Berkeley se desploma un 44% por las dudas sobre su proyecto

La apertura de la mina de uranio depende de la autorización del Gobierno y del CSN

La empresa ha pedido que se suspenda la cotización en Australia

Paul Atherley, consejero delegado de Berkekely Energia.
Paul Atherley, consejero delegado de Berkekely Energia.

Berkeley Energía, la empresa minera que pretende poner en marcha una mina de uranio en la provincia de Salamanca, se desploma un 43,84% en la Bolsa española. La compañía, además, ha sido suspendida de cotización en Australia a petición propia, a la espera de publicar información relevante, y cuando caía un 29%. Una hora después de la apertura del mercado español, la empresa ha comunicado que el valor, suspendido en Sidney, seguirá cotizando normalmente en España.

Fuentes de la CNMV explican que en Australia la empresa puede solicitar la suspensión temporal de la cotización pero en Europa "se deben cumplir unos estándares" para poder hacerlo que actualmente Berkeley no cumple, por lo que continuará cotizando normalmente tanto en Reino Unido como en España.

Según la agencia Reuters, citando fuentes del Gobierno, el Ejecutivo paralizará los permisos para la apertura de la mina. "Dejaremos que concluyan los procedimientos pero el resultado será negativo", cita la agencia. La empresa, en un segundo comunicado a la CNMV, ha asegurado que no ha recibido información oficial de ningún departamento del Ejecutivo, y que ha solicitado al ministerio aclaraciones sobre esta información.

BERKELEY ENERGIA 0,22 -5,53%

"Es un caso de extrema complejidad", afirman a Cinco Días fuentes del ministerio. "La situación está igual que en agosto. Desde la dirección General de minas se ha suspendido cualquier tipo de autorización en tanto haya un informe preceptivo del Consejo de Seguridad Nuclear". Éste normalmente tarda seis meses en emitir un informe pero para este pidió dos años que se van a cumplir ahora, por lo que ha  y ha solicitado más tiempo. "De todas formas, el informe del CSN es vinculante en caso de ser negativo, pero no es vinculante en caso de ser positivo, la decisión final recaería en el ministerio", añaden estas fuentes.

Además, el informe de impacto ambiental que en principio dependía de la Junta de Castilla y León, recaería ahora en el ministerio, dado que Portugal ha expresado su preocupación por los residuos de un afluente del Duero. En el momento en que el proyecto es transfronterizo la competencia ambiental pasa a ser ministerial. "Estamos estudiando que este proyecto tenga impacto ambiental transfronterizo. En el momento en que tengamos capacidad competencial para emitir declaraciones de impacto ambiental, analizaremos el caso debidamente", explican desde el ministerio.

Las dudas sobre el futuro de Berkeley no son nuevas en un mercado que vio dispararse las acciones de la minera de 0,474 euros a 3,27 este verano, para después volver a bajar. Berkeley no puede comenzar las obras de su mina porque carece de la autorización de construcción, que debe conceder el Ministerio para la Transición Ecológica, y de la licencia de urbanismo, potestad del ayuntamiento de Retortillo. En junio, la Comisión de Energía del Congreso aprobó una resolución en la que el Congreso "insta al Gobierno a paralizar" el proyecto, a la vez que pidió un informe sobre la planta al Consejo de Seguridad Nuclear, informe que aún no se ha publicado (pese a que se esperaba para agosto). 

Con todo, los responsables de Berkeley han seguido insistiendo en la viabilidad del proyecto. "Viven en un universo paralelo", declaró a Reuters la fuente del Gobierno. El proyecto salmantino es el único activo de la empresa, que cotiza en Londres además de en Sidney y Madrid. No tiene ingresos ni actividad, pero aun así ha lanzado un plan de incentivos en acciones para empleados y directivos. 

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