David Older: “No tenemos en cartera ningún banco de países desarrollados”

Este experto en renta variable apuesta por compañías tecnológicas y empresas de países emergentes

David Older, cogestor del fondo Carmignac Patrimoine.
David Older, cogestor del fondo Carmignac Patrimoine.

David Older (Nueva York, 1970) acaba de protagonizar uno de los relevos más sonados del mundo financiero francés. Desde hace dos semanas se ha convertido en cogestor del fondo de inversión Carmignac Patrimoine, el buque insignia de la gestora de fondos independiente más importante del país. Su fundador, Eduard Carmignac, abandona el día a día de la gestión después de 30 años y cede el testigo a Older y a su compañera Rose Ouahba.

El ascenso de Older ha sido meteórico. Le ficharon en 2015 de un hedge fund de Estados Unidos. Su especialidad era el sector tecnológico y el de telecos y medios de comunicación. Ahora, además de gestionar el fondo Patrimoine, es el máximo responsable de la gestora en inversión bursátil.

El relevo se ha producido en un momento delicado, después de que el fondo estrella perdiera un 11,3% en 2018 y el Carmignac Securité, de renta fija, un 3%. Los malos resultados han provocado la salida de más de 4.000 millones de euros de patrimonio, aunque la firma sigue teniendo un volumen de activos bajo gestión por encima de los 42.000 millones de euros.

¿Cómo van a operar ahora, tras la salida de Edouard Carmignac de la gestión?

El fondo Patrimoine tenía un proceso de inversión que iba de lo general a lo particular para definir su cartera. Partía de una determinada visión macroeconómica para decidir si destinar más recursos a renta fija o a Bolsa. En el lado de la renta variable era muy determinante establecer en qué momento del ciclo estábamos, qué países o sectores se iban a beneficiar más… Pero esta forma de operar es muy difícil, porque cada vez es más complicado hacer previsiones macroeconómicas. Ahora vamos a poner más énfasis en la selección de valores, combinando este enfoque con nuestra histórica estrategia descendente.

¿En qué se traduce esta nueva visión?

Nuestras carteras están más dominadas por empresas de alta calidad que nos gustan especialmente, en el sector de la salud, en la industria tecnológica, en las comunicaciones y en Internet… Aquí sí que podemos aportar una visión diferenciada sobre las perspectivas de cada empresa. Al restar importancia a las previsiones macroeconómicas, reducimos el peso de compañías energéticas, mineras o del sector financiero.

¿No tienen exposición a banca?

En la industria financiera tenemos sobre todo intermediarios, como la Bolsa de Nueva York y la Bolsa Londres. También tenemos algunas compañías especializadas en pagos, como Paypal. Pero al final son compañías no tan ligadas al sector, sino con sus propias dinámicas que hay que comprender bien. No tenemos ningún banco de países desarrollados, pero sí que invertimos en un banco de India, pero sobre todo por nuestra confianza en el desarrollo de la clase media en el país. Sí que estuvimos invertidos en Bank of America en EE UU, pero fue una apuesta táctica pensando en el impulso desregulador de la administración Trump y la posibilidad de reducir costes.

¿Les interesan los neobancos?

En general, las nuevas plataformas que combinan tecnología con finanzas son muy atractivas. Nosotros hemos invertido en Visa y Mastercard precisamente porque controlaban las redes que luego van a ser utilizadas por estas plataformas, como hace Paypal. Estas fintech tienen enormes ventajas. En China, por ejemplo, invertimos en Tencent, que cuenta con su propia plataforma de pagos, que se puede utilizar también en las tiendas o en los McDonald’s. Está tan extendida que nadie usa efectivo.

¿Cómo es el proceso inversor?

Analizamos compañías en las que tenemos una visión divergente sobre las previsiones financieras. Al evaluar una empresa, asumimos que toda la información disponible está recogida en el precio de la acción. Lo que nos atrae de una compañía es cuando vemos que el consenso se está equivocando y estima unos resultados inferiores a los que prevemos nosotros. Una vez que concretamos esa posición divergente, tomamos una inversión. En muchas ocasiones nos equivocamos, pero si acertamos en el 65% de las ideas de inversión ya es un resultado formidable. Lo importante es reconocer pronto que te has equivocado.

¿En qué países emergentes están viendo más oportunidades?

Estamos enfocados en Brasil, India y China. Primero, porque son mercados grandes y sus acciones tienen suficiente liquidez. Nos gustan las políticas económicas de la nueva administración de Brasil. Creemos que por fin se va a afrontar el problema de las pensiones. Una compañía que nos parece atractiva es la web Mercadolibre.com.br. Se trata una potente plataforma de comercio y pagos electrónicos que opera en toda Sudamérica. En India tenemos inversiones en bancos, en cuanto a China, las turbulencias de los últimos meses nos han brindado excelentes oportunidades de inversión. Seguimos muy de cerca las negociaciones para un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos. Por ahora, las inversiones se están hundiendo por la incertidumbre. Creemos que acabará habiendo acuerdo. Nos gustan las compañías más centradas en internet, como Tencent, JD.com o 58.com.

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