En juego el futuro de las criptodivisas, ¿qué cabe esperar del G7?

Los ministros de finanzas de las principales potencias del mundo también abordarán la fiscalidad de las grandes empresas digitales

En juego el futuro de las criptodivisas, ¿qué cabe esperar del G7?
REUTERS

El futuro del bitcóin, de libra y de las criptodivisas en general se decidirá en gran medida este miércoles y el jueves en Francia. Los ministros de finanzas de las principales potencias del mundo se reúnen para entre otras cosas, debatir sobre dotar de un marco regulatorio a este tipo de activos. "Sacaremos unas primeras conclusiones a raíz del informe que generará el grupo de trabajo del G7 dedicado al tema para contemplar en detalle los riesgos asociados con estos activos, observando particularmente los relacionados con el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y los riesgos a la estabilidad financiera y monetaria", detalla en su web el G7.  

Al frente del grupo de trabajo del G7, se encuentra uno de los miembros del Consejo del BCE: Benôit Coeure. El francés ya se ha pronunciado en el pasado sobre las criptodivisas y se trata de un firme defensor de la regularización de las mismas. "No cabe ninguna duda de que debemos permitir que las criptomonedas se desarrollen en un entorno regulado a la hora de desarrollar sus servicios financieros, porque de lo contrario sería demasiado peligroso. Debemos actuar más rápido de lo que hemos sido capaces de hacer hasta ahora", ha sentenciado Coeure al respecto. 

Francia es uno de los países pioneros en lo que a regulación de criptodivisas se refiere y de hecho, se ha convertido en la primera gran economía en legislar en claro sobre este tipo de activos. A finales de este mes, entrará en vigor por completo su nueva norma.

Según su ley, las firmas relacionadas con las criptodivisas cumplirán de forma voluntaria con una serie de estándares respecto a los requerimientos de capital, protección de consumidores y pago de impuestos en territorio galo. A cambio, estas firmas recibirán un sello de aprobación de la Autorité des Marchés Financiers, el equivalente a la CNMV en Francia.

El pasado 16 de abril, tan sólo cinco días después de que la ley pasara por el Parlamento francés, el ministro de economía galo, Bruno Le Maire, desvelaba que la intención de París es la de extender su marco legislativo sobre criptomonedas por la Unión Europea y que presionaría para que esto terminara sucediendo.

Además de una legislación comunitaria armonizada, Francia tiene entre sus planes la creación de un nuevo mercado en París que aglutine las emisiones de criptomonedas de aquellas compañías que busquen capital a través de ICOs. Con el movimiento, no sólo garantizaría la supervisión de las emisiones, sino que además, el país tendría la posibilidad de sacar beneficios económicos gracias a este mercado que dada su naturaleza pionera tendría visos de convertirse en una referencia mundial.

 A pesar de que si se tienen en cuenta estos hechos las perspectivas no son malas para las criptodivisas, no todos los países mantienen la actitud de Francia sobre el tema. Estados Unidos está demostrando unas cada vez mayores reticencias hacia las criptomonedas, como ya dejó patente el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, al asegurar que hasta que no quede aclarado completamente, el proyecto de libra no verá la luz.

Durante su declaración de ayer en el Senado de Estados Unidos para tratar de apaciguar los encendidos ánimos de los reguladores en torno a libra, David Marcus, el máximo responsable de la criptodivisa que planea lanzar Facebook, aseguró que en su opinión Estados Unidos debería de ser el país que tome las riendas a la hora de regular libra. El entusiasmo que mostró Marcus no fue correspondido por los senadores, que recibieron con escepticismo la iniciativa de Facebook.

"Facebook ha demostrado escándalo tras escándalo que no es digna de nuestra confianza", resaltó el senador demócrata Sherrod Brown. "Estaríamos locos si les diéramos una oportunidad de experimentar con las cuentas bancarias de la gente", prosiguió. El grupo demócrata ofreció una fría bienvenida a Marcus, ya que ve a Facebook como una empresa demasiado grande y descuidada con los datos de sus usuarios.

Por su parte, los republicanos compartieron algunas de las preocupaciones hacia libra, pero se mostraron menos hostiles que los senadores demócratas. Aún así, no se prevé ni mucho menos un camino de rosas, tal y como dejó claro en el pasado el secretario del Tesoro estadounidense Steve Mnuchin hace unos días.

"Van a tener que convencernos de que tienen unos estándares muy altos antes de que accedan al sistema financiero de Estados Unidos", advirtió Mnuchin.

La fiscalidad en la nueva economía

Más allá de las criptomonedas, el G7 de ministros de finanzas pondrá en el foco el sistema internacional de impuestos. Sus objetivos al respecto: "fortalecer la lucha contra la evasión fiscal y los esquemas fiscales agresivos con un acuerdo entre los miembros del G7 para fijar un impuesto de sociedades mínimo global".

Además de ese impuesto mínimo, los ministros también quieren "definir la arquitectura para una solución mundial que sentará las bases de unas normas internacionales sobre los impuestos a aplicar en la nueva economía digital". Dicho en otras palabras menos enrevesadas y genéricas, los siete países intentarán llevar a cabo un esfuerzo para lograr una "solución internacional" con el fin de gravar a los gigantes de internet como Google o Amazon. 

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