¿Volverán la grandes firmas a confiar en Tiger Woods?

Después de descender al infierno, el golfista vuelve a alzarse con el Masters de Augusta

Firmas como Tag Heuer, Accenture o Gillette le retiraron el patrocinio

Tiger Woods celebra su victoria en el Masters de Augusta.
Tiger Woods celebra su victoria en el Masters de Augusta.

Ha estado en el infierno, profesional y personalmente. Lo tenía todo. El golfista estadounidense Tiger Woods (Cypress, California, 1975) había ganado cuatro chaquetas verdes y 14º títulos grandes, pero hace algo más de una década comenzó su carrera por el precipicio. Primero fue la muerte, en 2006, de su padre, el cerebro que le formó con una disciplina severa y que le llevó a ganar con apenas 21 años el Masters de Augusta, después llegaron las lesiones, con ocho operaciones de espalda y de rodilla, un expediente médico que le condenaba a la retirada del green y a una profunda depresión.

Todo esto estuvo aderezado con una vida personal de desenfreno, de infidelidades, adicciones al sexo, un conflictivo y costoso divorcio de la modelo sueca Elin Nordegren, madre de sus dos hijos, una de las rupturas más caras de la historia del deporte por la que tuvo que desembolsar 750 millones de dólares. Las imágenes de su detención cuando conducía borracho, aunque él aseguró que no estaba ebrio sino que todo se debió a la reacción de distintos medicamentos que estaba tomando. Fue condenado a un año de libertad condicional y a 50 horas de servicio a la comunidad. Estos negativos acontecimientos pesaron mucho más que la limpia imagen que ofrecía cuando ganaba alguna de sus chaquetas verdes. La marca de relojes Tag Heuer, después de una década de relación, decidió dejar de patrocinarlo, y firmas como Gillette o Accenture rescindieron su contrato por la pésima imagen del golfista.

La marca de relojes Tag Heuer, después de una década de relación, decidió dejar de patrocinarlo, y firmas como Gillette o Accenture rescindieron su contrato por la pésima imagen del golfista.

Todos se olvidaron de su impecable expediente deportivo, hasta que este fin de semana, 11 años después de su último major, el US Open de 2008, cual ave fénix, resurgió al ganar el último Master Augusta y ha pasado a formar parte de las leyendas del deporte mundial. “Solo los grandes son capaces de superar estos baches porque llevan dentro inconscientemente tres leyes”, afirma el socio director de la consultora de búsqueda de directivos Odgers Berndtson, José Medina.

La primera de ellas se rige por aquello de que “lo que creemos es lo que conseguimos”. En segundo lugar, según este experto, la disciplina, que en el fondo, “es hacer lo que a uno le gusta, aunque a veces no le apetezca”. Y esto significa que tiene algo de sufrimiento. “No puedes crecer sin sufrir, pero sobre todo tampoco puedes crecer sin disfrutar”, señala Medina. Y la tercera regla, la mejora es un fín en sí mismo, la mejora es un viaje permanente, en el que la meta es el camino. “Se trata de navegar cada vez mejor en la vida, con esperanza, optimismo y sobre todo convicción”, asegura Medina. Lo perdió todo, su imagen fue la peor, pero en su interior abrigó la esperanza de renacer. “Lo consiguió todo, pero no supo gestionar bien el éxito. Hay que tener cuidado con la victoria, no creérsela, a pesar de que siempre supone una inyección de confianza”, explica el profesor del IESE Santiago Álvarez de Mon, quien cree que es en la perdida cuando se “relativiza y se da uno cuenta de las cosas que merecen la pena, es el momento de preguntarse quién es uno”. Una vez en el suelo, lo importante, prosigue el docente, es saber cómo levantarse, y esto hay que hacerlo poco a poco.

“En la historia de este deportista hay mucho sufrimiento, pero ha sabido esperar a que escampara después de la tormenta, y ha podido más su capacidad para vivir en el presente, que estar anclado en el pasado”. Lo que le ha pasado a Tiger Woods forma parte del tobogán de la vida, de la subida y la bajada a la que cualquier persona está expuesta en alguna de sus facetas. “En su caso, cayó en todas, no solo en la deportiva, desapareció del circuito, se destrozó su familia, se perdió en la noche…, pero al final ha sabido recomponerse, levantarse y aprovechar la oportunidad que le ha ofrecido de nuevo la vida”, explica Álvarez de Mon.

La épica de los grandes profesionales se escribe así, y este nuevo capítulo en la vida del deportista “seguro que va a ser el más importante, el más bonito”, asegura el profesor del IESE. Ahora falta saber si las grandes firmas volverán a vincular su imagen a la del golfista.

Normas