El níquel se revaloriza tras el temor a la escasez

La inversión en este metal es solo apta para quien domine bien sus plazos

Yacimiento de níquel en Cuba.
Yacimiento de níquel en Cuba. EFE

En los últimos dos meses el precio del níquel al contado ha pasado de cotizar a poco más de 5 dólares por onza a hacerlo a 7,25 dólares, en una subida que pese a parecer desmesurada podría ser solo el comienzo de un movimiento alcista mucho más intenso.

Este metal se utiliza para acuñar moneda, pero su uso principal es el industrial. Los tres principales destinos son la fabricación de acero inoxidable, las aleaciones de alto rendimiento necesarias para turbinas en la industria aeroespacial y en la producción de energía renovable, y más recientemente su utilización ha aumentado en la fabricación de baterías que incluyen sulfato de níquel.

Cuando el precio es elevado el uso de níquel puro en la producción de acero inoxidable se reemplaza en lo posible por ferroníquel. Esta solución comenzó a aplicarse en China en verano de 2007 en respuesta al aumento de precio hasta el máximo histórico de 23 dólares por onza. En la actualidad el ferroníquel supone alrededor del 40% del consumo de este metal, por lo que el refino ha disminuido.

Por el contrario, los otros dos usos del níquel necesitan el metal refinado. Además, se prevé que aumente su demanda en la fabricación de baterías debido al encarecimiento del litio. Lo único que podría hacer disminuir la demanda de este metal sería una recesión económica que afectase a un gran número de países como la que comenzó en 2008.

La extracción de níquel ha crecido mucho en las últimas décadas y se mantiene por encima de los dos millones de toneladas en los últimos años. El pico de extracción se dio en 2013 con 2,63 millones. Al año siguiente Indonesia prohibió la exportación de metal no refinado, pasando de extraer 440.000 toneladas a tan solo 177.000 al año siguiente.

El impacto que puede tener un país sobre el mercado no es tan elevado como sucede en otros metales con uso industrial como el paladio o las tierras raras. Aunque el pasado año casi la cuarta parte de la extracción se localizó en Indonesia, Filipinas aportó otro 15% y ambos países junto con Australia, Canadá, Francia –en sus minas de Nueva Caledonia – y Rusia suman casi tres cuartas partes del total mundial. Estos países pueden fácilmente compensar la falta de actividad de uno de ellos en el plazo de unos meses por lo que las alzas de precio se pueden corregir tras el aumento de la oferta.

En enero de 2018, Indonesia decidió poner fin a la prohibición a la exportación de metal sin refinar durante un plazo de cinco años para adaptarse a la nueva situación en la que China produce acero inoxidable saltándose el refino. El fin de la restricción se aplica a compañías mineras que cuenten con plantas de refino en actividad o en construcción. Sin embargo, recientemente han surgido rumores sobre la reversión anticipada de esta decisión política en la que se enfrentan distintos grupos de interés.

Por un lado, las mineras que todavía han terminado sus plantas de refino prefieren poder exportar libremente el material extraído. China también ha presionado para que se levante la moratoria ya que incrementa los costes de producción de acero inoxidable, un sector muy afectado en la guerra comercial que mantiene este país con los Estados Unidos.

Por otro lado, hay compañías de nacionalidad china, indonesia y ucraniana que construyeron centros de refino y fundición tras la prohibición de exportar material en bruto. Su puesta en funcionamiento hace tres años hace que los costes todavía no se hayan cubierto y el cambio legislativo esté lastrando su margen, que ya de por sí es reducido en el sector minero.

Filipinas, segundo país en importancia en este mercado, suspendió alrededor de la mitad de las licencias de explotaciones mineras en el archipiélago el pasado septiembre por incumplimiento de la legislación medioambiental. Además, hace unos días se conoció que apenas quedan reservas en la principal mina del país. A pesar de que se tienen noticias sobre yacimientos cercanos prometedores, la perdida de la mina con la mayor concentración de níquel del país contribuye al aumento de precio del metal.

La combinación de ambas noticias, que todavía tienen buena parte de rumor, ha hecho que el precio de los futuros en los mercados de intercambio de metales de Londres y Shanghái se disparen, ya que podría haber escasez de oferta próximamente. Así, se ha llegado a una situación en la que, a pesar del aumento del precio al contado, el nivel del contrato a tres meses se ha incrementado en mayor proporción y la diferencia entre ambos se encuentra en un valor que no se veía desde hace más de una década.

El precio del níquel es probable que siga creciendo debido a una demanda elevada y en especial a la caída de la cantidad extraída en al menos uno de los dos principales países exportadores. Sin embargo, las grandes reservas harán que el precio, tras varios meses en un nivel elevado vuelva a retroceder hasta al menos el entorno de cuatro dólares por onza. La inversión en este metal es por lo tanto solo apta para quien controle bien los plazos y conozca las ventajas e inconvenientes de cada instrumento que permite posicionarse corto o largo en el subyacente, bien sea a través de acciones de compañías mineras, ETF o futuros.

Juan Luis Santos es profesor en la Universidad CEU San Pablo e investigador asociado en el IAES

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