Los alumnos con menor renta son los que peor rendimiento tienen

Las familias de las regiones con el PIB más bajo destinan menos recursos

El gasto público destinado a la formación tiene diferencias del 63% entre unas comunidades y otras

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El gasto en educación en España ha caído desde el comienzo de la crisis del 5% al 4,5%. Sin embargo, es uno de los países más equitativos en cuanto a igualdad de oportunidades de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), tal y como apuntó ayer José García Montalvo, catedrático de economía de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. “España es uno de los países del mundo con mayor tasa de escolarización de los 0 a 3 años”, explicó en la presentación del informe Los indicadores comentados sobre el estado del sistema educativo español 2018, elaborado por la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación.

En el documento, 13 autores expertos en educación proponen líneas de mejora sobre cómo abordar los problemas atendiendo a las verdaderas causas que los provocan. En este sentido, García Montalvo recalcó que, aunque la tasa de abandono temprana ha caído del 31% al 18% desde el inicio de la crisis, el nivel de gasto público no es lo único que impacta en la pérdida de matriculados en estudios superiores. “La causa podría ser el drástico aumento del desempleo juvenil”. Recordó además que hay que relativizar las cifras de sobrecualificación ya que los alumnos necesitan formarse de verdad, ya que no solo se trata de conseguir un título.

Como primera conclusión cabe señalar que las habilidades y aptitudes de los estudiantes no son los únicos factores que determinan sus resultados. El entorno socioeconómico en el que se desarrollan, tanto fuera como dentro del aula, incide en su futuro tanto como sus competencias y capacidades. Por eso, estudiar en una región u otra marca las diferencias de forma abismal. Más aún en España, donde la brecha entre las distintas comunidades autónomas es enorme. Por ejemplo, mientras que casi el 60% de los estudiantes mayores de 21 años de la Comunidad de Madrid están matriculados en algún ciclo formativo, este porcentaje no llega al 20% en las Islas Baleares. En el País Vasco, por cada mil habitantes, 36 personas trabajan en algún puesto relacionado con el sector educativo, una cifra que baja a la mitad en el caso de Canarias. Y mientras que en Navarra el 39% de los alumnos está matriculado en centros privados, el porcentaje desciende al 17% en Extremadura.

La educación en España, por lo tanto, está marcada por la heterogeneidad y la diversidad. “¿Se puede hablar de sistema educativo español, o habría que hablar de pequeños sistemas? Ser conscientes de todos estos aspectos es vital para buscar los remedios y atajar el problema”, explicó ayer Francisco Pérez, director de investigación del Ivie, en la presentación del estudio Diferencias educativas regionales 2000-2016, elaborado por la Fundación BBVA y la citada institución. Todos estos asuntos son realmente relevantes, porque de ellos depende la concepción del entorno en el que los estudiantes se forman. Así, mientras que hay regiones con una posición favorable, como Cataluña, Madrid, Navarra y País Vasco, hay otras en las que las condiciones objetivas son mucho complicadas, como Andalucía, Extremadura, Castilla La Mancha o Murcia.

De todos los puntos a analizar, uno de los más relevantes es el de la financiación. Un estudiante del País Vasco recibe de las arcas públicas 2.824 euros más al año que otro de la Comunidad de Madrid, atendiendo a los datos del año 2016, los últimos disponibles. Así, mientras que el gasto por alumno en Madrid se queda en 4.496 euros, en Euskadi asciende a 7.320 euros. Sin embargo, la Comunidad de Madrid, la que menos ingresos públicos recibe, tiene a las familias que más dinero destinan por alumno, con 1.640 euros al año por cabeza. Al otro lado están las castellanomanchegas, con 592 euros anuales. “Las regiones con mayor renta por habitante se caracterizan por un mayor gasto de los hogares en educación, un peso mayor de la educación privada, tasas de matriculación más elevadas en los niveles no obligatorios y menor presencia de alumnos provenientes de entornos socioeconómicos desfavorables para el aprendizaje”, relató Lorenzo Serrano, investigador del Ivie.

Por el contrario, en las regiones con menor renta, el gasto privado en educación es mucho menor, el porcentaje de alumnos en entornos desfavorables es mayor, los retrasos y abandonos tempranos de la educación son más frecuentes y las tasas de matriculación en niveles no obligatorios más bajas. Destaca Aragón y Murcia con la baja tasa de idoneidad a los 15 años, es decir, la edad teórica de finalización de la ESO. En estas comunidades, la cifra se sitúa en el 53% y 59% respectivamente. Sin embargo, regiones como Cataluña y el País Vasco, a la cabeza de España, tienen un 74% y un 77%.

Los datos hablan por sí solos. Las tres regiones con mayor PIB real por habitante destinan, al año y por estudiante, 2.560 euros más que las tres comunidades con menor nivel de renta. Madrid, con 33.675 euros de PIB por persona, dedica 1.640 euros. País Vasco, con 32.516 euros, 1.400; y Navarra, con 30.740 de PIB, asigna 1.346 a cada estudiante. Al otro lado de la tabla están Castilla La Mancha (19.454), Andalucía (18.219) y Extremadura (16.994), con 592, 613 y 621 euros al año por alumno. Una de las soluciones del Ivie habla de abordar los problemas de equidad que limitan el rendimiento de los entornos menos favorables.

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