Jefferies: “El efecto rebaño en fondos cotizados puede generar problemas de liquidez”

El experto cree que la banca europea aún tiene activos tóxicos en balance

Augura un proceso de concentración en el sector financiero de EE UU

Sean Darby, estratega jefe de renta variable en la firma de análisis Jefferies.
Sean Darby, estratega jefe de renta variable en la firma de análisis Jefferies.

Las grandes tendencias de inversión son la especialidad de Sean Darby, estratega jefe de renta variable en la firma de análisis Jefferies, una de las más prestigiosas de Wall Street. Tras más de una década trabajando en Japón, este especialista traza algunas similitudes en el entorno deflacionista que atenaza a la economía nipona en los últimos lustros y la situación de la economía europea. Darby considera que el sector de las materias primas será uno de los que tendrá mejores retornos en Bolsa en los dos próximos años y que los bancos de Estados Unidos protagonizarán una oleada de fusiones y adquisiciones.

¿Qué industrias le gustan más para invertir en los próximos trimestres?

Si tenemos en cuenta que en 2019 o en 2020 los tipos dejarán de subir en Estados Unidos, sería bueno estar invertidos en empresas que tienen una buena capacidad de generación de caja, porque los balances serán cada vez más importantes. Ahora mismo, las empresas de materias primas, como mineras y petroleras, son grandes generadoras de efectivo. Tras los problemas que tuvieron con la caída del precio del petróleo y las materias primas, ahora tienen unos balances más saneados y de aquí a dos años pueden tener una buena evolución.

¿Qué otros sectores le interesan?

La banca de Estados Unidos, con el proceso de desregulación que ha puesto en marcha el Gobierno de Donald Trump, creo que va a vivir una atractiva oleada de fusiones y adquisiciones, y con sus balances muy saneados. La banca europea, en cambio, creo que aún tiene que liberarse de algunos activos tóxicos y desapalancarse. Los precios no están mal, pero si hay una ralentización económica ya no son tan atractivos.

Una de sus especialidades es el mercado asiático, ¿qué oportunidades detecta?

Los mercados emergentes han sido el auténtico catalizador del crecimiento mundial y lo seguirán siendo en el futuro. El aumento de renta per cápita en China va a incrementar el número de ciudadanos que quieran viajar al extranjero, lo que puede impulsar la cotización del sector turístico.

¿Japón sigue siendo un mercado atractivo para invertir?

Nos gusta Japón desde hace muchos años. Desde la crisis financiera, los márgenes empresariales han crecido sin parar. La rentabilidad sobre recursos propios sigue al alza. Y eso, sin aumentar el endeudamiento. Han conseguido buenos resultados, aun cuando el crecimiento económico era nulo. Es un buen mercado en el que hay que estar invertido.

¿Qué pueden aprender Europa o Estados Unidos del largo periodo deflacionista que vivió Japón?

Japón cometió muchos errores, pero tampoco tenía una hoja de ruta. Primero se estampó con la cuestión del saneamiento de su sistema bancario; luego, con la falta de competitividad de su economía y, por último, con los problemas demográficos. Fue encadenando problemas cuya resolución necesitó más de una década.

¿Le preocupa la incipiente guerra comercial?

Las guerras comerciales pueden afectar a las cadenas de suministros y al acceso a tecnología y patentes, lo que puede acabar teniendo repercusiones inflacionistas. En general, es mala para la economía, porque es una situación en la que todo el mundo pierde. Una de las consecuencias inesperadas que provocan es que las empresas se vuelven más introspectivas para centrarse en sus mercados nacionales. En los próximos años creo que vamos a ver cómo los grandes campeones nacionales tienen mucho éxito en Bolsa.

¿Qué impacto tendrá la política monetaria en las empresas?

En los grandes gigantes mundiales su impacto cada vez es menor, porque acumulan ingentes cantidades de efectivo. De hecho, simpatizo con la idea de Bruselas de aplicar nuevos impuestos a estas firmas, para que así devuelvan a las economías algo de los beneficios que están allí generando.

¿Le inquieta que haya situaciones de falta de liquidez?

Sí, porque a menudo hay reacciones que se retroalimentan y que están totalmente desligadas de la economía real. Lo hemos visto con la deuda pública de países emergentes, que se desplomó cuando el bono americano a 10 años tocó el 3%. Ocurre en mercados que no son lo suficientemente profundos, en los que se tiende más a la sobrerreacción. Es fácil entrar, pero no salir cuando todo el mundo lo quiere hacer a la vez.

¿Qué opina del auge de los ETF?

Los fondos cotizados [ETF, por sus siglas en inglés] que replican índices que no son populares pueden tener problemas importantes. Primero, porque no han sido testados en plenas caídas. No se sabe qué liquidez tendrán cuando caiga el mercado. Además, hay algunos ETF que permiten operar con apalancamiento para lograr más márgenes, lo que es más peligroso. Y, por último, porque incentivan el efecto rebaño, ya que es muy fácil comprar y vender.

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