Por qué un discurso nunca debe leerse

La voz es una de las claves del éxito de muchos profesionales y directivos

Es una herramienta que debe ejercitarse para sacar el máximo partido

Por qué un discurso nunca debe leerse
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La voz importa. Y mucho, sobre todo en el ámbito profesional, no solo para los actores, cantantes o locutores. También para los comerciales, abogados, profesores, consultores o directivos, que han de realizar presentaciones, liderar equipos, motivar… La voz es una herramienta con la que se nace, pero que a la vez se puede trabajar, con el fin de sacar el máximo rendimiento posible.

El primer paso para mejorar es conocer el punto de partida y conocer todos los elementos que intervienen en el funcionamiento de la voz. Por ejemplo, la respiración, “la mayoría de las personas saben muchas cosas, pero de una manera inconexa, no saben cómo ejercitarla, o saben que tienen unas cuerdas vocales, pero en muchos casos no saben ubicarlas en su cuello”, explica Isabel Villagar, experta en técnica vocal, directora de Vocal Center y autora del libro La voz sí que importa (Empresa Activa). Es más, la voz es el reflejo del estado físico y psicológico de la persona, por lo que es importante mantener estrategias y rutinas para mantenerla en buen estado. Se trata, según la citada experta, de establecer unas pautas físicas, como estirar el cuerpo, bostezar, soplar, silbar, imitar sonidos de animales o beber agua para hidratar la garganta; pero también fijar hábitos emocionales, como prestar atención al descanso, intentar reducir el estrés, repasar las cosas positivas del día, además de descansa las horas necesarias para que la voz no se resienta.

Entre los ejercicios cotidianos hay algunos mentales, como analizar detenidamente qué tipo de lenguaje se emplea, si se emplea demasiada retórica antes de decir algo, si se utilizan muletillas, si se habla demasiado rápido, porque “mejorar tus capacidades para hablar en público pasa por aumentar la competencia lingüística en el idioma en el que se habla, para ello la práctica es fundamental, pero también la lectura”, añade Villagar, que recomienda grabarse a menudo, un paso esencial en el proceso de mejora, ya que se puede atender tanto a los aspectos relacionados con la voz como con la elaboración de los discursos. Los progresos se producen cuando se sabe en qué centrar la atención para mejorar, como leer en voz alta prestando atención a las pausas, la respiración o el volumen, imitar voces, recitar poesía o cantar canciones conocidas. La puesta en escena también es importante, sobre todo cuando se acepta dar una conferencia, participar en una mesa redonda o dirigir un equipo.

Por ello, es necesario tener en cuenta el tiempo, ensayar lo que se va a decir y cronometrarlo para saber si se ajusta al tiempo disponible. Pero si de verdad se quiere conectar con la audiencia hay que olvidarse de una costumbre muy habitual entre la clase directiva y empresarial, la de leer el discurso. “Cuando se lee no hay entrenamiento de esa lectura, la voz se presenta monótona, acelerada, con pocas pausas y con falta de emoción”, explica la experta en técnicas vocales, quien considera que la atención del emisor no debe quedarse atrapada en el papel, es preciso comunicar con la mirada, los gestos y sobre todo con una voz atractiva. Como siempre, hay excepciones, que pueden llevarse anotadas: cuando se trata de cifras, citas o definiciones que han de decirse al pie de la letra. “Tampoco es aconsejable escribir el discurso y luego memorizarlo porque generalmente no hablamos como escribimos. Es más interesante trabajar con esquemas, mapas mentales, ideas clave y estructura del discurso fáciles de recordar y memorizar y después contarlo con normalidad”, apunta Villagar.

 

 

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