La Agencia Tributaria pone la lupa en las empresas ‘fantasma’ sin actividad

Analizará cuáles se ocultan a su radar con resultados “incoherentes” y limpiará el censo de microempresas sin negocio real

El director de la Agencia Tributaria, Jesús Gascón.
El director de la Agencia Tributaria, Jesús Gascón.

La Agencia Tributaria colocará su lupa este año sobre las empresas fantasma, aquellas que usualmente pasan por debajo del radar de la inspección por su aparentemente baja o nula actividad. El fisco sospecha que una parte de ellas, especialmente las de pequeño tamaño, esconden realmente negocios no declarados, entramados societarios o falsas situaciones de insolvencia que permiten ocultar patrimonio u otros fraudes. Esta medida supone la principal novedad del Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2019, publicado ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que también recoge actuaciones específicas sobre las fintech, las criptomonedas, las haciendas forales o los efectos del Brexit (ver despiece).

En España hay registradas 1,42 millones de empresas, si bien solo 361.000 de ellas acaban pagando el impuesto de Sociedades, según los últimos datos recogidos por el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), referentes al ejercicio fiscal 2015. La explicación es que la crisis dejó buena a parte de las compañías sin beneficios o, directamente, en la quiebra. La Agencia Tributaria que dirige Jesús Gascón sospecha, sin embargo, que hay otros casos que la Inspección debe analizar.

“Aun considerando que una parte de estas sociedades están inactivas de facto, existe otro colectivo, igualmente numeroso, de pequeñas sociedades comerciales o industriales que son empresarios cualitativamente avanzados que no pueden dejar de someterse a control”, reza el plan del fisco, que admite que, dada la complejidad que comportan, hasta la fecha las actuaciones de control de cobro del impuesto sobre Sociedades se han centrado en sociedades de mediano y gran tamaño. En 2019, sin embargo, el foco apuntará también a las “microempresas”.

Para ello, la Agencia Tributaria ha diseñado un plan de actuación conjunta de las áreas de Gestión e Inspección con especial atención a “aquellos contribuyentes que obstruyan la comprobación” de su actividad; las firmas que cuenten con algún tipo de desarrollo contable propio y las compañías que presenten “rangos de actividad, de beneficios, de ventas o de cobros que se reputen incoherentes con las normales del sector”.

Fintech, Brexit, criptodivisas y otras actuaciones

Finanzas digitales. La Agencia Tributaria impulsará este año la investigación de las fintech, las firmas financieras de corte digital que han comenzado a competir y colaborar con los bancos tradicionales.

Comercio electrónico. Hacienda reforzará también la investigación de firmas de comercio electrónico, con especial atención a sus actividades logísticas y modelos de distribución así como la creación de “tiendas de tiendas” o “triangulación de envíos”, a fin de evitar que la penetración comercial mediante plataformas virtuales les permita eludir impuestos por sus negocios en España.

Monedas virtuales. El fisco analizará este año los abundantes datos obtenidos en la campaña de inspección de criptomonedas, como el bitcoin, que lanzó en 2018 para garantizar su control fiscal.

Brexit. La Agencia incrementará la vigilancia aduanera por si Reino Unido acaba ejecutando un Brexit sin acuerdo con la UE.

Haciendas forales. La Inspección también revisará los domicilios declarados en regiones forales y el correcto cumplimiento de las reglas fiscales de cada territorio.

La Inspección pondrá especial hincapié en realizar pesquisas in situ en los locales de actividad de estas empresas, con la capacidad de “reforzar los equipos locales” cuando así lo exijan las actuaciones “contra la economía sumergida”, fundamentalmente en el caso de “áreas geográficas en las que se aprecie una concentración muy elevada de perfiles de riesgo”.

“Las técnicas de ocultación del patrimonio, creando apariencias de insolvencia, han ido refinándose a lo largo del tiempo, mediante el diseño de fraudes complejos difíciles de atajar por su propia planificación”, admite la Agencia Tributaria, que cita la existencia de “testaferros”, “abuso de la normativa societaria para interponer personas jurídicas que dificultan la identificación real” de los propietarios de una empresa, las prácticas de vaciamiento  patrimonial o la “ocultación a través de países  terceros”, que en ocasiones esconden directamente delitos penales. Por eso, una de las prioridades será el “seguimiento de insolvencias aparentes” y de “la creación de sucesivas sociedades mercantiles que incumplen el pago de obligaciones tributarias”.

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el fisco, reconoce el documento, es que cuenta con recursos limitados para inspeccionar cientos de miles de “sociedades inactivas o con escasa o nula actividad”. “A menudo tales sociedades han sido simplemente abandonadas por sus administradores y socios” sin que estos se ocupen de extinguirlas y disolverlas formalmente, explica la Agencia. Para salvar este obstáculo, avanza, el fisco depurará el censo para eliminar aquellas firmas que no cuenten con actividad económica alguna cerrando si es necesario su página del Registro Mercantil. Además, Hacienda incrementará el “control y verificación” de los datos declarados sobre actividad, socios, partícipes, administradores y direcciones para garantizar su fiabilidad y evitar que la información de constitución de una firma oculte traspasos posteriores, por ejemplo.

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