García Antón: “En investigación cosmética, España es un desierto”

Dejó su trabajo en el CSIC para montar su propia empresa, que vendió a Warren Buffett

Prima-Derm, el grupo cosmético que lidera, factura 30 millones de euros y emplea

a 130 personas

Prima-Derm

Trabajó durante 18 años en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institución que abandonó para montar su propio negocio. A José María García Antón, burgalés, de 69 años y doctor en Química, le avala una amplia trayectoria dedicada a la investigación y desarrollo en el sector farmacéutico. En 1987 creó, junto a su socio, Antonio Parente, Lipotec, empresa innovadora en introducir la nanotecnología y la química combinatoria aplicadas a la cosmética, que posteriormente vendió al grupo Berkshire Hathaway, liderado por el inversor Warren Buffett. En 2008 fundó Prima-Derm, compañía centrada en el retraso del envejecimiento de la piel a través de la innovación. Cuenta con otra empresa, Lipotrue. Ambas facturan cerca de 30 millones de euros. De todo ello habla durante la presentación de Inner, una línea de perfume científico creada con moléculas marinas para combatir el mal olor del envejecimiento.

¿Por qué decidió abandonar el CSIC para montar una empresa?

Quería probar la investigación privada, en oposición a la oficial, donde creo que existe cierta desconexión porque cada uno va a su aire. Cada grupo de trabajo va por libre. Eso me sucedió cuando trabajaba en una investigación importante como eran los péptidos, pero no se lograban los objetivos por esa descoordinación. Aunque tengo que decir que el CSIC me ayudó mucho con la creación de la empresa privada.

¿Cuál era su objetivo como empresario?

Hacer negocio, generar dinero. Cuando dejas la comodidad, lo abandonas todo, empiezas de cero y sin dinero, tienes que tener una ilusión. En mi caso era introducir los liposomas y los péptidos en el sector de la cosmética. Cuando creé Lipotec lo hice para crear riqueza para el país desarrollando este tipo de productos. Y fue un éxito.

¿Fueron pioneros en el sector de la cosmética?

En aquella época la industria cosmética era un desierto, y aún hoy se hace poca investigación cosmética. La moda ahora es hablar de productos naturales porque están en boga. El aguacate puede ser bueno, pero para la piel puede tener moléculas que le van mal. Es necesario poner ciencia a todo esto. España sigue siendo un desierto a nivel cosmético. Cuando creamos la empresa tuvimos un crecimiento exponencial porque éramos los más científicos, con los liposomas y los péptidos, a nivel mundial. Firmas como Estee Lauder, Helena Rubinstein o Christian Dior nos adoraban porque les llevábamos ciencia. Exportábamos investigación y éramos reconocidos.

Sin embargo, acabó vendiendo la empresa.

La vendí porque con ese dinero me dediqué a comprar empresas y crear un grupo potente con Prima-Derm y Lipotrue. Durante tres años tuve un periodo de incompatibilidades, pero me dediqué a observar el mercado y prepararme para comprar firmas de I+D. En el grupo trabajan 130 personas, y en Lipotrue el 90% de ellas, por ejemplo, son doctores en Biología Molecular.

¿Qué falla en España para que no haya investigación?

A la gente no le gusta asumir riesgos. Cuando todo el mundo busca dinero y solo mira el ebitda, las personas no tienen paciencia para esperar. También es complicado buscar financiación. Yo he financiado empresas de I+D y no he encontrado fondos de inversión interesados en invertir. Nadie quiere invertir en investigación. Los family offices serían los candidatos idóneos para invertir en este tipo de empresas basadas en la innovación, dedicando entre el 5% y el 10% a inversión en riesgo, y eso no se hace.

¿Qué le pide el cliente a las empresas de cosmética?

Seguridad y eficacia. Las cremas tienen que funcionar. Todo lo que hacemos funciona, hemos encontrado moléculas de los fondos marinos que son beneficiosas para el antienvejecimiento de la piel.

¿Qué futuro tienen los investigadores que salen de la universidad?

El personal que sale de la universidad está altamente preparado. Yo he encontrado mejores candidatos en la Autónoma o en Central de Barcelona que en el MIT. Las universidades tradicionales tienen un plantel magnífico al nivel del centro estadounidense, de gente joven que trabaja 15 horas al día. Lamentablemente, tienen pocas salidas porque hay pocas empresas que hacen I+D, pero tiene que haber esperanza, ya que al final del desierto está el oasis, a pesar de la dificultad de encontrar financiación.

En plena crisis económica se habló de la necesidad de cambiar el modelo productivo español, centrado hasta entonces en la construcción, por una apuesta por la investigación, ¿se han hecho los deberes?

No hemos salido de la crisis de Lehman Brothers. El problema es que no se ha creado valor añadido, es la asignatura pendiente. No se ha apostado por todo el talento que hay en España, en las universidades. Y esto nos pasará factura porque necesitamos empresas científicas, que añadan valor.

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