Es hora de ‘dar gas’ a la industria

Algo falla cuando el precio de la energía se convierte en un obstáculo a la competitividad

Es hora de ‘dar gas’ a la industria

Una fábrica papelera española paga 3,4 euros más por megavatio hora que su competidora francesa en la factura del gas. Y más de la mitad de ese diferencial corresponde a los peajes, que suponen más del doble que en el país vecino. La comparación de hecho sería aún más dolorosa si la hacemos con una instalación papelera radicada en el Reino Unido o Alemania.

Este diferencial constituye una grave desventaja competitiva porque el sector papelero español destina al mercado exterior el 45% de su producción. Las exportaciones representan el 56% de la facturación de nuestra industria y van dirigidas en un 66% a otros países de la Unión Europea.

En el sector del gas, que es un vector fundamental de industrialización, algo falla cuando se convierte en un obstáculo para la competitividad de la industria. El consumo industrial supone el 62% del consumo total nacional de gas, con una factura anual de 4.700 millones de euros. Es su principal cliente y no es exagerado pensar que una parte importante del futuro del gas está ligado al futuro de la industria… y viceversa. Gas competitivo supone más industria. Industria competitiva supone más gas.

La industria lleva años exponiendo esta situación y ahora toca. Ha llegado el momento anunciado y establecido en la legislación para poner en marcha el mecanismo de revisión.

La CNMC, desde la independencia y la solidez técnica, viene a recordarnos en sus recientes propuestas sobre la retribución del sistema gasista que podemos y necesitamos tener un sistema energético moderno y eficiente, que desempeñe adecuadamente su papel esencial en la generación de riqueza y bienestar para el país.

El sector papelero es una industria electrointensiva y gasintensiva, que necesita electricidad para mover la maquinaria y vapor para secar la celulosa y el papel. Las fábricas del sector producen la mayor parte de la energía que utilizan en eficientes plantas de cogeneración situadas junto a las fábricas. Estas plantas producen simultáneamente electricidad y calor, permitiendo ahorros de combustible y reducción de emisiones.

Aunque la biomasa va ganando peso y supone ya un tercio del combustible empleado por la industria papelera en nuestro país, el gas natural continúa siendo el combustible principal e imprescindible, especialmente en las fábricas que reciclan papel. El consumo de gas del sector (16 TWh/año) genera una factura anual de más de 400 millones de euros y supone el 4,6% del consumo nacional de este combustible.

Nuestro sector ha implantado en los últimos años medidas para reducir el consumo eléctrico y el consumo de calor en el proceso. La apuesta por la eficiencia energética y la sustitución de combustibles y materiales nos ha llevado a liderar el proceso de descarbonización de la industria, con el objetivo y el compromiso de reducir nuestras emisiones de CO2 en un 80% para 2050.

El sector papelero español, con setenta fábricas de papel y diez de celulosa, comparte una visión como bioindustria circular descarbonizada y afronta este reto con un fuerte ciclo inversor en incrementos de capacidad e innovación y renovación tecnológica, dirigido hacia bioproductos renovables, reciclables y biodegradables de mayor valor añadido y mayor proyección. Hemos invertido 1.200 millones de euros en los tres últimos años, a los que hay que sumar unas inversiones previstas para este año de 435 millones, con ratios de inversión sobre la facturación entre el 8% y el 10%.

El sector tiene además un importante efecto multiplicador como motor de una potente cadena de valor, cuya aportación global (directa + indirecta + inducida) a la economía española en términos de creación de empleo y riqueza asciende al 4,5% del PIB y al 18,5% del empleo industrial. Y lo más relevante es que la cadena de valor del papel supone el 13,2% del valor añadido de la industria en su conjunto y el 8,8% de la facturación industrial, generando por lo tanto un valor añadido muy superior a la media de la industria española.

Partiendo de una materia prima local, la cadena incluye desde las plantaciones de madera para papel, pasando por la fabricación de celulosa y papel y los diferentes tipos de industrias y servicios sectoriales (industrias transformadoras, publicidad y marketing directo, impresores, editores), hasta la logística de entrega (servicios postales y de correos), cerrando el ciclo con la recuperación de los residuos de papel y cartón y su vuelta a las fábricas papeleras.

Desde el sector papelero apostamos por una reindustrialización sostenible y estamos haciendo nuestros deberes, al igual que muchos otros sectores industriales. Este es el momento de apoyar estos esfuerzos, erradicando una de las desventajas competitivas que lastra nuestra economía y fijando por fin peajes de gas ajustados a la realidad europea. Es el momento de subsanar una situación anómala de sobre-retribución, regularizando una retribución conforme al servicio real con una rentabilidad adecuada a la actividad y a las instalaciones reales.

Los industriales españoles pagamos por los peajes de gas más que la media europea. Pagamos en peajes el doble que los franceses, el triple que los británicos y hasta seis veces lo que pagan los alemanes. Es hora de dar gas a nuestra industria. La competitividad del país, el empleo, las exportaciones, la balanza de pagos, el PIB y la economía nacional en general bien lo merecen y lo agradecerán.

Carlos Reinoso es Director general de Aspapel (Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón)

 

 

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