Momentos de alta tensión para invertir en Argentina

El país vive tiempos de gran volatilidad después de que la prima de riesgo haya superado los 1.000 puntos. El PIB caerá también este año y la inflación, de las más altas del mundo, sigue al alza, sin que las políticas de Macri ni las medidas del banco central den resultado

Un joven pasa frente a un local en Buenos Aires que tiene une pegatina donde se anunciaba la huelga general que se realizó el pasado 30 de abril.
Un joven pasa frente a un local en Buenos Aires que tiene une pegatina donde se anunciaba la huelga general que se realizó el pasado 30 de abril.

A seis meses de las elecciones generales del 27 de octubre, Argentina atraviesa una delicada situación económica. La prima de riesgo se disparó la semana pasada, llegó a pasar de los 1.000 puntos y se encuentra en los niveles más altos desde que Mauricio Macri comenzó su presidencia, en diciembre de 2015. La inflación en 2018 fue del 47,6%, según el Banco Central Argentino, la más alta desde 1991, y el PIB cayó un 2,5% el año pasado y se contraerá otro 1,2% este año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Banco Mundial, a pesar de los números, destaca que el Gobierno del país sudamericano apuesta por un “ambicioso programa de reformas estructurales” que tendrán sus réditos y elogia la “corrección de desequilibrios macroeconómicos”, como la unificación de la tasa de cambio. Sin embargo, en tres años y medio el Gobierno no ha avanzado sobre ese plan de reformas.

La empresa española también las pide. “Pensamos que debería haber una reforma laboral en Argentina”, dijo Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), hace pocas semanas durante la visita oficial del Rey Felipe VI a la nación austral.

Pero el histórico poder de los sindicatos en Argentina, sumado a la resistencia social, dificultan esta y otras reformas. En diciembre de 2017 el Congreso argentino tuvo que suspender la aprobación de una reforma en el sistema de pensiones que las reducía un 3% en 2018 y un 8% en 2019 por la movilización de cientos de miles de personas y los incidentes que se generaron con las fuerzas de seguridad en los alrededores del Parlamento. Finalmente, el Gobierno logró sacar adelante el proyecto, pero a un elevado coste político.

Macri le echa la culpa a la expresidenta Cristina Kirchner de motivar la conflictividad social y asustar a los mercados, pero la ex Jefa de Estado replica que durante su Gobierno la estabilidad, en líneas generales, era mayor. La inflación era más baja (el promedio fue del 25,2%), el desempleo también (7% el último año de su mandato comparado con el 8,7% actual, según el FMI) y la deuda externa se reducía (si bien Argentina no se financió en los mercados durante el kirchnerismo), mientras que ahora se disparó debido al rescate por 50.000 millones de euros que Macri pidió al FMI.

Sin embargo, Macri hasta el momento no consigue convencer a los inversores de que logrará encaminar el país hacia un rumbo sólido. Y el reciente anuncio del congelamiento de alimentos, tarifas de agua, luz, gas, agua y transporte hasta las elecciones descoloca a los mercados, que veían en la liberalización de la economía como uno de los principales ejes del Gobierno.

Los inversores dirigen su mirada hacia la cita electoral de octubre. La posibilidad de que Kirchner, que todavía no confirmó si será candidata a la presidencia, se presente y gane genera temor no solo por la posibilidad de una suspensión del pago de la deuda, sino por el regreso a las políticas proteccionistas que podrían estar acompañadas de nuevas estatizaciones como las que realizó en los casos de la petrolera YPF en 2012 (en manos de Repsol) y Aerolíneas Argentinas en 2009, que pertenecía al Grupo Marsans. Pero Macri tampoco garantiza con claridad que tomará las medidas que el mercado recibiría con simpatía y que viene anunciando desde antes de ser investido como presidente.

Riesgo para las empresas españolas

Alto coste. A las compañías españolas la situación económica de Argentina les ha costado más de 800 millones en beneficios en 2018, según los resultados que han remitido a la CNMV, debido a que han tenido que empezar a elaborar sus cuentas según la norma IAS 29 desde junio de 2018. Esta normativa, que se aplica cuando un país tiene una inflación acumulada superior al 100% en un plazo de tres años consecutivos, obliga a las empresas a actualizar el valor de sus activos de acuerdo al aumento de los precios expresado en un índice de referencia internacional, como el IPC, desde que fueron adquiridos.

El Merval. El Mercado de Valores de Buenos Aires, Merval, subió en los últimos tres años desde los 13.100 puntos hasta los 30.800 puntos. Después de que a comienzos de este año Repsol y Banco Santander abandonaran el selectivo argentino, la única empresa española que quedó fue el BBVA, que acumula una caída del 12% en lo que va de 2019. El selectivo argentino, sin embargo, registra una subida apenas superior al 1% este año.

Caída del peso argentino. La moneda argentina se ha derrumbado desde que Mauricio Macri es el presidente. Un dólar pasó de valer 9,6 pesos el primer día de su mandato a costar 44,7 pesos tres años y cinco meses después de ser investido. El Banco Central emite desde el pasado octubre títulos en pesos a siete días exclusivos para bancos con el objetivo de contener la inflación y la caída del peso con una tasa de interés mínima del 60%.

Normas