El nuevo líder empresarial de Madrid reclama más flexibilidad laboral y menos impuestos

Miguel Garrido ha sido nombrado presidente de la patronal madrileña, CEIM, para los próximos cuatro años

Miguel Garrido, nuevo presidente de la patronal madrileña (CEIM).
Miguel Garrido, nuevo presidente de la patronal madrileña (CEIM).

La asamblea de la organización patronal madrileña (CEIM), donde los empresarios de la capital han nombrado hoy a Miguel Garrido de la Cierva nuevo presidente de esta organización, ha estado muy concurrida por nuevos rostros, sobre todo del PP, que pretenden pilotar la vida económica de Madrid los próximos cuatro años.

Muchos de ellos eran recién llegados al panorama socioeconómico de la capital como el nuevo alcalde, José Luis Martínez Almeida o la candidata a presidir la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Ante ellos, el nuevo líder empresarial madrileño y el propio presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, quisieron dar en todo momento imagen de unidad entre los populares y las nuevas cúpulas empresariales.

De hecho, Garrido ha apelado a esta buena sintonía para enumerar su carta de peticiones al próximo consistorio popular y a una eventual Comunidad de Madrid presidida por Díaz Ayuso. Si bien estas exigencias también se dirigieron al futuro Gobierno presumiblemente socialista, que ayer estuvo representado en este acto por la ministra de Industria en funciones, Reyes Maroto, quien pidió a los empresarios “altura de miras” para “no caer en vetos” y “bloquear” la investidura de Pedro Sánchez.

Entre las demandas de Garrido destacan la necesidad de profundizar en la reforma laboral que hicieron los populares en 2012 y cuya derogación Unidas Podemos exige para apoyar a Sánchez. En concreto, el líder patronal consideró que “el mercado laboral es flexible y su legislación también debería serlo”. En este sentido, mostró su preocupación por la nueva obligatoriedad del registro horario.

En materia fiscal, Garrido reclamó una rebaja impositiva en Madrid, porque “a mayor presión fiscal, menos actividad, menos empleo y menos recaudación”, ha dicho. Esta terna de peticiones se completa con una rebaja de cotizaciones sociales que, según ha dicho, están entre las más elevadas de Europa, "algo que es incomprensible con la elevada tasa de empleo de España", se ha quejado.

Asimismo ha reclamado la "todavía pendiente" reforma de la Administración Pública para simplificar los trámites administrativos y ha reclamado "el legítimo derecho (de los empresarios) a disfrutar del beneficio", aunque parte de él se destine a la reinversión.

Garrido también ha pedido a Martínez Almeida “que escuche la voz de los empresarios” sobre las restricciones de tráfico de Madrid Central. El nuevo alcalde de la capital ha admitido que existe “un problema de contaminación”, pero ha indicado que hay que solucionarlo “sin perjudicar la movilidad de los madrileños, a los que habrá que dar alternativas más que suficientes”.

Por su parte, Reyes Martoto ha anunciado ante los dirigentes empresariales que el futuro Ejecutivo socialista negociará un pacto de Estado y una ley para el sector industrial.

Garrido ha sustituido al frente de CEIM a Juan Pablo Lázaro, que ya anunció en abril pasado que abandonaría este puesto y la vicepresidencia de la patronal española CEOE para dedicarse plenamente a su empresa Sending Transporte Urgente.

 

La patronal madrileña CEIM ha pasado en diez años de tener 22 millones de euros de presupuesto anual a 2,5 millones de euros. En este tiempo la plantilla de trabajadores también se ha reducido de 50 a 20 empleados. Pero, sobre todo, CEIM ha dejado de prestar servicios a los empresarios (algo que deja para la Cámara de Comercio) y se ha convertido en un lobby institucional, según ha reconocido su nuevo presidente, Miguel Garrido.

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