Evan Lai: “No me importan las imitaciones de Foreo”

Está al frente de una marca que combina cosmética y tecnología

Foreo

Los productos de la marca y los libros son los protagonistas del inmaculado despacho de la directora general para Iberia y Francia de la marca de dispositivos para la limpieza facial Foreo, Evan Lai (Ladybrand, Sudáfrica, 1983). Algunos son manuales sobre la gestión de startups, pero la mayoría hablan de liderazgo. “Cuando le señalo algo a alguien, me gusta poder explicarle por qué hago las cosas de determinada manera, así que le recomiendo la lectura del libro en el que lo aprendí y le invito a comentarlo luego”, justifica la ejecutiva.

Está al frente de su primera experiencia en el sector cosmético, pero a sus espaldas acumula varios puestos ligados a la tecnología: desde gigantes como Apple a su propia startup dedicada a la hostelería. “Siempre he trabajado en proyectos en su fase inicial, cuando tenía que montar y hacer crecer los equipos. Es algo que aplico mucho ahora en Foreo porque aunque llevamos poco tiempo, también tenemos las estructuras de una gran corporación. Es una mezcla”, comenta la ejecutiva que lanzó la marca en España.

Llegó hace tres años por motivos personales, justo cuando Foreo estaba buscando alguien que liderara su división en España, ahora es el mercado europeo más exitoso para la marca, algo especialmente llamativo si se tiene en cuenta la tradición cosmética de otros países cercanos, su población y el hecho de que mantienen el precio de los productos en todas las localizaciones, independientemente de los salarios medios. Algo que, según la ejecutiva, responde a un gran equipo y a la apertura de mente de los locales. Me da la sensación de que la gente de Iberia tiene más predisposición a probar productos nuevos, aunque aún no tenemos un gran equipo en Francia, así que es complicado compararlos”, reconoce.

Están abriendo un nuevo sector, el de la tecnobelleza, por lo que no encuentran una fuerte competencia directa, explica. Por ahora, su preocupación son las falsificaciones, aunque solo las que tratan de engañar a los consumidores. “No me importa que una persona compre una imitación, pero debe saber que no es Foreo y no va a dar los mismos resultados”, asegura, mientras añade que el año pasado encontraron alrededor de 30.000 dispositivos falsos, una cifra que crece a pasos agigantados.

Lai empieza la jornada temprano y trabaja dos horas en casa antes de llegar al despacho. “Cuando llego aquí, todo va tan rápido y tengo que atender a tantas cosas, que es muy difícil encontrar un hueco para hacer cosas de verdad”, explica. Por eso, ya han desarrollado un sistema para su nueva oficina, a la que se mudarán en un par de meses. “Cada una tendrá unas banderas en su mesa que indique cuándo se puede ir a hablar con ellas y cuándo están ocupadas”.

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