¿Inciden las emociones del inversor en su rentabilidad?

Salir del mercado en pérdidas para volver tras larecuperación, anula gran parte de las ganancias

¿Inciden las emociones del inversor en su rentabilidad?
PIXABAY

La dimensión que está cogiendo la corrección de mercados, tanto de renta variable como de crédito, unido al hecho de que pocos gestores activos han amortiguado esta caída (algunos incluso la han agudizado), justifica que vuelva a referirme a un tema que ya toqué en una tribuna anterior, donde hablaba de las comisiones de los fondos.

Dejo para más adelante el tema de los gastos en fondos, porque como decía en dicho artículo de abril del 2017 “el mayor detractor de rentabilidad en la cartera de fondos de un inversor, no son las comisiones, es su propio comportamiento”. El impacto puede ser tan grande que, en grado extremo, puede llegar a anular la rentabilidad de muchos años. Por lo tanto, es muy importante llamar la atención sobre este tema, porque de ello puede depender la rentabilidad futura de muchos inversores.

Hay mucha literatura sobre este asunto, sobre todo proveniente del mundo anglosajón, así que para intentar aportar valor adicional voy a dar datos concretos de fondos y gestoras reconocidos. Habitualmente no me gusta hablar de fondos concretos, porque no todos los fondos son buenos para todo el mundo. Pero en este caso el motivo lo justifica. Asumo el riesgo de que alguien se lo tome como recomendaciones de fondos concretos, aclaro que no lo son. Mi objetivo es ilustrar el pernicioso impacto de las emociones en las decisiones de inversión.

En renta variable europea, hay un gestor bastante popular, Nicolas Walewski. Este gestor tuvo varios años de rentabilidades espectaculares, algunos por encima del 20% batiendo claramente al índice. En 2005 fundó su propia gestora. Pues bien, su fondo Alken European Opportunities Class A en los últimos 3 años (hasta el 30 de noviembre) ha obtenido una rentabilidad anualizada del 0,64%. Sin embargo, los inversores, en media, en este mismo periodo pierden un -6,30% (que acumulado sería casi un -18%).

Los datos los ha calculado Morningstar Direct, realmente lo que haya es una tasa de retorno teniendo en cuenta las entradas y salidas en el fondo. Y a mí estos datos me sirven para mostrar el efecto de suscribir un fondo cuando acaba de tener un resultado espectacular y salir de él cuando lo hace mal. Insisto, no es una recomendación de compra sobre este fondo, es un aviso, para que no invierta mucho en un fondo solo porque salga el primero en un ranking, sobre todo si se va a salir en cuanto empiece a hacerlo mal.

Ahora voy a poner como ejemplo un fondo donde la gestora ha conseguido tal credibilidad que consigue que los inversores se mantengan en mayor medida, incluso cuando el fondo (y el mercado) tiene periodos con caídas desde máximos de las que pueden asustar (e incluso cuando el gestor que le dio la fama ya no está). Se trata de Bestinfond, que en los últimos 3 años (también hasta el 30 de noviembre) tiene una rentabilidad anualizada del 2,8% y el inversor medio un poco más del 2%.

En estos últimos tres años, la bolsa europea y estos fondos han tenido caídas similares a las que estamos teniendo ahora. Alguien que mire solo este periodo puede pensar que pasar por el sufrimiento de un -20% para que en tres años apenas se acumule rentabilidad tiene poco atractivo. Quizás le anime saber que en los últimos diez años el Bestinfond ha ofrecido un 12,5% de rentabilidad anualizada, que acumulado es casi un 225% de rentabilidad.

O lo que es lo mismo, alguien que hubiera invertido 100.000 euros el 1 de diciembre de 2008 (pocos se atrevieron a invertir, era después de la quiebra de Lehman) tendría algo más de 190.000. Lo curioso es que con el fondo de Alken hubiera obtenido prácticamente lo mismo, aunque hubiera sufrido más, porque sus caídas desde máximos fueron mayores. El mayor riesgo quizás explique que sea muy distinto el resultado en media del inversor. Los fondos y mercados con más volatilidad son, en general, donde hay mayor diferencia entre la rentabilidad del fondo y la del inversor. Un caso típico es la inversión en emergentes, por ejemplo, el Fidelity Emerging Markets Fund E obtiene en los últimos diez años una rentabilidad anualizada superior al 10%, mientras que el inversor en media no llega al 5,5%. Muchos inversores empiezan a recordar el 2008 y sentir miedo es normal, incluso los que mejor toleran el riesgo están pensando salir para luego volver a entrar. Pero muchos se engañan, la mayoría no lo hará, si se agrava la caída (cosa que perfectamente podría pasar). El pesimismo se contagiará de forma tan rápida que sólo unos pocos valientes se atreverán a volver entrar. Los datos de flujos de inversión muestran que la mayoría de los inversores que salen esperaran para volver a entrar a que haya signos de recuperación y cuando se quieran dar cuenta el mercado está a un nivel superior al que vendieron, anulando en gran medida su futura rentabilidad. La mejor rentabilidad se produce después de las peores caídas. Si recuerdan el nivel del S&P 500 a finales de 2007 era de 1000.

A principios de 2009 se fue por debajo de 600, cinco años después (marzo de 2014) estaba en 1350, una rentabilidad del 35% (sin contar la rentabilidad por dividendos, incluyéndolos es del 55%, pero si alguien se pierde desde el 600 al 1000, se pierde un 66% y no habría ganado dinero cinco años después del mínimo.

Marta Diaz-Bajo es Directora de Análisis de Fondos de atl Capital

Normas