Llardén dice que las propuestas de la CNMC "están desconectadas de la realidad"

Enagás considera que los recortes a las redes que plantea elorganismo "ponen en riesgo la estabilidad del sistema"

Antonio Llardén, presidente de Enagás
Antonio Llardén, presidente de Enagás

En su primera comparecencia pública tras la publicación de la propuesta de recortes a las redes energéticas de la CNMC, el presidente de Enagás, Antonio Llardén, criticó ayer esta nueva regulación porque “pone en riesgo la estabilidad del conjunto del sistema energético”. Según Llardén, las circulares de la CNMC “están desconectados de la realidad de la evolución del gas en la matriz energética”.

En el caso de Enagás, la empresa más afectada, se propone “una caída acelerada del sistema de ingresos de la compañía [hasta un 40% en seis años], de forma arbitraria y sin tener en cuenta el papel clave de las infraestructuras gasísticas en el contexto energético actual”, se lamentó Llardén.

En su opinón, “se pone en peligro la eficiencia y el equilibrio existente en el sistema del gas de España”. El ejecutivo cuestionó el planteamiento del organismo regulador porque “la rentabilidad debe medirse tomando en cuenta los flujos futuros generados por una inversión y no midiendo ratios fijados en un momento dado”.

En este sentido, consideró que “la retribución por la gestión de una infraestructura debe estar ligada a dos grandes parámetros: la eficiencia y la demanda de gas transitada”. Las polémicas circulares ponen en riesgo las calificaciones crediticias de las gasísticas, tanto de las cotizadas como de las no cotizadas, que “son clave para un sector tan intensivo en capital como el energético”, indicó.

En su opinón, las propuestas para el sistema eléctrico son continuistas mientras que las del gas “son absolutamente rupturistas, cuando en el contexto actual de transición energética la coordinación de ambos sistemas es fundamental”. Por todo ello reclamó una regulación coherente para todo el sector energético.

Además, puso en duda que el modelo en ciernes vaya a abaratar los precios finales del gas, pues el coste de las redes de transporte solo suponen el 10% de los peajes y son una parte pequeña de la factura.

Como el resto de empresas afectadas, Enagás está preparando sus alegaciones ante la CNMC, cuyo plazo termina el 9 de agosto. Sus argumentos se centrarán en los aspectos técnicos de rentabilidad y eficiencia del transporte de gas. “Hubiera agradecido -dijo el presidente- tener unas reuniones previas con la CNMC antes de que sus técnicos sacaran las propuestas de circulares”. En la consulta pública abierta ahora se va a discutir cuál va a ser el papel de la cadena de gas en 10 o 12 años y no un mero dato.

Llardén recordó que, por el momento, se trata de propuestas de los servicios técnicos que no han sido discutidas por el pleno de la CNMC y criticó el proceso de elaboración, con una “gran celeridad” y sin posibilidad de tener reuniones previas con el regulador, algo habitual en los países del entorno.

En la presentación de resultados semestrales ante la CNMV, que se han saldado con una caída del beneficio del 1,6%, hasta 216 millones, la empresa señaló que está trabajando “intensamente en las alegaciones a las circulares publicadas” y que utilizará datos económicos y jurídicos para intentar bajar el recorte.

Según el documento, las circulares “no respetan los criterios de rentabilidad razonable para las actividades de gas que establece la Ley de Hidrocarburos”. Enagás argumenta que la rentabilidad actual del negocio regulado de Enagás “es razonable, similar a la de otros TSO [transportistas] europeos y asegura la recuperación de las inversiones realizadas en el periodo de vida útil de las mismas”. Y considera que la propuesta de la Comisión genera “incertidumbre e inestabilidad jurídica a un sector intensivo en capital”.

Por todo ello, se reserva la posibilidad de adoptar “las acciones y medidas jurídicas que resulten pertinentes en todo momento en la defensa de sus intereses y los de sus accionistas”, subrayó.

El beneficio neto anunciado por Enagás está en línea con los objetivos previstos para el ejercicio. La contribución de las sociedades participadas en dicho resultado fue del 30%, con un importante peso de las filiales internacionales.

En el periodo, la compañía invirtió 645 millones, principalmente, en la compra una participación en la estadounidense Tallgrass Energy y en el proyecto del gasoducto transadriático, TAP, en el que tiene un 16%.

El endeudamiento financiero neto consolidado de la compañía, en la que la SEPI tiene un 5%, se situó al fin del semestre en 4.117 millones, más del 80% a tipo fijo. Según el gestor del sistema, la demanda de gas aumentó un 9,4%.

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