La casa, los niños y los abuelos, un impuesto femenino todavía en vigor

El trabajo Invisible desempeñado mayoritariamente por mujeres equivale al 14,9% del producto interior bruto español

La casa, los niños y los abuelos, un impuesto femenino todavía en vigor

Flexibilidad de horarios, política de conciliación familiar o brecha de género. Se sea feminista o no, es palpable que todos estos conceptos, desde hace ya algunos años incorporados en la mayoría de programas políticos, no han cambiado apenas el hecho de que la mujer sigue absorbiendo el grueso de las labores domésticas, el cuidado de los hijos y de los mayores en la familia.

Es el conocido ahora como trabajo no remunerado, invisible, y antaño, ni agradecido ni pagado, pero clave para el sostenimiento de la economía y del bienestar social. Un concepto que desde hace muy poco tiempo diversos estudios e instituciones nacionales e internacionales han empezado a darle un valor económico hasta ahora inexistente, pero que, a priori, sirve de poco.

En España, 16 millones de personas, mayoritariamente mujeres, trabajan ocho horas diarias sin percibir remuneración alguna, o lo que es lo mismo, 130 millones de horas diarias dedicadas al cuidado de los demás y de su casa, según destaca un estudio de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Es el 70% de la producción doméstica en manos de las mujeres. Esta ocupación no remunerada, que equivale al 14,9% del PIB (producto interior bruto) en España, a juicio de Marta Blasco, secretaria confederal de mujeres en igualdad en CC OO, “termina por apartar a la mujer del empleo pagado, mermando su autonomía personal y conduciéndola a sufrir una mayor pobreza”.

Elisenda Rentería, coautora de un estudio elaborado para el Observatorio Social de La Caixa e investigadora de la Universidad de Barcelona, sostiene que “la crisis lo ha cambiado todo. La mujer ha entrado al mercado laboral, sí, pero con trabajos sobre todo precarios, porque tiene que cumplir con las tareas domésticas”. La equivalencia que le da Rentería a este trabajo invisible sería al menos equiparable con el salario mínimo interprofesional, recientemente aumentado en España a 900 euros al mes.

En cifras

130 millones de horas diarias es el tiempo dedicado en España el pasado año al trabajo de cuidados.

56% de las mujeres alegan que trabajan a tiempo parcial para ocuparse de los hijos, mayores o familiares discapacitados.

29% de las mujeres de entre 35 y 44 años de edad han dejado el trabajo en 2017 para cuidar a dependientes.

La ausencia o escasez de servi­cios para encargarse tanto de los mayores como de los niños (residencias, guarderías) que cuenten con apoyo público y el hecho de que no se hayan desarrollado las leyes de igualdad y dependencia son, a juicio de Blasco, “algunas de las causas que obligan a la mujer a seguir desempeñando ese rol de género; además, muchas casi siempre en solitario”. Máxime cuando “el precio de este tipo de servicios, si son privados, es muy elevado e inalcanzable para muchas familias españolas”, apunta Alicia Novalvos, coordinadora general de la AESPD (Asociación Española de Servi­cios Personales y Domésticos). Un panorama que, además, “puede complicar aún más el lugar de la mujer, teniendo en cuenta el paulatino envejecimiento de la población”, puntualiza.

Pero la cosa no queda aquí. Si se tiene en cuenta el trabajo no remunerado y el remunerado, las mujeres también siguen perdiendo. El estudio de La Caixa revela que las españolas de entre 21 y 65 años trabajan 1,1 horas más al día que los hombres de la misma edad. “En los países del norte de Europa no pasa esto porque cuentan con medidas de apoyo (subvenciones, flexibilidad horaria, etc.) cuando la mujer o el hombre deciden dedicarse a los cuidados”, dice Rentería.

Atender a los hijos es la principal causa de que las mujeres accedan a empleos a tiempo parcial. Con los últimos datos del INE (2016), en España más del 26% de las féminas de 25 a 54 años trabajaban a tiempo parcial, frente al 5,7% de hombres. El problema es que la cosa no cambia ni cuando llega la edad de jubilación. En esa etapa ya no remunerada la producción doméstica sigue siendo más alta para la mujer, concluye Rentería.

Excedencias, bonificaciones y fiscalidad

Excedencias. En España, el 90% de las excedencias por cuidado de familia son tomadas por mujeres, según CC OO. De hecho, hasta marzo del presente ejercicio había en alta 12.748 excedencias, de las que solo 1.422 eran de varones.

Fiscalidad. Desgravaciones fiscales para contratar a personas que se encarguen del cuidado de los niños, mayores, dependientes y las faenas del hogar, cheques servicio o prestaciones para el cuidado de hijos son algunas de las soluciones, que se han tomado en Francia y otros países del norte de Europa, destaca Alicia Novalvos, coordinadora de la AESPD (Asociación Española de Servicios Personales y Domésticos).

Pensión. Salvo que haya cambios en las próximas legislaturas, el Gobierno del PP instauró un incremento de la pensión de un 5% para las mujeres que se jubilen y tengan dos hijos o más. Este es uno de los pocos reconocimientos económicos que existen en España a la labor de cuidados y gestión de las tareas domésticas.

Edades. Las españolas realizan actividades no remuneradas prácticamente a lo largo de toda su vida adulta, mientras que los hombres lo hacen entre los 30 y los 50 años, justo en la etapa en que son padres de niños pequeños.

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