Las Bolsas mundiales registran fuertes caídas y ponen fin al largo ciclo alcista

El Nikkei japonés se desploma un 5%, en su peor caída en dos años

Un peatón pasa delante de unos paneles con las cotizaciones del índice de la Bolsa japonesa, el Nikkei 225.
Un peatón pasa delante de unos paneles con las cotizaciones del índice de la Bolsa japonesa, el Nikkei 225.

Las Bolsas mundiales recrudecen sus pérdidas. En Japón, el índice Nikkei ha cerrado su sesión del 25 de diciembre con un desplome del 5%, la mayor caída en más de dos años. El índice de la Bolsa de Shangai, uno de los pocos mercados que ha estado operativo hoy, también cerró en rojo, con una caída del 0,88%.

El pesimismo se extiende entre los inversores por los conflictos internos en Estados Unidos y la sensación de final de ciclo. El lunes 24 de diciembre el índice de referencia norteamericano, el Standard & Poor's 500, cayó un 2,71% elevando las pérdidas mensuales por encima del 15%. 

A pesar de que el último mes del año suele ser muy propicio para las Bolsas, en 2018 se ha esfumado cualquier esperanza de rally de final de año y los inversores están preparándose para afrontar un duro invierno bursátil.

Una de las señales más claras de fin de época es el agotamiento del mercado alcista más largo de la historia de Wall Street. Desde el 9 de marzo de 2009 la Bolsa estadounidense no había registrado ninguna caída superior al 20% desde un máximo reciente. Ha sido una racha de 3.578 días que se rompió ayer. Con las correcciones del S&P 500 del lunes, el índice ha perdido más de un 20% desde máximos. Fin de un ciclo bursátil histórico y fin de una era.

La Bolsa española, al igual que las europeas, también se ha visto contagiada por el pesimismo generalizado. El Ibex 35 pierde en el año un 15,5% y está en el mismo nivel que tenía en agosto de 2016.


Las causas

Los expertos no terminan de ponerse de acuerdo en la causa concreta que ha desencadenado las ventas generalizadas en los mercados bursátiles. En el corto plazo, el enfrentamiento en el seno de la Administración estadounidense ha generado inciertidumbre. Los demócratas del Congreso se han enfrentado al presidente Donald Trump a la hora de ratificar el techo de gasto, lo que amenaza con paralizar las instituciones públicas norteamericanas.

Sin embargo, el temido cierre parcial del Gobierno estadounidense (que se inició el sábado) ya se había producido en otras ocasiones por los enfrentamientos entre demócratas y republicanos, y acabó siendo un juego de tira y afloja que se despejó en unos días. En esta ocasión, el punto central de la discusión está en la solicitud de Trump de 5.000 millones de dólares de financiación para levantar un muro en la frontera con México, un proyecto al que se oponen con firmeza los congresistas demócratas.

Como mar de fondo, los analistas señalan más a la guerra comercial declarada por Trump contra China y otras potencias, que ha hecho temer una contracción del comercio internacional. También apuntan al alto grado de endeudamiento de la Administración estadounidense, que debe más de 22 billones de dólares.

Además, los inversores también están preocupados por las presiones que está dirigiendo Trump contra la Reserva Federal (Fed), el banco central estadounidense.

La Fed, después de haber puesto en marcha en 2009 la política monetaria más expansiva de su historia para sacar al país de la crisis, lleva tiempo desactivando los estímulos y subiendo tipos de interés. Trump considera que el ritmo de encarecimiento del precio del dinero está siendo demasiado rápido y está dañando a la economía del país, por lo que está instando al presidente de la Fed, Jerome Powell, a que suba tipos de forma más lenta.

Estas presiones de Trump podrían ir más lejos. De acuerdo con varios medios estadounidenses, el mandatario estaría planteándose cesar a Powell, lo que sería un gesto sin precedentes y minaría la independencia de la institución monetaria más prestigiosa del mundo.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos (equivalente al ministro de Economía), Steve Mnuchin, trató de calmar a los mercados el lunes, reuniendo a los principales reguladores financieros y llamando a los directivos de los seis mayores bancos del país.

Desde el inicio de su presidencia Donald Trump se ha fijado en la evolución de los mercados financieros como un termómetro de su mandato. Con las correcciones de las últimas semanas Trump ha intensificado sus mensajes contra la Reserva Federal, acusando a la institución de dañar la economía de país. 

Ante las nuevas caídas de la Bolsa de Wall Street, algunos medios ya especulan con que Trump podría cambiar el tiro y forzar la salida de Mnuchin. Así tendría un cabeza de turco y esquivaría las críticas por dañar la independencia de la Reserva Federal. 

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