Mai: “Italia juega con fuego y se arriesga a perder el acceso a los mercados”

El experto advierte de una drástica reducción de la liquidez de la deuda pública italiana

En caso de que la situación se agudizase “el contagio sería inevitable”

Nicola Mai, vicepresidente ejecutivo de la oficina de Pimco en Londres.
Nicola Mai, vicepresidente ejecutivo de la oficina de Pimco en Londres.

Nicola Mai (Mantua, 1978) es uno de los mayores expertos en deuda soberana europea. El vicepresidente ejecutivo de la oficina de Pimco en Londres ha estudiado en profundidad la crisis que asoló a la zona euro en 2011 y 2012, y que condujo a que países como España, Grecia o Portugal tuvieran que pedir algún tipo de apoyo financiero. Mai tiene entre sus cometidos el análisis del riesgo de crédito soberano en Europa para la gestora de origen estadounidense (aunque propiedad de la aseguradora Allianz). Pimco es el mayor inversor de deuda pública del planeta y maneja activos por 1,7 billones de dólares (1,55 billones de euros). Aunque reconoce que algunos de los países de la periferia europea han hecho los deberes y han acometido reformas, Mai considera que el riesgo de contagio desde Italia sigue estando muy presente.

¿Le preocupa el pulso entre el Gobierno italiano y la Comisión europea?

Indudablemente. El país está muy endeudado y tiene un potencial de crecimiento muy bajo. Debería realizar reformas, pero falta voluntad política para llevarlas a cabo. Además, sin las reformas Europa tiene más difícil ayudar a Italia. El país lleva siendo un motivo de preocupación desde hace mucho tiempo pero ahora inquieta especialmente el que su Gobierno sea claramente populista y quiera desafiar al status quo y luchar contra Europa.

¿Hasta donde llegará la confrontación?

El Gobierno italiano va a mantener una política de enfrentamiento fuerte con Bruselas al menos hasta las elecciones al Parlamento Europeo. Está jugando con fuego. Por ahora, no creo que ni Bruselas ni Roma vayan a ceder, así que veremos un incremento significativo de la presión de mercado. Uno de los riesgos es que Italia pierda el acceso a los mercados. Si esto ocurre, solo hay dos opciones. O bien va a Europa a pedir un rescate, en el marco de un programa de compra directo de deuda por parte del BCE, lo que implicaría cumplir ciertas directrices. O bien Italia salta al vacío. Esto implicaría controles de capitales y, tal vez, la incorporación de algún tipo de moneda fiscal paralela. Las consecuencias financieras, económicas y sociales serían imprevisibles.

¿Aprecia ya señales de gravedad en la deuda italiana?

Sí. La liquidez en el mercado de bonos emitidos por el Gobierno italiano se ha reducido con fuerza. Ha caído a la mitad en menos de seis meses. Es algo grave, teniendo en cuenta que Italia emite 250.000 millones de euros de deuda pública cada año. Los inversores extranjeros están empezando a comprar menos, el Banco Central Europeo (BCE) va a frenar sus compras de deuda a partir de 2019 y los bancos italianos ya tienen mucha deuda pública nacional en sus balances y no tienen mucho apetito para comprar más. Entonces, ¿quién va a comprar esas emisiones?

¿Cree que puede haber un punto de teatralización en Roma?

El Gobierno italiano no quiere salir del euro. Quieren reformar la zona euro, pero desde dentro. Pero... si no logran más libertad de acción presupuestaria, y la estructura de los mercados sigue siendo la misma, ¿cuál es el plan b? Cuando escucho a la gente de la Liga Norte [que forma parte del Gobierno], encuentro que hay división de opiniones sobre si llevar hasta el final la amenaza.

En el caso de Grecia, la amenaza nunca llegó a materializarse…

Sí, aquel fue un claro ejemplo de que no es fácil tomar esas decisiones. De hecho, nuestro escenario base es que Italia va a seguir siendo parte de la zona euro. Pero hay un riesgo catastrófico, no despreciable, de salida del euro o incluso de impago. Hasta que no sientan una mayor presión de mercado, no veremos cómo se arregla la relación entre Roma y Bruselas.

¿Hay riesgo de contagio como ocurrió en 2012?

Por ahora, el contagio a otros bonos de la periferia europea ha sido más limitado que en aquella ocasión. En parte porque mucho de estos países han hecho reformas, han estado en programas tutelados por la Comisión Europea, han hecho parte del ajuste... Esto se ve claramente en Portugal, en Irlanda, en España… Francia tiene mayor credibilidad institucional, y tiene más potencial de crecimiento. La cuestión es qué ocurriría si hay un accidente en Italia. Si Italia implosiona, el contagio sería inevitable.

¿Podría hacer algo el BCE si la situación en Italia degenera y no están dispuestos a cooperar?

Tendría que poner en marcha algún tipo de programa de compra de deuda [OMT, por sus siglas en inglés], un tipo de herramienta que aún no se ha utilizado. Se diseñó para apoyar a países que estén sufriendo una presión por parte de los mercados. Pero habría que solicitar previamente a Bruselas un programa de ajustes bajo el paraguas del mecanismo de estabilidad. Si es solo por una cuestión de contagio, se podría fijar un programa con unas condiciones muy suaves, y que luego el BCE compre deuda. Pero al final, hay tal cantidad de repercusiones financieras que no es fácil establecer cómo de protegidos estarían otros países.

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