Gotarrendura, un pueblo de Ávila convertido en paraíso de las renovables

Es el municipio más pequeño distinguido como ciudad de ciencia e innovación

Hay tres proyectos de energías limpias en marcha en la localidad

David Yáñez, cofundador de Vortex Bladeless, sostiene el modelo que ha probado en el pueblo, junto al exalcalde Fernando Martín.
David Yáñez, cofundador de Vortex Bladeless, sostiene el modelo que ha probado en el pueblo, junto al exalcalde Fernando Martín.

La estampa es como la de un poema de Machado. Una Castilla seca, un pueblo antiguo, pequeño, cuyo edificio más importante es una iglesia que sobresale en medio de las casitas bajas que parecen no tener ningún orden. Ese es el aspecto de Gotarrendura, un municipio de Ávila, con 164 habitantes de los cuales 62 son mujeres con algún tipo de discapacidad que viven en la residencia Villa Santa Teresa, beata que nació en el pueblo, y solo unas 40 personas pertenecen a la población activa. Los demás son jubilados. A simple vista, nadie puede sosprechar que Gotarrendura es la localidad más pequeña de España con la distinción de ciudad de la ciencia y la innovación, entregada por el Gobierno.

Fernando Martín Fernández, alcalde del pueblo entre 2003 y 2015, explica que cuando llegó al cargo pensó que Gotarrendura podía ser mucho más eficiente energéticamente y que tenía unas condiciones idóneas para poner plantas solares. Por ello, en 2004, se realizó un estudio de viabilidad para instalar una huerta solar en el municipio. “Dos años más tarde una empresa instaló aquí la primera gran planta de 1,4 megavatios de Castilla y León”, asegura Martín.

“En 2007, el Estado empezó a subvencionar las energías renovables, lo que permitió conseguir una alta rentabilidad de una manera rápida. Fuimos listos y empezamos a facilitarle la tramitación a las compañías para que vinieran aquí e instalaron 4,6 megavatios en paneles fotovoltaicos”, explica. Al colocar paneles solares el terreno empieza a pagar más impuestos al Ayuntamiento, debido a que pasa de ser rústico a rústico industrial, que tiene un mayor gravamen.

Pero Martín no se quedó ahí, empezó a dar oportunidades a jóvenes emprendedores para que probaran sus proyectos en Gotarrendura.“Yo tenía un proyecto, una idea y tuve la suerte de cruzarme a Fernando, un enamorado de las energías renovables. Ese día me dijo que estaba a nuestra disposición. Años más tarde cuando patentamos la idea, volvimos a recurrir a él y pudimos probar nuestro invento en 2014”, explica David Yáñez, cofundador de Vortex Bladeless, empresa creada en 2013.

Dicha patente es un molino sin aspas. “No es exactamente eso, pero es una buena manera de resumirlo”, asegura Yáñez mientras se ríe. Es un tubo hecho a base de fibra de carbono o de vidrio, que produce energía eléctrica con el viento. “Gracias a la vitrina que nos ha dado el pueblo hemos conseguido que haya inversores de todo el mundo interesados en este proyecto”, comenta Yáñez.

Ahora, el que va a probar su invento en el pueblo es Fernando Linacero, un joven de 27 años, fundador de Eolion Energía, que ha creado un aerogenerador de eje vertical, el Eolo 1. “Los dos primeros los instalaremos en Gotarrendura, para extraer agua del pozo, que conlleva un gasto energético muy alto. Me abrieron las puertas del pueblo y me subvencionaron el proyecto” explica Linacero. “Esperamos que el gasto esté amortizado en 2 o 3 años”, asegura Martín.

Fernando Linacero sostiene su invento, el Eolo 1, que genera energía eléctrica a partir del viento.
Fernando Linacero sostiene su invento, el Eolo 1, que genera energía eléctrica a partir del viento.

Linacero se ríe al recordar que la inspiración le llegó mientras miraba fórmula 1. “Tiene una forma similar a la de dos alerones de coches juntos. Actualmente el Eolo 1 es capaz de conseguir un 30% de rendimiento de la energía del viento y esperamos llegar a un 40%”, añade. Lo cual, dice, es una cifra muy alta, ya que lo máximo a lo que se puede aspirar es a un 59%, según la regla de Betz. Los más potentes del mercado rondan el 50%.

Pero a pesar de haber conseguido que el Ayuntamiento del pueblo financie su proyecto, Linacero asegura que la empresa no le aporta todavía muchos beneficios. “Lamentablemente no se puede vivir en España del I+D. Tengo otro trabajo aparte, como comercial, que es el que me da de comer”, comenta.

Otro proyecto innovador que llegó al pueblo fue el “Herb”, subvencionado por la Unión Europea, cuyo objetivo era implantar medidas de eficiencia energética en edificios residenciales. Resultó elegida una vivienda del pueblo, en la que se consiguió reducir el consumo un 80%.

“Y están llegando más. Hay una empresa que quiere instalar en el pueblo 16 megavatios en paneles fotovoltaicos, pero la distribuidora de energía, Iberdrola, todavía tiene que aprobar el proyecto. Sería una oportunidad fantástica, no hay nada parecido en toda la provincia de Ávila”, explica orgulloso Martín. Aemet, la agencia estatal de meteorología, tiene en Gotarrendura una estación que les proporciona datos continuamente. “Eso nos permite ofrecerle a las empresas que quieren instalarse números e información fiable sobre las condiciones del lugar”, comenta.

“Las compañías quieren venir aquí porque saben que cuando nos hablan de megavatios, de eficiencia energética y de energía renovable, nosotros sabemos del tema, tenemos experiencia y damos todas las facilidades administrativas”, comenta. “Gotarrendura es un ejemplo perfecto de puente entre lo antiguo y lo que está por venir”, añade Yáñez, mientras enseña un prototipo de Vortex frente al monumento a Santa Teresa.

Eficiencia energética

Una factura inasumible. En 2012 el Ayuntamiento recibía 28.000 euros mensuales del Estado para sus gastos, de los cuales 17.899 se gastaban en luz y calefacción, casi un 64% del presupuesto. “Empezamos cambiando todo el alumbrado público por uno más eficiente, que consumiera menos. Pero no nos quedamos ahí”, explica Martín.

Extracción de agua. El Ayuntamiento decidió instalar una aerobomba que aprovechase el viento para extraer agua de un pozo, ayudada de un panel solar de 1 kw de potencia.

Eficiencia hídrica. Entre 2003 y 2012, Gotarrendura cambió toda su red de tuberías.

Grupo de presión. Uno de los grandes problemas en la factura de la luz era el grupo de presión de agua, que costaba unos 3.000 euros al mes. Para reducir el gasto, se aisló el grupo de presión de la red eléctrica y este empezó a alimentarse de placas solares. Consiguieron dar suficiente presión a los vecinos y ahorrar unos 1.260 euros al mes.

Calor. El Consistorio instaló radiadores de biomasa y aisló los edificios públicos con adobe, un aislante térmico.

Un 55%. Con todas estas medidas, Gotarrendura logró ahorrarse entre 2012 (17.899 euros) y 2016 (8.031 euros) más de la mitad de los gastos que destinaba a luz y calefacción.

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