Canarias

Germán Suárez Calvo: “No tengo prejuicios con el nuevo Gobierno, solo pido diálogo y que no suba impuestos”

El nuevo presidente de Astican impulsa con una inversión de 35 millones el proyecto de dique seco para duplicar el empleo en reparaciones. Ha asumido el cargo tras el fallecimiento de su padre, Germán Suárez Domínguez

Germán Suárez Calvo
Germán Suárez Calvo

El nuevo presidente de Astican impulsa con 35 millones el proyecto de dique seco que podría duplicar el empleo en reparaciones navales en Las Palmas. Reclama profundizar en la FP dual porque les cuesta encontrar obreros especializados.

Germán Suárez Calvo (Las Palmas de Gran Canaria, 1981) asumió la presidencia de Astican y Astilleros de Santander después de que el pasado 4 de mayo falleciera repentinamente su padre, Germán Suárez. Lleva 12 años trabajando en Inerza, y los últimos cuatro como vicepresidente de los Astilleros. La ausencia reciente aún le pesa, pero no le paraliza.

Lleva poco en el cargo, ¿aún se está haciendo con él?

En lo profesional poco ha cambiado. En lo personal, sí. Ahora tengo la responsabilidad de hacer lo correcto de cara a trabajadores, accionistas, proveedores… Creo que he envejecido algunos años en dos meses. Pero la ayuda de mi hermana en lo profesional, y de mi mujer en lo personal, está siendo vital.

¿Qué enseñanzas empresariales le ha dejado su padre como herencia?

Él solía decir que “las empresas no son las instalaciones o las inversiones… sino las personas”. Y perdona que me emocione, pero su muerte está muy reciente. Nos daba otro consejo: “El día que un trabajador entre en tu despacho con un problema y salga con dos porque no has sabido ayudarle, coge tus títulos y víralos contra la pared, porque no valen de nada”. En los últimos años trabajábamos como colegas, con mucha complicidad. Y al salir de la primera reunión importante, ya sin él, no sabía a quién llamar para decirle que había ido bien.

¿Qué planes tiene para Astican?

Triplicar el tamaño de los barcos a reparar con el nuevo dique seco. En él invertiremos 35 millones y lo vamos a terminar en enero de 2022. Seremos capaces de atender barcos de hasta 100.000 toneladas de peso muerto y 44 metros de manga. Duplicaremos el volumen de actividad, pero ampliando solo un 15% la superficie existente. Pasaremos de los 300.000 euros de facturación media por barco a 800.000 o un millón. Nos abre, además, al mercado creciente de reparación integral de cruceros. Según datos del sector, la reforma en seco de estos buques deja al día 1 millón de dólares en trabajos de astillero. De cumplirse las previsiones necesitaríamos hasta 1000 trabajadores por turno de trabajo, cuando hoy la reparación naval en la provincia ocupa máximo a 2.000 personas. Duplicaríamos empleos atrayendo divisa extranjera, porque el 90% de clientes no son españoles.

Además, esta inversión, con la última reforma de la Ley de Puertos, permitirá ampliar hasta 2048 la concesión del astillero. Otro proyecto: mejorar la digitalización, productividad y competitividad del astillero. Con diseño e impresión 3D e integrando mejor en nuestros planes de producción a los talleres externos que trabajan con nosotros para ser más eficientes.

¿Qué competidores tienen en el Atlántico Medio?

El más directo, el futuro astillero de Casablanca, con costes laborales un 30% o 40% menores que los nuestros. Pero no competiremos recortando derechos laborales, sino con tecnología y formación para ganar eficiencia, rapidez y productividad. Que al armador le salgamos más a cuenta que quienes se diferencian solo en precio. Nosotros invertiremos, pero las instituciones públicas deben ser nuestros aliados para mantener el negocio aquí, porque no podemos tener los suelos industriales más caros de España.

¿Les cuesta encontrar personal formado?

Sí. Este año incorporamos o formamos a 40 personas, un 30% de la plantilla fija de la empresa. Pero cuesta encontrar no solo universitarios, sino de FP. Soldadores, carpinteros… son tan importantes como los ingenieros. Hay que fomentar los programas de FP Dual.

¿Qué opina del nuevo Gobierno de Canarias?

No tengo prejuicios con las siglas. Creo que coincidiremos en qué mejorar, la diferencia puede estar en cómo hacerlo. Solo les pido sentarnos a dialogar... y que no suban impuestos. Hay otras formas, bonificaciones fiscales e incentivos para que los empresarios dediquemos dinero a mejorar el bienestar social, el medio ambiente, o la igualdad… E igual que yo no tengo prejuicios con ellos, les pido que no los tengan con los empresarios y trabajemos juntos.

¿Y cómo ve la situación económica en las islas?

Me preocupa que se resienta el consumo, que caigan las reservas turísticas y que empresas hoteleras tengan que ejecutar sus proyectos fuera. El nuevo Gobierno debe agilizar las inversiones con el dinero que hay paralizado para compensar la desaceleración turística.

¿Veremos una Canarias menos dependiente del turismo?

Eso quiero. Impulsamos la diversificación con el sector naval. En el tecnológico hemos trasladado Inerza al campus de la ULPGC para estar cerca del talento y mejorar los perfiles profesionales en tecnología, informática y telecomunicaciones. Participamos en el fondo de inversión canario Archipelago Next financiando startups centradas en Canarias.

Y lo último: Junto a Oliver Alonso, presidente de Domingo Alonso, co-presido un grupo de trabajo para detectar talento y startups en Israel que se incorporen al tejido productivo canario y nos hagan más competitivos.

Un grupo internacional

Astillero. Astican y Astander pertenecen a un Grupo naviero integrado a nivel internacional con una plantilla de más de 3000 empleados y una facturación anual superior a 700 millones de euros al año. En Canarias, ASTICAN repara unos 180 buques al año de hasta 36.000 toneladas.

Integración. Suárez es consejero delegado de Inerza, una empresa de basada en las TIC. Quiere integrarla con Contactel. El resultado sería una empresa tecnológica canaria de más de 1.000 empleados.

Cruceros. De los dos millones de dólares que deja al día la reparación en seco de un crucero (con varadas de 18 días de media), la mitad va a reformas de la zona de estancia del pasaje, un nuevo nicho de negocio también para otras empresas. La otra mitad, a trabajos de astillero.

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