Las dinastías Agnelli y Spinola se baten en las aguas de Barcelona

La Puig Vela Clàssica reúne 44 barcos de época en su XII edición

La Spina y el Emilia Prima, estos días en Barcelona.
La Spina y el Emilia Prima, estos días en Barcelona.

La regata Puig Vela Clàssica, una de las citas náuticas más importantes del Mediterráneo y que se celebra estos días en Barcelona, ha sido testigo este año, en su XII edición, de un peculiar duelo. Un total de 44 embarcaciones, con más de 500 regatistas venidos de todo el mundo, han competido en las aguas de la Ciudad Condal. Pero de todos, los italianos La Spina y el Emilia Prima han vivido su particular contienda.

Estos dos barcos representan desde su botadura, en 1929 y 1930 respectivamente, una parte más del poder de dos familias de la aristocracia financiera italiana y de su rivalidad histórica: el linaje de los Spinola y la estirpe de los Agnelli, una de las dinastías más importantes de la burguesía del país europeo, relacionada desde siempre con los poderes económicos, industriales y políticos de la región. La Spina, el primer 12 metros matriculado en el país, fue encargado por el marqués genovés Franco Spinola, amante del mar y de la vela. En este contexto, explica Toni Bellés, hoy capitán del barco, “el señor Agnelli, que estaba un poco picado con él, decidió hacer un barco gemelo, el Emilia Prima”. Hay muchos elementos que diferencian una embarcación de la otra, pero el diseño y la estructura principal son prácticamente idénticos. “Y pese a que tienen ya 90 años y salieron del mismo país, esta es la primera vez que compiten directamente”.

El Marigan, en plena regata.
El Marigan, en plena regata.

Hoy estos dos barcos han cambiado de dueño, han sido restaurados siguiendo los patrones y métodos de la época y viajan por todo el mundo participando en diferentes regatas. Pero, reconoce Bellés, “sí hay cierta rivalidad histórica entre ellos, aunque sana, todo sea dicho”.

La Spina y el Emilia Prima, como los otros 42 barcos que participan en esta edición, explican muy bien el mundo de la vela clásica, que Toni Tió, vicecomodoro del Real Club Náutico de Barcelona, define como un recuperador del patrimonio histórico. “Hablar de millonarios en un mundo como el actual es incluso obsceno. Pero hay que reconocer la labor que hacen estas familias, que restauran barcos históricos que de otra forma estarían pudriéndose en cualquier lugar”, explica.

La mayoría de estos navíos datan de principios del siglo XX, aunque hay varios botados incluso a finales del XIX. En el mundo, prosigue Tió, se estima que hay en torno a 300, “y si hoy podemos disfrutar de ellos es porque hay un trabajo de restauración brutal detrás”. Así, cuando una de estas grandes fortunas adquiere un barco, “de la misma forma que otras compran arte o edificios, empieza a moverse una rueda de recuperación enorme”, apunta Tió.

Primero, se buscan los planos originales, ya que en muchas ocasiones el barco está demasiado dañado. “Para ello hay que ir a bibliotecas y archivos especializados”. Luego se recurre a artesanos experimentados, como carpinteros o forjadores, que cortan la maderas, según los ciclos lunares y las dejan secar uno, dos o tres años, o crean las forjas de bronce que necesitan estos barcos, que no pueden servirse de materiales más modernos como el acero inoxidable o el kevlar (poliamida sintetizada). “Cuesta muchísimo dinero dejar lista una de estas embarcaciones siendo fiel al modelo original. No es un trabajo cualquiera”, asegura Tió. Además de Italia y España, en esta edición los navíos han llegado de países como Alemania, Argentina, Francia, Irlanda, Reino Unido o Uruguay. Muchos guardan en sus entrañas pequeños episodios clave de la historia del siglo XX, habiendo participado en la Segunda Guerra Mundial o acogiendo en sus lujosos camarotes a personalidades como Grace Kelly o la familia Kennedy. Otro, el Arosa, propiedad de la Armada Española, se estrena por primera vez en esta regata, celebrando a su vez el V centenario de la primera vuelta al mundo realizada por Juan Sebastián Elcano. Todos ellos han competido en cinco categorías: Big Boats, Época Cangreja y Bermudiana, y los Clásicos divididos, según su tamaño, en dos categorías.

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