El futuro del vehículo eléctrico en la industria española

La capacidad de fabricar este tipo de coches determinará el porvenir del sector en el país

Un punto de recarga para coches eléctricos instalado recientemente en Zamora.
Un punto de recarga para coches eléctricos instalado recientemente en Zamora. EFE

El vehículo eléctrico es una realidad que ya ha comenzado a impactar de manera directa en aspectos económicos e industriales clave de nuestro país. Desde el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo hemos querido contribuir al necesario debate público con la publicación de un número monográfico de Economía Industrial, revista fundada en 1964 y única publicación periódica especializada en economía industrial. Desde 1983 cada número se dedica, con carácter monográfico, a un tema de actualidad e interés, que se aborda con profundidad y rigor. Su principal objetivo es constituirse en foro de reflexión y prescripción para las políticas del ámbito competencial del Ministerio, incorporando conocimiento, opiniones y experiencias del mundo académico y empresarial.

La industria del automóvil ha sido un contenido recurrente en las páginas de economía industrial, tanto por el significativo peso del sector en la economía española como por el compromiso del actual Gobierno en funciones con una transición hacía una economía descarbonizada y un modelo de movilidad sostenible e inteligente. Es en este nuevo escenario donde se enmarcan las actuaciones del Ministerio, y en concreto el Plan Estratégico de Apoyo Integral al Sector de Automoción 2019-2025, aprobado el pasado mes de marzo. Si bien son datos conocidos, es necesario recordar la situación del sector en la actualidad y su papel estratégico en nuestra economía. La automoción española es referente a nivel internacional, por ser el noveno fabricante a nivel mundial y el segundo en Europa, y el primero en fabricación de vehículos comerciales. El sector aporta el 10% del VAB industrial y emplea a 266.000 trabajadores, una cifra que asciende a 1.800.000 si hacemos la estimación del empleo indirecto. Actualmente, en España hay diecisiete plantas de producción que fabrican cuarenta y tres modelos de vehículos, más de mil empresas de componentes, quince centros tecnológicos y diez clústeres repartidos por toda la geografía española. No obstante, la industria de automoción española se enfrenta a los mismos retos del sector a nivel internacional.

El primer gran reto es la digitalización, no solo del proceso manufacturero –ya empiezan a integrarse nuevas tecnologías como el IoT o la fabricación aditiva–, sino también la transformación digital del modelo de negocio y del propio concepto de movilidad. La experiencia en el uso de distintos tipos de movilidad alternativa condiciona ya las decisiones de inversión a medio y largo plazo. El segundo reto es la transición hacia una economía descarbonizada y un modelo económico circular y medioambientalmente sostenible, objetivo compartido por la sociedad, especialmente por los más jóvenes.

Esta transición es inevitable, siendo responsabilidad de los agentes públicos y privados garantizar un proceso justo y ordenado. Y el tercer gran reto –intensificado, si cabe, por no disponer de centros de decisión en nuestro país– es la competencia internacional, que obliga a nuestros fabricantes a innovar y ganar competitividad de manera sostenida.

En el epicentro de estos tres grandes retos se sitúa el vehículo eléctrico. La capacidad de desarrollo de nuevos modelos de vehículos eléctricos en nuestras fábricas determinará de manera significativa el futuro del sector. Por eso, el Consejo de Redacción de Economía Industrial –integrado por académicos de reconocido prestigio y representantes de la Administración General del Estado–, decidió dedicar la segunda publicación de 2019 al vehículo eléctrico, manteniendo así el compromiso y la iniciativa a la hora de plantear un debate tan importante.

De entre los artículos que conforman el monográfico extracto algunas de sus principales ideas. Parece claro –y es opinión compartida por la academia– que el vehículo eléctrico desempeñará un papel central en la transición hacia un nuevo paradigma de movilidad más sostenible. Por otra parte, plantea a los poderes públicos retos como la necesidad de coordinación o de dotar de un enfoque multidimensional e integral a las políticas de apoyo al sector en su transición (política industrial, energética, medioambiental, comercial, etc.). También se pone de relieve la aparición de nuevos retos geoindustriales, asociados, por ejemplo, a la nueva posición de China como productor líder de vehículos eléctricos, o la inevitable aparición –como ocurre con toda tecnología nueva– de “ganadores y perdedores” en la industria como consecuencia del desarrollo de un nuevo tipo de vehículo.

Otra idea fundamental que recoge el monográfico –y que se asocia con la posición que mantiene el Ministerio–es que la solución al nuevo paradigma de movilidad no solo ha de ser una propuesta tecnológica, sino que es preciso apostar por una cartera diversa de tecnologías de movilidad alternativa y bajas emisiones. Las combinaciones de distintos tipos de vehículos de energías alternativas y convencionales más eficientes facilitarán beneficios ambientales, lo que implica que hay espacio para la convivencia de diferentes tecnologías. De este análisis de la situación y de los nuevos retos surgen los pilares de nuestra futura política industrial para el sector, cuyo objetivo es acompañar y facilitar la adaptación de nuestros fabricantes a los estrictos requisitos de reducción de emisiones fijados por la UE y que se han recogido en el Plan Integrado de Energía y Clima. No hay duda de que la movilidad eléctrica presenta ventajas asociadas a la reducción de emisiones contaminantes y menores ciclos de mantenimiento, pero a la vez presenta desafíos, como la necesidad de promover un diseño innovador, el desarrollo de la tecnología de las nuevas baterías, los puntos de recarga e, incluso, la adaptación de los trazados de las carreteras para hacer del vehículo eléctrico un medio de transporte competitivo y eficaz. En esta senda, desde el Gobierno hemos aprobado un Plan Estratégico de Apoyo al Sector de la Automoción con medidas como planes de achatarramiento y estímulo de la demanda de vehículos de cero y bajas emisiones, rejuvenecimiento de las plantillas, estímulo de la formación dual y mayor participación de la mujer, y apoyo a la innovación mediante líneas de ayudas parcialmente reembolsables para la financiación de proyectos empresariales de I+D+i y modernización tecnológica.

En línea con estos objetivos, España participará de la Alianza Europea por las Baterías mediante la conformación de un consorcio español. Además, he viajado recientemente a China para promover la participación de las empresas españolas en los procesos de producción del vehículo eléctrico en aquel país, pero también para convertir a España en plataforma y oportunidad para empresas chinas punteras en el desarrollo de esta nueva tecnología.

El desarrollo del vehículo eléctrico es fundamental para garantizar que nuestra industria de automoción mantenga el liderazgo. Es preciso que establezcamos estrategias compartidas, integrales y ordenadas para que nuestras plantas puedan hacerse con los nuevos modelos a desarrollar por las marcas con presencia en nuestro territorio, sin olvidar el papel de las empresas españolas de componentes. Sin embargo, para abordar este reto con responsabilidad, asumiendo la necesaria transición hacia un modelo de movilidad sostenible, es imprescindible implicar a todos los actores –compañías eléctricas, fabricantes, componentes, concesionarios, estaciones de servicio– y concienciar al consumidor. Si somos capaces de trabajar juntos, nos espera un futuro prometedor en el desarrollo de ese paradigma de movi lidad sostenible.

Reyes Maroto es ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones

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