Una familia madrileña gasta casi tres veces más en educación que una manchega

En Andalucía, el 50% de centros se encuentra en entornos desfavorables

El 3,5% del gasto total de los hogares españoles se destina a la formación

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Al analizar los resultados académicos de los estudiantes hay que fijarse en algo más que en las habilidades y capacidades del alumno. El entorno socioeconómico de las familias y los recursos que las comunidades autónomas destinan a la educación son tan importantes como las aptitudes y las competencias de los jóvenes. Más aun en España, donde las diferencias entre las distintas regiones son abismales. Por poner un ejemplo, un estudiante del País Vasco recibe de las arcas públicas 2.824 euros más al año que otro de la Comunidad de Madrid, atendiendo a los datos del año 2016, los últimos disponibles. Así, mientras que el gasto por alumno en Madrid se queda en 4.496 euros, en Euskadi asciende a 7.320 euros.

Pero estas no son las únicas diferencias. También es importante el gasto privado que las familias destinan a esta tarea. En este sentido, la brecha también es palpable entre unas y otras regiones. La Comunidad de Madrid, la última en financiación pública, tiene las familias que más dinero destinan por alumno, con 1.640 euros al año por cabeza. Al otro lado están las castellanomanchegas, con 592 euros anuales. Esta no es una cuestión nimia, porque el entorno socioeconómico de los alumnos y los centros influye en resultados educativos tan importantes como la probabilidad de repetir curso, las competencias PISA alcanzadas o el hecho de continuar con los estudios no obligatorios. Se trata de un hecho muy relevante a escala regional, ya que las proporciones de entornos favorables, intermedios y desfavorables son muy distintas entre comunidades.

Así, se observan algunas conclusiones. En general, las regiones con mayor renta por habitante se caracterizan por un mayor gasto de los hogares en educación, un peso mayor de la educación privada, tasas de matriculación más elevadas en los niveles no obligatorios y menor presencia de alumnos provenientes de entornos socioeconómicos desfavorables para el aprendizaje. Por el contrario, en las regiones con menor renta, el gasto en educación de las familias es mucho menor, el porcentaje de alumnos en entornos desfavorables mayor, los retrasos y abandonos tempranos de la educación más frecuentes y las tasas de matriculación en niveles no obligatorios más bajas. Son las conclusiones que se extraen del estudio sobre las Diferencias educativas regionales 2000-2016. Condicionantes y resultados, presentado esta mañana por la Fundación BBVA y el Ivie.

Los datos hablan por sí solos, y es que, las tres regiones con mayor PIB real por habitante destinan, al año y por estudiante, 2.560 euros más que las tres comunidades con menor nivel de renta. Madrid, con 33.675 euros de PIB por persona, dedica 1.640 euros. País Vasco, con 32.516 euros, 1.400; y Navarra, con 30.740 de PIB, asigna 1.346 a cada estudiante. Al otro lado de la tabla están Castilla La Macha (19.454), Andalucía (18.219) y Extremadura (16.994), con 592, 613 y 621 euros al año por alumno respectivamente.

Los entornos favorables para la educación se caracterizan por un nivel de formación alto, una ocupación cualificada de los padres y unos hogares con abundancia de recursos materiales con potencial educativo (libros, ordenadores, conexión a internet...). Los desfavorables, por su parte, padecen carencias en estos ámbitos.

En Andalucía, el 50% de centros se encuentra en entornos educativos desfavorables, mientras que este porcentaje no supera el 10% en Aragón, Cantabria, La Rioja, Navarra, País Vasco, Baleares, Madrid, Galicia y Castilla y León. En sentido contrario los entornos favorables benefician en Madrid al 46% de los centros y en el País Vasco al 33%. Los alumnos de entornos desfavorables son formados por lo general muy ampliamente en centros públicos, especialmente en Andalucía, Canarias, Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha, mientras que su peso es mucho menor en los centros privados. 

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