La hoteleras españolas deben sacar partido a toda su potencia

Pese a la importante posición en Cuba, República Dominicana o México, han diseñado ambiciosos planes de crecimiento en la región del Caribe

Todo indica que este 2018 será el año en el que se cortará la racha de crecimiento del número de turistas que visitan España tras ocho años ininterrumpidos al alza y cinco, los últimos, de récord tras récord. La recuperación de destinos competidores directos, sobre todo en Mediterráneo, es una de las principales razones de esta desaceleración. No obstante, España sigue sólidamente en la cumbre de los países turísticos, como segundo destino mundial por número de visitantes, tras Francia, y en el mismo puesto por ingresos, tras Estados Unidos. Eso da idea de la fortaleza de una industria que figura a la cabeza de la economía española tanto en términos de PIB como de empleo.

Pero esa potencia se quedará corta si todo el saber hacer de las empresas del sector no se ve como una base firme para la expansión internacional de una actividad que no deja de crecer en todo el mundo. Una acertada estrategia que se manifiesta en los importantes planes de inversión que las grandes hoteleras tienen en el Caribe. Si el mercado interior es un tesoro para la actividad, el exterior es un seguro de vida a largo plazo para unas compañías que, además, han sabido ser pioneras a la hora de abrir nuevos mercados, incluso contra viento y marea. El caso de Meliá en Cuba, donde no solo ha sido pionera en el negocio sino también clave en la formación de toda una generación de especialistas en turismo, puede ser el mejor ejemplo.

Pese a la importante posición en Cuba, República Dominicana o México, los grupos españoles han diseñado ambiciosos planes de crecimiento en la región. Las cinco grandes hoteleras (Meliá, NH, Barceló, Riu e Iberostar) prevén hasta dieciocho nuevas aperturas en los próximos doce meses y tienen fijado un calendario de reformas intensivo hasta 2020. Son proyectos que, sin embargo, no deben retraer a las empresas de ser punta de lanza en las nuevas formas de entender el negocio, en el que las grandes cadenas internacionales, de mayor tamaño que las españolas, tienen planes incluso más avanzados en el mismo mercado interior de estas.

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