El Banco de Inglaterra arroja un salvavidas al plan de Theresa May

El supervisor británico apoya implícitamente el acuerdo del Brexit que nadie quiere, lo cual aliviará a la ‘premier’, pero no es probable que salve el trato

Banco de Inglaterra, en la City de Londres (Reino Unido).
Banco de Inglaterra, en la City de Londres (Reino Unido).

El Banco de Inglaterra ha apoyado implícitamente el acuerdo del Brexit que nadie quiere. El banco advirtió el miércoles que los riesgos económicos de salir de la Unión Europea sin un acuerdo eran mucho mayores que los de la propia propuesta del Gobierno. La primera ministra, Theresa May, acogerá con beneplácito el apoyo, pero probablemente no salvará su trato.

Al menos los inversores de los bancos de Reino Unido pueden soltar un suspiro de alivio. Los prestamistas de Reino Unido podrían resistir tanto un Brexit desordenado como una severa recesión global, según las últimos tests de estrés del Banco de Inglaterra, también publicados el miércoles. Un Brexit duro recortaría alrededor de 2 puntos porcentuales las sólidas ratios agregadas de capital común Tier 1 de los prestamistas, del 14,5%.

Incluso después de una caída del 33% en los precios de la vivienda, de que los tipos de interés subieran al 4%, de que el PIB de Reino Unido cayera un 4,7% en cinco años y de una caída generalizada a nivel mundial, los bancos podrían seguir concediendo préstamos. Lloyds y Barclays son los más débiles: mientras que el capital común total de los bancos bajaría del 14,5% actual a un 9,2%, los dos rezagados caerían por debajo del 7%. Afortunadamente, una conversión de sus bonos adicionales Tier 1 en acciones aumentaría entonces el ratio CET1 agregado a casi el 10%.

Las buenas noticias básicamente terminan ahí. Los bancos podrían estar bien, pero en una declaración separada el Banco de Inglaterra advirtió que un Brexit desordenado y sin acuerdo reduciría casi un 8% el PIB de Reino Unido en un año. Incluso en un escenario meramente “perturbador” –en el que los aranceles comerciales se introducen de repente– se produciría una contracción del PIB del 4,75%, junto con un aumento del desempleo y la inflación.

Por el contrario, si Reino Unido logra mantener una “estrecha asociación económica” con la UE –incluido el libre comercio de bienes y parcial para los servicios financieros–, entonces la economía podría crecer más rápidamente de lo previsto por el Banco de Inglaterra este mes. Y si solo se introdujeran modestas barreras comerciales, el sufrimiento económico –una contracción del PIB del 0,75%– sería manejable.

El hecho de que estos últimos escenarios se asemejen más al plan de May de mantener en general el statu quo en el comercio debería dar algún consuelo a la asediada primera ministra británica. ¿La trampa? Los pro-Brexit afirman que el Banco de Inglaterra, cuyo escenario supone un impacto similar en el PIB en una escala de tiempo más corta que las propias previsiones del Gobierno, está sesgado. Y leído con desapasionamiento, el análisis de los costes económicos no hará otra cosa que animar a aquellos políticos que piensan que votar en contra del acuerdo de May conducirá a otro referéndum, y a que no haya Brexit en absoluto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Normas