Huawei, las claves del ataque a un coloso tecnológico con impacto global

La lucha por el liderazgo digital desata el conflicto y evidencia el retraso de EE UU frente a China en 5G e inteligencia artificial

Huawei, las claves del ataque a un coloso tecnológico con impacto global
Bloomberg

Huawei está viviendo esta semana un auténtico infierno. Fue anunciar la Administración de Donald Trump que incluía a la compañía en una lista negra que impide a las empresas estadounidenses tener tratos comerciales con ella, y desatarse la tormenta perfecta. Dos bombas a la línea de flotación del imperio tecnológico de Huawei han bastado para entender el alcance de los hechos.

La primera, el veto de Google, que impedirá a la firma china utilizar el Android del gigante estadounidense, su tienda de aplicaciones Play Store y sus populares servicios como Gmail o Google Maps. La segunda, el bloqueo de la compañía británica ARM, dueña de una de las dos arquitectura de chips más importantes del mundo (la otra está en manos de Intel, una empresa americana), lo que pone en serio peligro que Huawei pueda seguir creando sus procesadores.
Solo estas dos noticias provocaron en pocas horas que muchos usuarios rehúsen adquirir terminales de la marca china.

En España, las ventas de sus smartphones se han desplomado en los últimos días. Pero Huawei no es solo el segundo mayor productor de móviles del mundo; también es el mayor proveedor mundial de tecnología para redes 5G. Y el bloqueo estadounidense, según advierten las operadoras, amenaza con retrasar y encarecer el despliegue de estas redes de quinta generación, que no solo harán posible conexiones mucho más rápidas a internet sino también la llegada real del internet de las cosas, clave para la conducción autónoma, la industria 4.0 o la sanidad a distancia. Pero, ¿por qué este estrangulamiento de Trump a Huawei? ¿Qué consecuencias se pueden esperar?

El veto a la firma en EE UU hará que el avance en la innovación sea más lento, al bloquearse la colaboración entre muchas empresas

Para Bernardo Hernández, ex ejecutivo de Google y Yahoo, es evidente que lo que EE UU no ha podido hacer con sus ingenieros y sus empresas “lo está intentando hacer ahora con una política proteccionista pueril y sin sentido”. China ya gradúa a más ingenieros al año que EE UU, Huawei tiene el 27% de las patentes de 5G del mundo y el liderazgo del país asiático en esta tecnología y sus derivados es incuestionable, asegura.

“La razón de fondo de este veto es querer enmendar con medidas políticas urgentes décadas de retraso en investigación y desarrollo tecnológico”, resalta este experto que, por otra parte, dice entender en parte a Trump. “China lleva décadas jugando sucio. Robando propiedad intelectual, manteniendo artificialmente su tipo de cambio para ser más competitivos, vetando la entrada de empresas americanas, espiando a las que sí acepta.... es desesperante ver cómo el resto del mundo tiene que respetar las leyes y competir con reglas de juego limpio y China no. Y Trump ha dicho basta a esto, pues en buena medida China ha podido tomar la delantera a EEUU tan rápido por esta dinámica poco ortodoxa de hacer negocios y desarrollar tecnología”.

Para el profesor de Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC, Ernesto Pascual, y para Fernando Aparicio, CEO de Amvos Digital, tampoco hay duda de que el objetivo de Washington en esta peligrosa pelea contra Huawei, que amenaza con llevar la guerra comercial entre EE UU y China a un nivel peligroso, es no quedarse atrás en la carrera tecnológica. “Los EE UU son conscientes de que en el siglo XXI, quien controle la tecnología controlará la información y el mundo. Los móviles dan acceso a muchos datos, como los que se generan en las aplicaciones, y por eso es un ámbito estratégico. La parte relevante de esta prohibición es que pone una barrera a la libre circulación de datos”, apunta Pascual.

Aparicio habla de “pura geopolítica digital”, donde como telón de fondo está la rivalidad que las empresas chinas tienen con sus homólogos americanos (Apple, fundamentalmente, en el caso de Huawei); la toma de conciencia de EE UU de que en áreas como la inteligencia artificial –donde se desarrollará la batalla a futuro, pues es un sector que se calcula podría alcanzar un valor de 150.000 millones de dólares hasta 2030– ya van claramente por detrás de China, y el temor, justificado o no, a que Huawei pueda actuar como un caballo de Troya para el espionaje de toda la información que transita por las redes.

“EE UU quiere enmendar con medidas políticas urgentes décadas de retraso en I+D tecnológico, pero China lleva décadas jugando sucio”, señala Bernardo Hernández, ex ejecutivo de Google

Ambición expansionista

“Todo ello ha ofrecido a Trump una excelente excusa para actuar en lo que me temo será el primero de los múltiples episodios que veremos a partir de ahora. Si Google retira su sistema operativo de Huawei lo convierte en un hierro inservible desde el punto de vista de los usuarios, lo que supone frenar en seco las ambiciones expansionistas de las tecnológicas chinas fuera de su zona de confort, protegidas por el gobierno chino”, continúa Aparicio.

Entre los titanes chinos que preocupan a EEUU por su gran fortaleza también están Alibaba, Tencent, Baidu, Xiaomi, Oppo o Didi.

Todos los expertos coinciden en que si el veto a Huawei sigue, las consecuencias serán incalculables. Ya se habla de un nuevo telón de acero tecnológico que acelerará la división entre China y el resto del mundo en términos de internet, pues se acabarían creando sistemas tecnológicos incompatibles y se obligaría al resto del mundo a abrazar la propuesta china o estadounidense.

“Sin duda, no será bueno para nadie. El desarrollo y el avance en la innovación será menor. Muchas empresas colaborando y trabajando en la misma dirección pueden mucho más que varias regiones del mundo haciéndolo al mismo tiempo”, resume Hernández, que añade que EEUU sigue siendo más grande como economía y ecosistema desarrollado, “pero innova más lentamente”. China, por el contrario, “innova rápido pero no tiene el desarrollo de ecosistema como para rentabilizar todo lo que está haciendo, necesita al resto del mundo para crecer como lo hace”.

El ex ejecutivo de Google no cree, como otros analistas, que la solución sea tener sistemas operativos o tecnologías regionales en representación de las políticas proteccionistas de las diferentes regiones globales. “El mundo está mejor con una alianza Google/Huawei que sin ella”, dice.

En este sentido, Aparicio y Pascual recuerdan que en esta batalla no solo sufrirá Huawei. “Lo curioso es que los principales sufridores serán las propias empresas norteamericanas proveedoras de Huawei. Son las inevitables consecuencias del mismo proteccionismo exacerbado que tanto se practica en China”, dice el primero. “No hay que olvidar que Google resultará perjudicada comercialmente por esta situación porque la priva del acceso a los datos de los usuarios de Huawei [algo esencial para su negocio publicitario], que tiene ya el 18% de la cuota de mercados de móviles mundiales”, dice el segundo.

Al final, el resultado de este conflicto dependerá de la reacción del gobierno chino y estadounidense. De que este último, tras dar un puñetazo en la mesa para mandar un mensaje al mundo de su liderazgo digital fuera de China y de que ahí mandan ellos, quiera o no rebajar el tono de un enfrentamiento que puede llevar a una guerra comercial total, limitando el comercio global y el desarrollo del intercambio del conocimiento. O que el chino adopte una política defensiva u ofensiva.

En el primer escenario, según apunta Helena Rifà, profesora de Informática y Telecomunicaciones de la UOC, China podría llegar a un acuerdo con EE UU, como pasó en el caso de la empresa de móviles china ZTE, que también fue vetada temporalmente. En el segundo, China podría tomar represalias sobre las empresas estadounidenses como Apple que operan en China, llevando el conflicto a una mayor escala. Cualquier quiniela está abierta, más ahora que Trump ha asegurado que la disputa que mantienen con Huawei podría resolverse mediante un acuerdo comercial con el país asiático. Parece que la acusación de ciberespionaje y de problemas de seguridad que ha vertido Trump contra la compañía china (sobre lo que no han presentado prueba alguna) ya no preocupa tanto.

Entre tanto, ¿qué papel juega Europa en esta crisis? ¿De qué lado se pondrá si internet se rompe en dos? “Desgraciadamente, y al igual que en las guerras mundiales, el papel de Europa será de puro campo de batalla. Estamos de espectadores-consumidores de este enfrentamiento en el que no decidimos absolutamente nada, aunque imagino que por pura afinidad cultural nos alinearíamos con los EE UU. La única defensa de Europa será legal, ante la inexistencia de campeones digitales globales”, anticipa Aparicio.

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