La nueva industria audiovisual española

La televisión se perfila como la gran fuente de ingresos para el futuro del sector

Fotograma de la serie 'La casa de papel'.
Fotograma de la serie 'La casa de papel'.

La industria audiovisual española es un sector en expansión que cada año mueve millones de euros y emplea a miles de trabajadores. El éxito de algunas producciones españolas y de las series y programas nacionales ha hecho resurgir el sector audiovisual en nuestro país. Al incesante aumento de las producciones cinematográficas y del número de espectadores de las salas de exhibición se une el imparable auge de las televisiones y de las nuevas tecnologías y plataformas digitales (Netflix, Amazon Prime, HBO, Rakuten TV,Filmin, Sky, etc). El resultado de todo lo anterior se traduce en la necesidad de proveer de contenidos las salas de exhibición cinematográfica, las cadenas de televisión y todas las demás ventanas de explotación ya existentes o que aparezcan en el futuro.

Ahora bien, ¿cuánto cuesta hacer una película? Esto dependerá en buena medida del tipo de obra que se pretenda hacer y cada guion exigirá un presupuesto diferente. El coste medio de una película española se sitúa en torno a los 2.5 o 3 millones de euros. En los últimos años los presupuestos de producción de las películas han ido aumentando progresivamente y cada vez más se ve la necesidad de invertir en promoción y marketing una cuantía parecida a la que ha costado producir la obra. Pero en nuestro país se hacen todavía muchas películas cuyo presupuesto se sitúa en torno a los 600.000 euros por la simple razón de que la mayoría de los autores noveles y de las pequeñas productoras no cuentan con mayores recursos. Las nuevas técnicas digitales hacen posible realizar películas más baratas, con una infraestructura casera y una gran calidad técnica. Además, la posibilidad de distribuir estas obras a través de internet facilita con el tiempo el que esas producciones baratas salgan a la luz, sin tener que seguir los mecanismos tradicionales de la distribución, que generalmente les estaban vedados.

Para llevar a cabo un proyecto audiovisual es necesario plantearnos varias cuestiones de índole artística y de índole económico-financiera, como cuál será su presupuesto, cómo se va a financiar, de qué forma se va a recuperar la inversión, etc. Todas las fases de creación de una obra audiovisual son importantes para que esta llegue a tener éxito pero los aspectos relacionados con la financiación son especialmente cruciales. Los planes de financiación deben ser establecidos en la fase de desarrollo, cuya importancia está siendo puesta de manifiesto en los últimos años. Para que la propia fase de desarrollo sea posible necesitamos, por tanto, contar con una financiación específica, ya que la cantidad invertida puede perderse si el proyecto no sigue adelante.

Con objeto de que las productoras puedan desarrollar varios proyectos y no les cueste tanto abandonar uno si después de dedicarle un tiempo y un dinero este no resulta viable, se conceden multitud de ayudas específicas por parte de organismos nacionales e internacionales, ayudas siempre cuestionadas dentro y fuera del sector. Las productoras deben diseñar ya en la fase de desarrollo el presupuesto de la producción, preparar el plan financiero y el de marketing y distribución, la titánica búsqueda de financiación y de posibles socios o coproductores, así como el plan de recuperación de la inversión. En muchos casos, el asesoramiento legal desde el principio puede ser de gran utilidad a las productoras audiovisuales para la negociación de los derechos y de los contratos en los que se plasmen cuestiones relativas a la financiación o para orientar sobre la legislación aplicable al sector y que puede influir en esta cuestión, sobre todo si están pensando en buscar inversores que puedan aplicarse el descuento fiscal previsto para cada Comunidad Autónoma, con sus consiguientes Agrupaciones de Interés Económico (AIE), proceso largo y engorroso para cualquier productor.

Un tema estrechamente relacionado con la financiación es el de la necesaria recuperación de la inversión. Cuando se busca financiación lo único que puede parecer importante es conseguir los medios para terminar la película. Pero ello puede llevar a que las productoras se desprendan de muchos derechos o territorios o pacten unos porcentajes con las cadenas o las distribuidoras que sean abusivos. Hay que tener en cuenta que, cada vez más, las fuentes de ingresos derivadas de la explotación de las obras audiovisuales se están diversificando, de manera que la recuperación de la inversión viene de muy diversos medios que se alargan en el tiempo y de los cuales la exhibición en las salas de cine no es ya de los más importantes, por no decir que es una utopía.

Esto no significa que carezca de importancia, pues del éxito del estreno en salas de cine depende en gran parte el precio que las otras ventanas estén dispuestas a pagar por la obra, pero esta relevancia se ve mermada por la cantidad de posibilidades de explotación que están surgiendo debido a la diversificación de los medios de comunicación.

La televisión en sus diferentes versiones, gratuita o de pago, desde el pay per view al video on demand, se perfila por tanto como la fuente de ingresos que va a tener mayor relevancia (a veces la única) en el sector audiovisual. A ello hay que añadir las obras que se creen específicamente para esas plataformas (Direct to Netflix). De ahí la importancia de negociar estratégicamente los derechos, ya que los mismos son la base de los ingresos que se vayan a percibir por la explotación de la obra audiovisual y en muchos casos de la supervivencia de los productores.

Miguel Ángel Poveda es Profesor de EAE Business School y CEO de Gold Tower Producciones

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