Laura González-Molero: “Hemos aprendido a vivir en pseudocrisis”

La empresaria lleva las riendas de una de las asociaciones de directivos con más solera

Laura González-Molero: “Hemos aprendido a vivir en pseudocrisis”

Está licenciada en Farmacia y cuenta con un máster en el IE, formación que ha completado con estancias en escuelas como Harvard, IMD o Insead. Laura González-Molero (Orense, 1965) ha sido presidenta de Merck Latinoamérica y de Bayer HealthCare Latinoamérica, y es consejera independiente de Acerinox, Bankia, Ezentis y Viscofan. Tras comenzar su carrera en Roche, llegó a ocupar el puesto de consejera delegada del grupo Merck en España. Ahora preside la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), en sustitución de Rafael Miranda.

¿Qué retos se ha propuesto en la APD?

Son 63 años de historia, de capacidad para atraer talento y para seguir hablando de innovación y transformación. Es un reto presidir esta asociación; además, soy la primera mujer en este puesto, lo que supone otro reto adicional. El objetivo es expandir la red global por varias regiones del mundo, ya que cuenta con más de 3.000 socios internacionales, una representación multisectorial, un know how que se puede intercambiar.

¿Qué temas ocupan su agenda?

En un entorno tan volátil, con ciclos económicos cortos que exigen tener conocimientos más globales, tecnológicos y sociopolíticos, hay que tener un carácter más holístico para poder tomar decisiones. En plena transformación tecnológica, esta evolución dentro de todos los sectores ha venido para quedarse. La tecnología está integrada en la estrategia de las empresas, es camino de continuación, de avance, y lo seguirá siendo. Se avanza en biotecnología, en biomateriales, en nuevos usos cada día. Y no por haber hecho inversiones dentro de dos o de cuatro años van a seguir estando vigentes. Es una situación compleja desde el punto de vista competitivo y debe estar ligada a la estrategia.

¿Cómo atraen jóvenes a la APD?, porque el encaje en las empresas es complicado...

Está habiendo una regeneración para captar talento diverso en la asociación, para tener esa visión holística. No se puede generalizar, pero hay una gran cantidad de puestos de trabajo con salarios bajos, aunque con buenos resultados, compromiso y perseverancia se va consiguiendo todo. Hay jóvenes que tienen interés en crecer. Hoy la población es más heterogénea y diversa, con caminos más diversos. Ahora todo son open spaces, se comparte todo, el trabajo es en equipo, y este tipo de entornos hace que surja la verdadera innovación. Los espacios abiertos de las big tech son una demanda social, el talento se siente cómodo trabajando así para conseguir sinergias.

¿Qué papel juegan las mujeres en la APD?

Mi objetivo no es cambiar, cada etapa tiene retos diferentes. En esta etapa hay que dar respuesta a todos los órganos de gobierno. Soy una firme defensora del trabajo en equipo, porque el individualismo no da sus frutos. Y que yo esté aquí es un claro ejemplo de la apuesta por la mujer, pero la asociación apuesta, tanto en cargos ejecutivos como no ejecutivos, por la meritocracia. La APD hace encuentros con responsables de recursos humanos para ahondar en herramientas y avanzar en las empresas, y para ver cómo poder ayudar, hacer networking y servir de referencia.

Usted es un ejemplo de directiva.

Yo comencé en un consejo de administración en 2008 y desde entonces se ha evolucionado mucho. Las empresas se han dado cuenta del valor que tiene la diversidad, por eso es importante que seleccionen el mejor talento para dar el máximo retorno. Hay camino por recorrer, pero la legislación y la sociedad van empujando, y no podemos subestimar el talento de género y de edad, sobre todo en un momento de transformación, en el que los ciclos son más cortos y las barreras de entrada se van suavizando.

Hablaba ahora de la edad. ¿Las empresas están prejubilando a demasiado talento?

Pero esto está más ligado a la necesidad de reducir el tamaño de las plantillas y poder competir en un momento actual más que a la edad. Hay un interés por la segunda oportunidad profesional, porque la esperanza de vida está hoy en cerca de 90 años y podemos tener varias carreras profesionales. No nos podemos permitir esa pérdida de talento, que se puede incorporar a las pymes, y porque se necesita que la educación forme a través de la experiencia real, con las capacidades que necesitamos.

¿Son las pymes las grandes olvidadas en España?

Ellas son conscientes de una parte de esto. Saben que tienen que crecer de tamaño porque es importante tener economía de escala. Y saben que el talento es primordial para ser más competitivos.

Está en contacto con los directivos del país, ¿les preocupa estar ante una nueva crisis?

Hemos aprendido a vivir en pseudocrisis. Estamos en un entorno volátil, pero cada sector vive un momento diferente. No es lo mismo la situación de la industria de la automoción que la de una empresa energética, viven momentos diferentes. No se puede generalizar, pero hay una alerta continua y todos los comités de dirección están preparados para afrontar cualquier crisis y dar sostenibilidad a la organización. Aunque lo más me preocupa es la educación.

¿En qué sentido?

Hay que formar de manera profunda a millones de personas que están alejadas del mercado laboral. El sistema educativo es diferente del mercado laboral. No se encuentra talento con las herramientas que se necesitan y es importante que a las personas se les forme en lo que se demanda. Es un gap demasiado profundo, y es algo que me preocupa, porque es una decepción para los jóvenes que se están formando. España debe hacer un esfuerzo y un pacto a nivel global entre la universidad, las empresas y las instituciones.

 

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