‘Unit linked’ y sicars de Luxemburgo ganan peso para bajar la factura fiscal

Los asesores recomiendan a las fortunas utilizar esta jurisdicción

Una persona camina por el distrituo financiero de Luxemburgo.
Una persona camina por el distrituo financiero de Luxemburgo.

La banca privada está recomendando a sus clientes utilizar nuevos vehículos e instrumentos financieros para “optimizar” su factura fiscal. Ante el temor a futuras subidas de impuestos, muchas familias adineradas recurren a los unit linked luxemburgueses y a sociedades de inversión de capital riesgo (sicar) del Gran Ducado.

Las sicavs ya no son lo que eran. Después de años en que las sociedades de inversión de capital variable eran el formato predilecto de los ricos españoles para gestionar su patrimonio financiero, ahora estos vehículos están perdiendo protagonismo frente a otros. Si en 2015 llegó a haber 3.409 sicavs, las dudas sobre un empeoramiento de su trato fiscal han hecho que su número haya caído a 2.712, al cierre de 2018.

El dinero que había invertido en estos productos no se ha evaporado. En algunos casos, las sicavs se han fusionado, otras se han convertido en fondos de inversión… y otra parte de ese patrimonio está yendo a parar a nuevos vehículos, con matrícula luxemburguesa, que ofrecen a los inversores mayor flexibilidad, confidencialidad y garantías de un mejor tratamiento fiscal.

“Uno de los formatos con los que más estamos trabajando con los clientes de altos patrimonios son los 'unit linked' luxemburgueses, un contrato de seguro que es ideal para transmitir la herencia de una forma personalizada”, cuenta Iván Gomero, un banquero de A&G Banca Privada, especializado en sucesiones. Este tipo de contratos son un seguro de vida debajo del cual se puede situar un amplio abanico de productos financieros: acciones, bonos, fondos de inversión, fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés)…

Los instrumentos del Gran Ducado

SIF. El fondo de inversión especializado (Specialized Investment Fund, SIF) es un vehículo de inversión para inversores sofisticados. Proporciona gran flexibilidad en la forma de organización así como en la política de inversión. Hacienda permite que un solo inversor sea el único dueño de este tipo de instrumento.

Unit linked. No es un instrumento, sino una póliza de seguro de vida. Se utiliza especialmente para planificar la herencia. Hasta que el tomador del seguro no fallece no se inicia la transmisión de la propiedad.

RAIF. Es un producto de reciente creación. Está abierto tanto a profesionales como a inversores “bien informados” que cuenten con algún tipo de asesoramiento externo. Sus trámites de aprobación por el regulador luxemburgués son extremadamente sencillos.

Sicar. Este tipo de vehículo permite mantener en cartera tanto inversiones en activos cotizados como en compañías que no cotizan en Bolsa. Eso sí, exige un cierto nivel de diversificación.

Con el unit linked, el tomador del seguro (quien lo constituye) asume todo el riesgo de la inversión. La figura existe en España, pero los ricos prefieren utilizar el formato luxemburgués porque “en los últimos años ha habido mucho runrún político a cuenta de la fiscalidad, y estas familias lo que quieren es certidumbre”, apunta Gomero.

Una de las firmas que más está suscribiendo este tipo de pólizas es Lombard Internacional Assurance, con sede en el Gran Ducado. Uno de sus directivos en España, Pablo Peciña Toña, explicaba hace unos meses en una tribuna que el “previsible incremento de la presión fiscal hace necesaria la revisión de las estrategias de inversión de los clientes de banca privada y el análisis de las alternativas disponibles”. A su juicio, los unit linked luxemburgueses son el formato idóneo para los clientes de altos patrimonios por ser “una solución sencilla pero eficaz de planificación financiera, fiscal y sucesoria”. La inversión mínima es de 250.000 euros.

Los unit linked luxemburgueses empezaron a utilizarse en España hace una década. Cuando el riesgo país se disparó y surgió el riesgo (remoto) de una salida del euro, algunas grandes fortunas optaron por llevarse parte del patrimonio a otras jurisdicciones. “Es normal que las familias adineradas quieran tener, además de una diversificación geográfica de sus inversiones, una diversificación por jurisdicciones, por lo que pueda pasar. Y, en este sentido, Luxemburgo se ha convertido en uno de los países más fiables de la Unión Europea”, reconoce Iván Gomero.

Otra de las figuras luxemburguesas que se están empezando a extender en el ámbito de la banca privada es la de las sociedades de inversión de capital riesgo (sicar). Se trata de un producto destinado a inversores “bien informados”, con una inversión mínima de 125.000 euros. Bajo este paraguas, se pueden adquirir todo tipo de activos, tanto de empresas cotizadas como no cotizadas. A&G ya tiene registrados cuatro de estos instrumentos para sus clientes.

Un nuevo tipo de vehículo creado hace tres años, el fondo de inversión alternativa reservado (RAIF, por sus siglas en inglés), también empieza a hacerse un hueco entre las grandes fortunas. El banco privado y de inversión Alantra lanzó el año pasado un fondo de inversión libre que utilizaba precisamente este nuevo formato RAIF.

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