Los empleados más sobrecualificados de Europa son españoles

El 37% de los graduados desempeñó en 2017 tareas para las que no era necesario título, según el informe CYD

En plena crisis del máster, los expertos reclaman mayores rendiciones de cuentas

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La demanda de puestos de alta cualificación supera, generalmente, la oferta de dichas posiciones en el sistema productivo. Este desajuste implica la existencia, por un lado, de graduados superiores en paro y, por otro, la de titulados trabajando en labores para las que a priori no es necesario ningún diploma. En este contexto, y teniendo en cuenta que esta discordancia existe en todos los países, España no sale demasiado bien parada. Y es que, de los 28 Estados de la Unión Europea, España fue en 2017 el que menos porcentaje de graduados superiores ocupados en tareas de alta cualificación registró. Es decir, durante el anterior ejercicio, el 37% de los graduados desempeñaba sus tareas en puestos de baja cualificación. Muy lejos de países como Luxemburgo (3%), Malta (12%) o Portugal (14%). Lejos también de la media de la UE (23%).

Todos estos datos se extraen del XIV Informe CYD 2017, elaborado por la Fundación CYD y presentado ayer. Y aunque el documento pone de relieve que la calidad del trabajo es mejor conforme mayor es el nivel de estudios, otros datos que comparan a España con el resto de países siguen siendo bastante desalentadores: a pesar de que el porcentaje de graduados superiores que trabajan a tiempo parcial es menor aquí que en la UE (11% frente al 16%), la cifra de quienes trabajan temporalmente con título dobla a la media de la Unión. Un 20% frente al 10,5%.

Una de las consecuencias de este gran desajuste es que muchos graduados han optado por seguir formándose tras el primer título, para así destacar un poco entre el resto de candidatos. Y en plena polémica alrededor del máster, alimentada por los casos de Cristina Cifuentes, Carmen Montón o Pablo Casado, este título confirma su afianzamiento en España. Los másteres han ido creciendo de manera ininterrumpida desde el año 2006, curso en el que vieron la luz. Hoy, los universitarios que se decantan por ellos son ya más de 190.000, sumando los oficiales, los habilitantes y los propios.

Al otro lado, en el curso 2016-2017, se registró, por quinto año consecutivo, un nuevo descenso del número de matriculados en grado, con una caída más acusada en el caso de los perfiles de nuevo ingreso, que en cinco años han pasado de los 405.000 a los 340.000 egresados.

Hay varias razones que explican la caída de un título y el ascenso de otro. Una de ellas es el tamaño de la cohorte más típica, de 18 a 21 años, para incorporarse a la universidad, tal y como recordó Martí Parellada, coordinador general del citado informe. “En España, dicha cohorte ha pasado de 2.200.000 personas en 2002 a 1.780.000 en 2018”. Otra razón para explicar el decrecimiento del grado se podría encontrar en el crecimiento ininterrumpido del número de estudiantes de ciclos formativos de grado superior, que han pasado de 212.000 en el curso 2006-2007 a 333.000 en 2016-2017.

Contra el plagio y el fraude

En relación a la crisis del máster, y en concreto, a la de la Universidad Rey Juan Carlos, Francesc Solé, vicepresidente de la Fundación CYD, reconoció que hay que mejorar la rendición de cuentas a todos los niveles de los centros. “Es un tema por abordar, porque hay varios temas que no están vigilados”. A pesar de esto, Parellada recordó que la universidad española ofrece más de 3.000 títulos de máster: “Lo que ha sucedido es anecdótico. Y aunque el sistema universitario funciona correctamente, es imprescindible generar confianza en la sociedad. Nadie niega que aunque sean anecdóticas, estas situaciones afectan a la reputación de la universidad”.

Nos ha costado mucho tener la universidad que tenemos”, señaló el presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), Roberto Fernández, quien pidió a los políticos que “nunca utilicen a la universidad de forma poca rigurosa” en disputas partidistas. El ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, reiteró su propósito de mejorar la autonomía universitaria, pero con vistas a potenciar también “las rendiciones de cuentas a la sociedad”.

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