¿Puede libra afectar a la estabilidad económica?

Es hora de exigir que los emisores de monedas virtuales asuman los requisitos de capital y supervisión del sector financiero

¿Puede libra afectar a la estabilidad económica?

A los que deseamos vivir en una sociedad que fomente y defienda el ejercicio de las libertades individuales y colectivas nos debe interesar que la economía de mercado funcione bien, porque es una base fundamental sobre la que se apoya la democracia

Como ya denunciaron grandes economistas del siglo XIX, ese modelo, extendido prácticamente por todo el planeta, tiende a presentar dos tipos de problemas graves. De un lado, la frecuente aparición de situaciones de monopolio, que dañan la libre competencia y son una manifestación más de la afición humana a acumular poder para actuar de forma arbitraria en beneficio propio. De otro, su tendencia a provocar crisis periódicas que amenazan al sistema y provocan retrocesos duraderos.

Facebook es un caso típico del primer tipo de esos problemas. Es el monarca de las redes sociales (posee además Instagram y WhatsApp). Las autoridades de EE UU la han incluido ya en una investigación sobre las posibles prácticas anticompetitivas de las grandes tecnológicas. Según mi criterio, para defender la capacidad de elección de los consumidores, Facebook debería ser forzada a partirse en tantas compañías independientes como redes sociales tiene. La empresa cuenta además con antecedentes de atentar al funcionamiento de la democracia. Se trata del escándalo relativo a la venta masiva de datos a Cambridge Analytica, para que esta, manipulando información en internet, pudiera influir en procesos electorales como el Brexit o la victoria del presidente Trump, probablemente siguiendo instrucciones de los servicios secretos rusos.

El emperador Zuckerberg ha decidido ahora emitir moneda propia, lo que puede reforzar muchísimo su capacidad de acumular información potencialmente peligrosa para el ejercicio de las libertades. Pero con esta nueva iniciativa de Facebook ya no estamos solo ante un peligro para la competencia, ante el intento de una compañía privada de convertirse en una nueva especie de Estado virtual (hoy todo parece virtual, que no hay que confundir con virtuoso) al servicio de sus intereses expansionistas. Podemos estar tocando también el segundo gran problema de la economía de mercado: las crisis periódicas.

Me gustaría conocer lo que pensaría de todo esto J. K. Galbraith, tan buen observador de los excesos de los poderosos y sus consecuencias, o cómo esta situación podría influir en los análisis de H. P. Mynski para desarrollar indicadores que anticipen las crisis de los mercados. Pero ellos ya no están con nosotros y hace falta seguir trabajando a fondo en esos asuntos. Facebook pretende mezclar su enorme poder en el ámbito de la comunicación con la capacidad de generar activos financieros y sistemas de pago. Es como poner gasolina cerca del fuego.

Uno de los grandes retos de la sociedad actual es tratar de regular el correcto funcionamiento de los mercados internacionales y de controlar la solvencia de las empresas que operan en el sistema financiero, que tienden a inflar burbujas que luego estallan y provocan desastres. No es fácil lograrlo en el interior de cada Estado, menos aún en el ámbito supranacional donde la autoridad pública es difusa. Pero es imprescindible intentarlo. La presentación de libra es un éxito de relaciones públicas: tecnología avanzada, organización no gubernamental con residencia en Suiza y participada por marcas relevantes en sistemas de pago, transacciones más fáciles y más baratas…

Nadie le ve muchos defectos. Pero, por encima de sus bondades, intuyo desafíos desconocidos a la competencia y a la estabilidad económica. Es un buen caso para tomarse en serio los retos de regulación y supervisión a los que la globalización nos enfrenta.

No tenemos mucho tiempo, libra hay que verla como una oportunidad para poner las cosas en su sitio. Me parecen valiosos los esfuerzos que se vienen haciendo para desarrollar monedas virtuales, pero creo que ha llegado el momento de exigir a las sociedades que las promueven que asuman los mismos requisitos de capital y supervisión que tiene cualquier entidad financiera. Además, es preciso asegurarse de que son empresas independientes y de que no intercambian información con otras.

Enrique Sáez es economista. Autor de ‘La libertad en el siglo XXI’

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