Antonio Huertas: “Mi padre, de 82 años, maneja el iPad fenomenal”

El presidente de Mapfre analiza en 'La revolución de las canas' los retos del aumento de la esperanza de vida

Antonio Huertas, presidente de Mapfre.
Antonio Huertas, presidente de Mapfre.

La mitad de las niñas nacidas en Europa en 2018 vivirá más de 100 años. No es ciencia ficción, sino puro análisis demográfico. El envejecimiento de la población, además de representar un desafío para el estado de bienestar, va a transformar la sociedad y la economía. Antonio Huertas (presidente de Mapfre) e Ignacio Ortega (director de Deusto Business School) han escrito un libro (La revolución de las canas) a cuatro manos para ofrecer una visión optimista sobre este desafío, destacando las oportunidades que presenta el aumento irrefrenable de la esperanza de vida.

Huertas (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1964) confiesa que el asunto del envejecimiento de la población es uno de los temas que más le apasiona. “Vimos que, desde los servicios de estudios de Mapfre, teníamos mucha información que podía ser atractiva para este debate. La colaboración con Iñaki Ortega ha funcionado muy bien, porque él, por su vertiente académica, está muy acostumbrado a organizar y estructurar ideas”.

El directivo de la mayor aseguradora española, que emplea a 36.000 empleados en 44 países, ha arañado tiempo de su apretada agenda para bucear en libros sobre longevidad, demografía y medicina. “Se trata de uno de los debates fundamentales de nuestro tiempo y esta es nuestra forma de colaborar para que las autoridades públicas y las compañías empiecen a tomar medidas que nos preparen para el futuro”.

“Las ciudades no están preparadas para los mayores. La nueva movilidad también tiene que pensar en ellos"

Huertas recuerda que las proyecciones demográficas indican que, para 2050, el 50% de la población española va a tener más de 65 años. “Esto es algo muy positivo, porque la gente va a vivir más y mejor”. El aumento de la esperanza de vida es una tendencia creciente, global e imparable. Hace unos años los expertos creían que habría un límite a partir del cual ya no se verían más incrementos pero, ahora, con los incesantes avances científicos, nadie se atreve a fijar dónde estará el tope.

“Estamos a las puertas de una gran revolución biomédica y tecnológica donde van a aparecer claves que no conocíamos para curar o paliar el alzheimer y el cáncer. Vamos a llegar a la vejez en condiciones físicas y mentales mejores que los mayores de ahora. La ciencia está avanzando a pasos de gigante y hay que prepararse para el futuro escenario”, explica Huertas.

Antonio Huertas: “Mi padre, de 82 años, maneja el iPad fenomenal”

Uno de los capítulos de libro se centra en aquellas regiones del planeta donde hay una mayor proporción de habitantes centenarios. Estas regiones se denominan “zonas azules”, por el nombre que le dio Dan Buettner y el equipo de científicos que se embarcó con él para descubrir las claves de la longevidad. “Estos expertos encontraron características en común en regiones muy diferentes, desde las islas Okinawa en Japón, hasta Costa Rica, pasando por zonas de Cerdeña y California. En general, vieron que se trata de poblaciones con una alimentación sana, con mucho consumo de vegetales, pero también con un estilo de vida diferente. Son sociedades que están muy vinculadas, con una gran afectividad hacia familia y amigos, donde hay un propósito de vida, personal y social... Se trata de alcanzar un estadio de paz y salud mental que ayude a prolongar la vida”, explica Huertas.

El directivo reconoce que es difícil imaginarse un desarrollo social en el que imperen este tipo de modelos sociales: “Es evidente que no podemos reproducir los esquemas de pequeñas aldeas perdidas e integradas, con condiciones idílicas, pero sí que podemos avanzar en muchos ámbitos. El principal, el de la medicina, con el desarrollo de nuevas terapias que están ayudando a combatir enfermedades que antes eran incurables. Pero también con otros avances tecnológicos que cambian la forma de relacionarse.

"A veces pensamos que los mayores no son capaces de adaptarse, pero mi padre, que tiene 82 años, maneja el iPad fenomenal desde hace muchos años. Hay datos que revelan que el 50% de los mayores están conectado a Facebook y los nietos están deseando ver a sus abuelos a través de Skype. Los mayores están más preparados de lo que la gente cree para las nuevas tecnologías”, comenta.


Mayores y movilidad

La conversación se celebra en la azotea del edificio de la Fundación Mapfre, en el paseo de Recoletos de Madrid, justo el día en que se establece la zona de circulación Madrid Central, y el presidente de la aseguradora incide en la importancia que tendrá el diseño de las ciudades del futuro para mejorar la vida de los mayores. “La población va a seguir concentrándose cada vez más en las grandes ciudades”, reflexiona “pero las ciudades no están preparadas para las personas mayores. Si yo traigo a mis padres a Madrid, sufren porque tienen limitaciones que no tienen en su pueblo. De cada tres viviendas, dos no están preparadas para los mayores. Las calles, las escaleras… La nueva movilidad tiene que ser también para los mayores, no solo para los jóvenes. Los patinetes eléctricos, por ejemplo, son un peligro para los mayores, pues muchas veces impiden que puedan andar con tranquilidad”.

Un tema que le preocupa especialmente es la posibilidad de que en unos años haya jubilados de primera y jubilados de segunda. “El sistema público de pensiones es sólido y debe mantenerse, pero lo más probable es que las pensiones públicas se van a reducir. Si ahora la gente cobra de pensión el 75% de su último salario, en unos años será el 50%. Creemos que debería desarrollarse un sistema de ahorro complementario para tener unos ingresos adicionales a la pensión pública. No queremos que haya jubilados de primera, aquellos que han podido ahorrar y tener un complemento para la jubilación, y otros de segunda”, apunta Huertas.

Respecto a las críticas vertidas contra bancos y aseguradoras sobre el interés en desacreditar el sistema de pensiones, es tajante: “Son opiniones infundadas porque, antes que directivos, somos ciudadanos que estamos comprometidos con la salud económica de nuestro país”.

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