Inversión

Ocho compañías candidatas a acabar con la mala racha de OPV en el parqué

La incertidumbre política ha disuadido hasta ahora a las empresas a saltar a la renta variable

Zero E, la renovable de ACS que pagará un alto dividendo

Las energías renovables atraviesan por un momento dulce en Bolsa y han vuelto a colocarse en el punto de mira de los grandes inversores. En lo que va de año, Audax Renovables se revaloriza un 12,6%, mientras que Solaria y Siemens Gamesa encajan ganancias del 36,1% y del 16,6%, respectivamente. En este momento de despegue bursátil de las energías limpias, ACS está estudiando la salida a Bolsa de su filial de energías renovables Zero E en el parqué español. Felipe López, analista de Self Bank, no descarta que ACS decida acelerar la colocación de Zero E en Bolsa, “aprovechando las altas valoraciones de los activos renovables, buscándose aprovechar de esta pequeña burbuja y dándole libertad a su filial de poder crecer en solitario”.

Las dudas de ACS pasan por decidirse entre una colocación en Bolsa de su filial o vender una parte de su capital a un fondo de capital riesgo o un fondo especializado en infraestructuras, que por ahora habrían dado ya señales de interés. Por lo pronto, la sociedad presidida por Florentino Pérez parece tener decidido desprenderse del 49% de la compañía por algo más de 1.000 millones de euros, pero todavía tiene la duda de si dar entrada a un fondo de capital riesgo con experiencia en renovables en el accionariado o colocarla en el mercado bursátil, añade López.

Europastry, un nuevo valor del sector de la alimentación

El 30% del pan que se come en España es precocinado, un negocio en el que Europastry es el rey, con unas ventas de 7.299 millones al año, según datos de 2018. La familia fundadora, los Gallés, controlan el 73,2% del capital de este grupo catalán que tiene todas las papeletas para ser el encargado de acabar con la sequía de OPV que sufre el parqué español. Según fuentes de mercado, la compañía podría salir a Bolsa con una valoración máxima de 1.000 millones de euros, en un intento de que el líder en venta de masas de pan congeladas se expanda a otras áreas en crecimiento.

“Parece ser que el fondo de capital riesgo MCH, que tiene una participación del 20%, y el presidente de la compañía, Jordi Gallés, decidirán colocar en Bolsa más del 40% de la compañía, tras la anterior frustrada salida a Bolsa en 2007”, explica Felipe López, de Self Bank.

En un principio, el plan pasaba por saltar al parqué en abril y, para ello, los bancos asesores de la empresa comenzaron a sondear a posibles inversores, si bien estos mostraron recelos sobre la valoración inicial de la compañía. Las dudas del mercado y la convocatoria de las elecciones generales para el 28 de abril provocaron el retraso de la operación, al menos, hasta el segundo semestre del año.

Abanca e Ibercaja, en busca de la ventana para la banca no cotizada

Cuando se hacen quinielas de posibles salidas a Bolsa, siempre aparece el nombre de alguna entidad financiera que se está pensando dar el salto al parqué. Desde hace varios años, Abanca es un nombre recurrente en las listas de posibles estrenos. De hecho, Juan Carlos Escotet, presidente de este grupo heredero del negocio de las antiguas cajas de ahorros gallegas, se ha referido en alguna ocasión a esta opción, aunque el actual entorno de tipos de interés no le ha llevado, por el momento, a dar el salto.

En lo referente a Ibercaja, el presidente de esta entidad, José Luis Aguirre, descartó hace algunas semanas la opción de retrasar la salida a Bolsa de la entidad, que tiene como plazo máximo hasta diciembre de 2020, a pesar de la escasa valoración que hace el mercado del sector financiero, un 50% de media por debajo de su valor en libros.

Aguirre aseguró que la entidad “no se ha hecho ningún planteamiento” para posponer la salida y “hoy por hoy” maneja finales de 2020 para estrenarse en el parqué. La normativa vigente exige que las fundaciones bancarias rebajen su participación en las entidades por debajo del 50% antes de que acabe el próximo año. En la actualidad, la Fundación Ibercaja controla el 87% del banco.

Vía Célere, gana tamaño con vistas a la renta variable

Vía Célere nació en 2007, libre de las cargas de las viejas promotoras, cuando comenzaba la crisis del ladrillo. Juan Antonio Gómez-Pintado, que el pasado julio dejó sus cargos de presidente y consejero delegado, la fundó tras vender la inmobiliaria familiar Agofer a Sando por 220 millones de euros en 2006. Se trata de una de las grandes promotoras del nuevo ciclo constructor junto a Neinor, Metrovacesa y Aedas. Dispone de una cartera de 2.200 millones en activos residenciales y con un banco de suelo con capacidad para levantar 24.000 casas.

Su presencia geográfica se concentra en los principales mercados: un 38% del portfolio en Madrid, un 22% en Málaga, otro 10% en Barcelona, un 8% en Sevilla, un 6% en Valencia y el 16% restante en otras provincias del resto de España.

Desde que integró Dospuntos en Vía Célere, el fondo estadounidense Värde ha estado buscando la salida a Bolsa de la promotora, inicialmente prevista para el pasado año, pero las dudas de los mercados y el castigo al sector en el parqué han retrasado ese estreno. La integración de los activos inmobiliarios de Aelca en la promotora fue vista por el mercado como un paso para que Vía Célere ganase tamaño y apuntase al mercado siguiendo los pasos de Neinor Homes, Aedas Homes y Metrovacesa.

WiZink, el nombramiento del CEO, nuevo impulso a la OPV

La situación de los mercados y los problemas legales con las sentencias por usura llevaron a esta entidad especializada en tarjetas de crédito y depósitos a aplazar sus planes de salida a Bolsa, operación en la que su actual accionista, la gestora estadounidense de fondos de capital riesgo Värde, esperaba desprenderse de hasta el 50% del capital.

WiZink, que se quedó sin consejero delegado el pasado abril tras la marcha de Iñaki Perkins, ha encontrado un sustituto. Se trata de Miguel Ángel Rodríguez Sola, que cuenta con más de 12 años de experiencia como ejecutivo en Lloyds, donde fue director de su división digital, y en Santander. El desembarco de Rodríguez Sola supone una nueva vuelta de tuerca al debut de la compañía.

El objetivo es transformar la entidad especializada en tarjetas de crédito en una plataforma digital líder en soluciones financieras. Värde, que asesora fondos por 14.000 millones de dólares (12.400 millones de euros), no llegó siquiera a fichar oficialmente a los coordinadores de la OPV de la entidad financiera, que opera en España y Portugal, si bien Goldman Sachs y UBS eran los bancos mejor posicionados. Ambos fueron los artífices de la colocación de 515 millones de euros en bonos en agosto de 2018.

Haya Real Estate, la gestora de ladrillo tóxico apunta al parqué

Mucho se viene hablando de la salida a Bolsa de Haya Real Estate. La firma gestiona el crédito promotor y los activos inmobiliarios adjudicados de Bankia, Sareb, Cajamar, Liberbank, BBVA y otras entidades financieras, valorados en 39.884 millones de euros.

La sociedad es propiedad del fondo de capital riesgo Cerberus, que la creó en octubre de 2013 tras adquirir Bankia Habitat, la firma dedicada a la gestión del ladrillo de Bankia, ante la necesidad del sector financiero español de sacudirse de forma profesional sus activos tóxicos ligados al ladrillo.
Haya Real Estate es una de las cuatro firmas que venden en exclusiva los pisos y créditos de Sareb y gestiona una bolsa de 50.000 millones de euros de créditos dudosos del banco malo.

Pese a que su nombre se incluye en las quinielas de futuros debuts bursátiles, las últimas compañías del sector inmobiliario que han dado el salto a la renta variable no están teniendo la respuesta esperada. Metrovacesa, la última del sector en estrenarse en Bolsa en febrero de 2018, no es un buen espejo en el que mirarse, ya que sus acciones caen un 47% desde su debut. Aedas Homes y Neinor Homes encajan respectivos castigos del 35% y 30% desde sus estrenos en 2017.

Cepsa, nuevo intento si el precio del petróleo sube

El 15 de octubre del año pasado, tan solo tres días antes de la fecha prevista para su debut, Cepsa canceló su salida a Bolsa. La empresa ya avisó de que lo volvería a intentar posteriormente. El pasado mes de abril, Musabbeh Al Kaabi, consejero delegado de la plataforma de petróleo y petroquímica de Mubadala, lo confirmó en una entrevista concedida a la agencia Bloomberg, al afirmar que “cuando consideren que es el momento adecuado” llevarán a Cepsa a los parqués.

Mientras, Mubadala, el dueño de Cepsa, uno de los fondos soberanos de Abu Dabi, priorizó la búsqueda de un inversor que le permitiera desprenderse de una parte de sus acciones en Cepsa y recaudar al menos 2.100 millones de euros. Por ello, Carlyle alcanzó a principios de abril un acuerdo con este fondo soberano para adquirir una participación de entre el 30% y el 40% de Cepsa, operación que podría ascender a 4.800 millones de dólares (unos 4.275 millones de euros), según informó entonces la sociedad.

Desde el mercado, Felipe López, analista de Self Bank, cree que si el precio del barril de petróleo sube, ronda los 60 dólares, y se produce una mejora de las valoraciones de los activos petroleros podrían llevar a Cepsa a plantearse de nuevo el desembarco en Bolsa en los próximos meses.

Siemens, su actividad energética saldrá a Bolsa en 2020

El grupo alemán Siemens creará una nueva compañía que integrará todas sus actividades en el sector energético, incluida Siemens Gamesa, con el objetivo de sacarla a Bolsa en septiembre de 2020, tal y como anunció la empresa en mayo. Su consejero delegado, Joe Kaeser, explicó que la empresa “quiere crecer significativamente” en los segmentos de negocio de la automatización, la digitalización industrial y las infraestructuras inteligentes, por lo que las operaciones de energía y gas no tienen cabida. Así, la nueva filial del coloso alemán incluirá la totalidad de las operaciones de la división de gas y electricidad, lo que comprende el petróleo, gas, la generación de electricidad convencional, la distribución de electricidad así como los servicios relacionados.

La alemana transferirá el 59% del capital que actualmente tiene en Siemens Gamesa a la nueva compañía, en la que renunciará a tener una participación mayoritaria. Pese a ello, se mantendrá como un accionista principal, con una participación “algo inferior” al 50%, y en un futuro previsible por encima del nivel de una minoría de bloqueo. Siemens ya anunció hace un año que no veía esta división como estratégica dentro de su plan de negocio, al avanzar un recorte de 2.900 empleos en Alemania en su negocio de gas y electricidad.

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