¿Qué ocurre con el dinero ahí fuera?

La banca es hoy más segura, pero el mundo financiero excede cada vez más al bancario

Es posible que la globalidad del mundo financiero sea demasiado abrumadora como para comprenderla desde el confort de nuestro sofá. Tal vez, no obstante, sea preferible ver el desenlace de Juego de Tronos que explorar estadísticas financieras internacionales. Puede incluso que nos dé miedo y prefiramos no saber, dado el potencial desestabilizador que bien sabemos que puede tener lo financiero globalmente, tras la experiencia de la crisis. Pero la curiosidad también puede llevar a preguntarnos qué ocurre con el dinero ahí fuera, qué revela su movimiento de un país a otro. O que queramos conocer dónde invierten en el extranjero las entidades financieras españolas. Los últimos datos sobre estadísticas bancarias consolidadas internacionales publicados por el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), que incluyen el cierre de 2018, son reveladores. Dan, entre otras muchas cosas, algunas pistas sobre cómo ha cambiado la arquitectura financiera poscrisis y sobre qué papel tienen los bancos ahora respecto a otras entidades financieras menos conocidas. Ofrecen también evidencia del grado de confianza entre países en algunas áreas geográficas supuestamente integradas, como la Eurozona, o sobre cómo el Brexit está afectando a un país de referencia para las grandes operaciones financieras como es Reino Unido.

En el mundo se mueven inversiones de entidades financieras de 29 billones de dólares fuera de las fronteras de sus países de origen. Equivale a 20 veces el PIB de España. Son posiciones financieras que incluyen inversiones en otras instituciones bancarias, valores públicos y privados y participaciones en empresas. Solamente en el último trimestre del pasado año estas inversiones aumentaron en 134.000 millones de dólares. Eso sí, la primera apreciación llamativa es que los flujos movidos por los bancos disminuyeron en tasa interanual un 1,1%. Llevan cayendo dos años ¿Quién anima entonces el cotarro? Las llamadas “instituciones financieras no bancarias”, que son fondos de inversión y de titulización, principalmente. Son parte de la llamada “banca en la sombra”. No porque sea ilegal. Ni siquiera porque escape a la regulación. Son otro tipo de entidades financieras paralelas a los bancos, generalmente mucho menos reguladas. Estos agentes no bancarios aumentaron sus posiciones financieras internacionales un 8% interanual en el cuarto trimestre de 2018. Mientras que los bancos las reducen, los “no bancos” las aumentan. Todo ello, entre la “tranquilidad” supervisora de que el mundo bancario es hoy más seguro tras la avalancha regulatoria. Seguramente sí. El problema es que el mundo financiero excede (cada vez más) al bancario.

Se constata que gran parte del dinero se ha movido recientemente hacia Estados Unidos. Lo hace atraído por las subidas de tipos de interés del pasado año y, seguramente también, por un rally bursátil algo alocado por su duración y fundamentos… pero rally al fin y a la postre. El capital va allá donde sopla el viento. Se mueve rápido. Los desplazamientos no son triviales cuantitativamente. En los últimos tres meses de 2018 las posiciones internacionales en Estados Unidos aumentaron en 137.000 millones de dólares y cayeron en Alemania (127.000 millones de dólares), Japón (71.000 millones) y Holanda (47.000 millones). En España aumentaron en 12.480 millones de dólares tras varios trimestres de caídas. En el Reino Unido del Brexit, centro financiero por antonomasia, han caído en 120.660 millones en los dos últimos años.

Otra cuestión interesante es hacia dónde va todo ese dinero que mueven internacionalmente (fuera de sus países de orígenes) esos fondos de inversión no bancarios. El 24% a Estados Unidos, el 23% a la Eurozona, el 13% a Reino Unido. Y un no despreciable 18% (1,1 billones de dólares) acaba en Islas Caimán. En cuanto al papel de nuestro país, las instituciones financieras españolas tenían, a finales de 2018, 393.347 millones de dólares invertidos internacionalmente. Antes de que estallara la crisis, la cifra superaba el billón. Esa caída de las posiciones es común a otras jurisdicciones. La confianza de unos en otros sigue dañada tras la crisis. Los destinos de las inversiones se miran con mucho celo. La práctica totalidad de las instituciones financieras de la Eurozona ha reducido sus posiciones en otros países de la propia Eurozona. Aun siendo la integración financiera un elemento esencial del proyecto europeo, va a costar restaurar la confianza transfronteriza. Las entidades financieras de España concentran el 38% de sus inversiones internacionales en participaciones en empresas financieras no bancarias, el 36% en deuda pública, el 17% en otros bancos y el 6% en empresas no financieras. El 3% restante corresponde a ajustes por riesgo. En cuanto a los países en los que nuestros bancos y financieras ponen el dinero Francia concentra el 23%, seguido de Italia (16%), Alemania (15%), Estados Unidos (9%), Japón (8%) y Reino Unido (5%).

Lo que esta batería de datos revela es que el mundo financiero poscrisis es menos bancario y más dominado por entidades en la sombra. Esto sugiere que los reguladores y supervisores tendrán que hacer un esfuerzo adicional en su labor para que no les escape el riesgo por costuras diferentes a las bancarias. Es un mundo de más desconfianza y menos interacción entre países supuestamente llamados a crear áreas financieras, en el que la Eurozona destaca por la disminución de posiciones cruzadas transfronterizas y donde se percibe que el Brexit ya ha hecho un agujero financiero a Reino Unido.

Francisco Rodríguez es Catedrático de Economía de la Universidad de Granada y economista sénior de Funcas

 

 

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