Una cultura insostenible de gestión de los recursos públicos

En España no existe una vinculación entre las políticas públicas, las previsiones presupuestarias y la planificación estratégica de las subvenciones

Las conclusiones del análisis que ha realizado Airef sobre el sistema de subvenciones públicas en España son extremadamente preocupantes, pero no deberían resultar sorprendentes. El informe, que ha acometido un proceso global de revisión del gasto público del que forma parte este informe, parte de una inquietante afirmación que deja entrever ya lo que el texto detalla a continuación: la imposibilidad de determinar la cuantía total de subvenciones públicas en España, no solo porque no existe una única fuente de información, sino porque ni siquiera hay una definición homogénea del concepto de subvención. La cifra adoptada por Airef parte de los datos de contabilidad nacional de 2017 –12.000 millones–, una cantidad lo suficientemente importante como para que esa ausencia de datos y de criterios comunes sea injustificable.

Según el informe, en España no existe una vinculación entre las políticas públicas, las previsiones presupuestarias y la planificación estratégica de las subvenciones, dado que esa estrategia, que debería ser el nexo de unión de todas las fases del proceso, entra en escena únicamente al final del mecanismo de concesión de la ayuda pública. En consonancia con lo anterior, tampoco hay indicadores de seguimiento, control y evaluación de la eficacia y eficiencia de la gestión de los recursos, pese a estar contemplado en la ley; es decir, no hay un proceso de rendición de cuentas que fiscalice el destino del dinero y su utilidad sobre el terreno. Los controles se limitan a la legalidad del procedimiento e imponen en ocasiones una sobrecarga de trámites administrativos que resultan “excesivos” tanto para gestores como para beneficiarios. Airef destaca también la descoordinación existente entre las diversas administraciones públicas, vinculadas a través de unas conferencias sectoriales que son muy numerosas, pero que “se reúnen pocas veces”.

El retrato que el informe realiza del sistema de subvenciones se corresponde con graves defectos que se han convertido casi en endémicos en la cultura de la gestión pública española y que han dejado a nuestra economía importantes cicatrices fiscales cuya factura aún estamos pagando. La subvención como herramienta de política económica tiene inconvenientes importantes, lo que hace aconsejable utilizarla con moderación, de acuerdo a una estrategia clara y bajo un control eficaz y transparente. La solución que Airef propone para lograr ese objetivo pasa por impulsar una reforma legal que ponga orden, eficiencia y rendición de cuentas allí donde no existen. No solo es necesario acometer esa tarea, sino también urgente.

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