El gestor que lo haga bien va a destacar mucho

Veníamos con la mochila llena tras tres años.

Previsible mejor comportamiento de activos baratos menos sensibles al mercado.
Previsible mejor comportamiento de activos baratos menos sensibles al mercado.

2018 ha sido un año muy complicado para generar rentabilidades, con importantes correcciones en las carteras y muchas decepciones respecto a expectativas. De hecho es la primera vez en los últimos 30 años que la cartera del perfil conservador habitual, compuesta 25% renta variable y 75% renta fija, va a acabar en rentabilidad negativa, lo que sólo ocurrió en 1987, 1994 y 2008.

Efectivamente, en 2018, con el sentimiento de los inversores muy volátil, como en febrero y en octubre, no ha habido activos refugios evidentes. Ha sido de los peores años para bonos de los últimos 30 (hay que remontarse a 1994 y 1999) y sólo el bono alemán ha proporcionado algo de rentabilidad, hasta 2,2% en el año, pero es la clase de activos más cara. El caso es que hasta Noviembre sólo 15% de las clases de activos que seguimos, incluyendo oro y efectivo, mostraba rentabilidades positivas y la liquidez ha llegado a ser, por primera vez desde 1990, la mejor clase de activos globales.

Esto ha complicado mucho la labor de los gestores. Al respecto hemos recibido muchas llamadas de clientes preguntado por qué se ha invertido la curva de rentabilidad a vencimiento de la deuda del Tesoro de los EEUU, lo que parece la mayor tragedia, por ser históricamente precedente de una recesión. Pero hay que tener en cuenta que los inversores, con la incertidumbre y volatilidad, se han refugiado este último trimestre en el bono de EEUU, cuya rentabilidad a vencimiento, tras haberse situado en el año por encima del 3% ha llegado a bajar de ese nivel por primera vez desde septiembre. De hecho hemos reducido peso en deuda del Tesoro de EEUU -muchos inversores se retirarán del bono de EEUU, que volverá a subir de precio-.

Veníamos con la mochila llena tras tres años

Hay que tener en cuenta que veníamos con la mochila de la inversión llena tras tres años estupendos, con crecimiento económico y buenas rentabilidades. Así, hace cuatro años el nivel de ahorro en fondos de inversión, es decir a medio y largo plazo, en España era de 150.000 millones de euros y prácticamente se ha duplicado.

Ahora el sentimiento de los inversores ha cambiado y las valoraciones han caído. Ha sido una lección dolorosa para algunos. Pero éste año 2018 nos tiene que servir de lección para poner a trabajar todo lo aprendido estos últimos años, para lo que hay que valorar bien los riesgos y mantener una cartera suficientemente diversificada.

Volatilidad e inflación

De hecho es previsible que en 2019 permanezcan dos factores que en 2018 han cambiado el sentimiento del inversor: la volatilidad y la expectativa de inflación. A ello se añade que por primera vez en los últimos años los bancos centrales van a ser vendedores netos de activos y no habrá el efecto liquidez que ha favorecido las valoraciones anteriormente. Además hay que tener en cuenta que el ciclo de negocios se ha deteriorado en EEUU, Japón y Suiza, con indicadores avanzados neutrales o negativos en prácticamente todas las regiones. También hay que tener en cuenta que el primer trimestre deben aclararse muchos asuntos abiertos y hay razones para la precaución ante las tensiones comerciales entre EEUU y China, la solución Brexit y la agitación política en Italia.

Todo esto complica el escenario de trabajo. Pero la economía va a seguir creciendo y las compañías generando beneficios, aunque más moderadamente. El caso es que los mercados, tras las correcciones, no están tan caros como el año pasado. Eso sí, tenemos que estar preparados para un entorno de moderación y mucha volatilidad, donde conviene ser más prudentes en la distribución de activos en las carteras.

El gestor que lo haga bien va a destacar mucho

De manera que 2019 va a ser un año en que el gestor que lo haga bien va a destacar mucho, pues va a haber oportunidades.

Al respecto los inversores conservadores se preguntan qué hacer tras dos o tres años con rentabilidad. Deben trabajar con su asesor, pues no va a ser fácil obtener rentabilidades reales positivas. En cualquier caso y en primer lugar el inversor debe hacer una reflexión sobre su perfil de riesgo/rentabilidad, esto es, qué riesgo quiere asumir y que rentabilidad puede obtener y prever distintos escenarios, teniendo en cuenta que ya no debe esperar altas rentabilidades, pues lo más probable es que sean muy moderadas.

En concreto, en un entorno en el que se despejen los asuntos abiertos, incluyendo la guerra comercial entre EEUU y China y haya una reducción gradual de balances de los bancos centrales, sin sorpresa en tipos de interés, la inversión en renta variable puede proporcionar hasta finales de 2019 entre un 5 % y 6% y en renta fija, combinando diversos tipos de activos, alrededor del 1%. De manera que en una cartera conservadora 25% renta variable y 75% renta fija la rentabilidad potencial en 2019 puede ser entre 1,5% y 1,8%.

Así que conviene analizar las estrategias multi activos, disponibles en casi todas las entidades financieras, en las que el gestor tiene capacidad para tomar decisiones respecto a renta variable, renta fija y activos alternativos de poca correlación con los mercados. De hecho hay soluciones de multi activos muy conservadoras que lo han hecho razonablemente bien en 2018.