HaciendasBio, los alimentos ecológicos que consumen los mileniales

La compañía de origen extremeño se dedica a la agricultura sostenible y en temporada alta emplea a 1.000 personas

Entre frutas y verduras produce un total de 68 referencias que exporta a 15 países

HaciendasBio
Empleados de la empresa colocan los tomates en pequeños envases de cartón reciclado, un requisito de presentación para las frutas y verduras ecológicas que encarece la distribución del producto.

“Por favor, un kilo de tomates, pero que sean ecológicos”. Esta es una frase que se repite cada vez con mayor frecuencia en los mercados. No hay duda. El consumo de producto ecológico está en auge en España, en parte, gracias a los jóvenes mileniales, más preocupados por la salud y el bienestar que sus predecesores. Y el futuro es prometedor, ya que si el consumo actual supone cerca de los 1.500 millones de euros, para 2020 podría alcanzar los 12.182 millones, según la consultora internacional Everis.

Pero ahora recuerde cuántas veces escuchó hablar de ese concepto hace 15 años. Le resultará prácticamente imposible.

En ese contexto nació HaciendasBio. José Ramón Rituerto, ingeniero de profesión, decidió estudiar en profundidad el ecologismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Al finalizar, Paco Casallo, que contaba ya con una dilatada experiencia en el sector tras su paso por la importadora y distribuidora de frutas Bargosa, le propuso fundar el negocio en 2003. “Entraba en los cuarenta y necesitaba replantearme mi futuro. Con esa edad todavía tienes energías para cambiar y no lo quería desaprovechar”, rememora Casallo.

No fue un comienzo fácil. La primera plantación empiezan a desarrollarla en 2004 y las decisiones las tomaban bajo prueba y error. “Fue un camino muy solitario y duro, aunque valió la pena”, asume Rituerto, si bien lo cierto es que “si tuviera que repetir la experiencia, a pesar de los resultados, no sabría si volvería a hacerlo”.

En agricultura hay que ir probando, no queda otra,
y muchas veces influye el factor suerte

Paco Casallo, cofundador de HaciendasBio

Comenzaron con un capital de 500.000 euros y durante los dos primeros años, cada vez que Casallo preguntaba a Rituerto si conseguirían producir, recibía la misma respuesta: “No lo sé, lo estoy intentando”. “En agricultura hay que ir probando, no queda otra, y muchas veces entra el factor suerte”, expone Casallo.

Desde el inicio, Alemania fue su primer mercado. “Los supermercados alemanes nos compraban toda la producción; cuanto más plantábamos, más querían; pero llegó un momento en el que no había suficiente gente para comprar tanta producción”, evoca.

Entonces, en 2010, los dos socios se sentaron y replantearon su posición en el mercado. Fue entonces cuando decidieron no solo fijarse en que las plantaciones respetaran todos los requisitos para ser orgánicas, sino que también comenzaron a prestar atención al consumidor, a estudiarle y a tomar decisiones basadas en sus preferencias y opiniones. “No era cuestión de cantidad, sino de calidad, de crecer con naturalidad y de ser rigurosos”, afirma Casallo.

Nuevos socios

En 2007, Rituerto vendió la mayor parte de su participación en HaciendasBio a Casallo, quedándose solo con el 2%. “José Ramón no tiene ambición empresarial, no quería seguir con riesgos. Pero, pese a su posición minoritaria, es quien manda en el campo”, declara Casallo.

En 2009 vendieron el 20% de la empresa por tres millones de euros, dando paso a dos nuevos socios. Más tarde, en 2015, realizaron otra ronda de financiación también por el 20%, y es entonces cuando Grupo Agostini entró a formar parte del capital. Por tanto, la compañía está formada por cinco socios, aunque solo dos tienen una posición activa.

La cifra

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Pimientos.

11,55% es la producción que
venden en España. HaciendasBio ha conseguido aumentar su posición en España, pero sus exportaciones suponen todavía el 88,45%.

Alemania fue el primer país que confió en la empresa, y ahora, con un 37%, es su mercado principal. Le siguen Francia, con un 15,3%, y Suiza, con un 12,35%. En total, 16 países, además de España. Fuera de Europa, se han abierto camino en Singapur, Brasil y Dubái.

En la actualidad, cuentan con 35 fincas repartidas entre Extremadura, donde se ubicó la primera de ellas, Canarias, Cataluña, Andalucía, Aragón, Valencia y una en Portugal.

La producción en Extremadura y Sevilla es principalmente fruta de hueso, alimento que supone el 60% de las cosechas totales de la empresa, y en Almería, hortícola; mientras que en el resto de lugares hay tanto fruta como verdura para poder ampliar el calendario de oferta.

En Cataluña, aunque también se produce pera, manzana y uva vinícola, lo que priman son los frutos secos: nogal, almendro y avellana. En total suman una producción de 2.100 hectáreas en las que se recogen 68 referencias distintas, respetando las temporadas de cultivo y basándose en los principios de la agricultura ecológica biodinámica, que hace hincapié en la interrelación entre suelo, plantas y animales.

En el futuro esperan comercializar también vino, miel y derivados ganaderos, que se sumarían a la salsa de tomate, puré y zumo de frutas, que ya venden a algún cliente con marca de distribución.

A Alemania, su primer mercado, se destina el 37% de las exportaciones, pero en estos años se han sumado otros 15 países, entre los que destacan Francia, con un 15,30%, y Suiza, el 12,35%. Fuera de Europa, sus frutas y verduras llegan a Singapur, Brasil y Dubái. Las exportaciones alcanzan el 88,45% de su producción.

Su expansión no deja de avanzar, considerando que de 2013 a 2015 doblaron su facturación bruta. Entre 2015 y 2017 la han vuelto a duplicar hasta a los 27 millones. Sobresale su presencia en las cadenas europeas de alimentación como Alifresca, Welling, Ulmer, Campiña o CBet.

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Recolección de espárragos en una finca de la empresa.

España también está comenzando a dar sus frutos. De no vender nada, actualmente ya han conseguido que el 11,55% se quede en territorio nacional.

Siguiendo los pasos del mercado internacional, la facturación se duplicó de 2011 a 2013 y de 2013 a 2015. Además, en el último año, con el lanzamiento de su marca Biovivo, en octubre de 2017, volvió a duplicarse hasta llegar a los tres millones.

Bajo la firma Biovivo se comercializan 45 variedades de frutas y verduras, tanto en tiendas especializadas como en cadenas de gran distribución. El consumidor puede encontrar sus productos en Carrefour, Ahorramás, Eroski, Consum Caprabo, Markant o Hermanos Martín, entre otras superficies.

Datos básicos

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Envasado de espárragos.

Ingresos. HaciendasBio concluyó 2017 con una facturación global de 30 millones de euros, frente a los 24,79 millones de 2016. En 2018 prevé alcanzar los 39 millones.

Empleados. Cuenta con una plantilla fija de 109 trabajadores, pero en temporada de cosecha se amplía hasta las 1.000 contrataciones. Espera duplicarlas en el plazo de dos años.

España. En el mercado nacional, HaciendasBio comercializa sus productos bajo la marca Biovivo. Su creación supuso un millón de euros y para el desarrollo del producto invirtió 40 millones. Bajo su nombre, la compañía espera facturar 25 millones de euros anuales en un periodo de cinco años.

18 millones de euros para construir un parque ecológico

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Recolección de melocotones.

Sara Rivas

HaciendasBio ha destinado 18 millones de euros a la construcción de un parque ecológico, que cuenta con una subvención de la Junta de Extremadura del 22%. El recinto que lo albergará es de 400 hectáreas y está ubicado en la confluencia de los ríos Aljucén y Guadiana, en Mérida. Se trata de una zona rica en recursos protegidos y permitirá a las instalaciones aprovechar todas las energías renovables del entorno.

El proyecto está dividido en varias fases. La primera, inaugurada en mayo, alberga la nueva sede corporativa e industrial de la compañía, que sustituye a la que ya tenía en Guareña y que ha estado en funcionamiento durante siete años.

Tiene una superficie de 7.500 m2 construidos y será capaz de producir anualmente 32.700 toneladas de frutas y verduras. Para esta fase se han invertido 10 millones de euros.

Los 7,5 millones restantes se dirigirán a completar el parque en un periodo estimado de tres años. De esta forma, el recinto, llamado La Albuera, sumará a su actual estructura más proyectos, como un centro de I+D+i, un espacio de compostaje, una tienda de km 0, un restaurante, una bodega, cuya cosecha de 2019 espera trasladar desde Villanueva de la Serena (Badajoz) a estas nuevas instalaciones, o una escuela infantil para los hijos de los trabajadores, aunque tendrá plazas abiertas al público general, entre otros.

El objetivo del centro escolar es fomentar e integrar en la comunidad educativa extremeña el sistema Waldorf. Una pedagogía que motiva la creatividad y libertad del alumno y que pone el foco en la importante relación entre maestros y padres. Su primer curso escolar será el próximo.

Además, parte de la inversión global del proyecto, unos 850.000 euros, se ha destinado al desarrollo de una planta solar fotovoltaica de autoconsumo de 500 kW de potencia ampliables, así como a un sistema de cogeneración eléctrica de 480 kW.

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