Las ciudades que bailan al ritmo renovable

Los ayuntamientos lideran la transición energética y se desmarcan del Gobierno central, rezagado en esta materia

Madrid, Barcelona o Bilbao cuentan con planes de energía limpia que buscan reducir a cero las emisiones de carbono

renovables

Que la Administración dé ejemplo. Es uno de los reclamos que repiten los agentes del sector energético en este imparable proceso de descarbonización económica. Aunque, de momento, son los ayuntamientos los que lideran el cambio en España, al promover la reducción de emisiones de carbono, las instalaciones renovables, el autoconsumo (una fórmula penalizada durante el Ejecutivo popular y que está ahora en revisión) y hasta la comercialización de su propia energía. El objetivo es alcanzar la autosuficiencia mediante un suministro 100% verde y preservar a la vez el medio ambiente.

A principios de este mes, Madrid presentó su Hoja de ruta hacia la sostenibilidad energética, que busca que su parque inmobiliario se abastezca de energías renovables y produzca cero emisiones en 2030. ¿Cómo lo logrará? Mediante la eficiencia energética, la sustitución progresiva de combustibles fósiles, la generación de tecnologías limpias, a través de la fotovoltaica principalmente, y el suministro eléctrico verde en origen. La alcaldía madrileña prevé una inversión de entre 23 y 38 millones de euros anuales, un coste similar a la factura eléctrica consistorial de 33 millones anuales, apuntan.

Madrid prevé una inversión de hasta 38 millones anuales para la sustitución progresiva de los combustibles fósiles en los edificios municipales

Estas cifras se derivan de un análisis que hizo el propio ayuntamiento sobre el consumo de electricidad, gas natural y gasóleo registrado en 2016 en 900 de los 1.600 edificios municipales, que son los de mayor consumo: suponen el 95% de la demanda de energía, y que son, en su mayoría, instalaciones educativas y deportivas, con graves problemas de climatización.

Así, la meta es pasar de 346 gigavatios hora (GWh) en 2016 a 173 en 2030, incorporando, además, otras medidas en iluminación o agua caliente sanitaria. Incluso, el Gobierno de Ahora Madrid asegura que “las calderas de gasóleo serán historia en 2019”.

Autoconsumo fotovoltaico

Pero la principal apuesta es el autoconsumo. El ayuntamiento quiere colocar placas solares en los 735.000 metros cuadrados de azotea disponible en los 900 edificios que más consumen, con una potencia de 75 megavatios hora al año y que cubrirá el 61% de la demanda de electricidad prevista en 12 años, con un coste total de 96,5 millones, según sus cálculos.

Para ser 100% renovable, la alcaldía de Manuela Carmena cree que habrá que situar también módulos en espacios públicos, aparcamientos y terrenos municipales, 140 millones adicionales. De hecho, este año tienen previsto colocar 89, que se sumarán a las cinco existentes.

El consistorio madrileño exige ahora a las empresas comercializadoras que la energía suministrada sea de origen 100% verde

Y mientras la autosuficiencia llega, el ayuntamiento exige ahora a las empresas comercializadoras que la energía suministrada sea de origen 100% verde, para garantizar cero emisiones de carbono y residuos radiactivos. De ahí que las compañías Holaluz y Nexus ganaran el concurso público celebrado este año, por un importe de 82 millones, y cuyo contrato se extiende a 2019.

Otras urbes que aspiran a poner fin al carbón


Vitoria-Gasteiz. Siguiendo el modelo de Madrid y tras los avances en movilidad, Vitoria quiere que las compañías contratadas provean solo energía renovable. Su gasto eléctrico es de 18 millones anuales.

Tenerife. Se centra en la economía circular y la movilidad eléctrica. El objetivo es reciclar el 50% de los residuos en 2020 y el 75% en 2030. Además, prueba el sistema de recarga bidireccional (battery-to-grid) con los coches eléctricos para devolver a la red la energía no utilizada.

Málaga. Quiere bajar un 20% las emisiones de dióxido de carbono en 2020 frente a las de 2008 con solar, eólica, biomasa y eficiencia energética.

Más interés por lo verde

Este mismo mes, la compañía vasca Iberdrola anunciaba por segunda vez la adjudicación del suministro eléctrico del Ayuntamiento de Bilbao para los próximos dos años por 12,2 millones (el primero lo obtuvo en 2016 por un valor de 5,3 millones). 

"Iberdrola suministra electricidad a más de 5.100 ayuntamientos españoles. De estos, a más de 500 se les provee energía verde certificada con garantía de origenEn las Administraciones públicas hay un interés creciente por la energía renovable; entre ellos destaca la demanda de los consistorios”, comentan desde la empresa con sede en Bilbao, que lleva en este negocio más de 15 años. Esta firma invierte, además, “a diferencia de muchas comercializadoras”, en la construcción y desarrollo de instalaciones de producción renovables.

Y en movilidad, mantiene convenios con las alcaldías de Valladolid, Pamplona y Bilbao para el establecimiento y gestión de puntos de recarga de uso público en sus sedes a fin de favorecer el coche eléctrico.

Desenchufadas de la red

El Ayuntamiento de Barcelona es, sin duda, el que ha dado los pasos más trascendentales. A finales de junio anunció el lanzamiento de su propia empresa comercializadora, Barcelona Energía (BE), por tanto, la desconexión de la eléctrica Endesa, que hasta entonces cubría la demanda eléctrica municipal.

El nacimiento de esta empresa pública, que supone un cambio de modelo radical y gestiona unos 200 GWh al año, forma parte de su plan de transición hacia un sistema energético sostenible, con un presupuesto de 130 millones, y que se fundamenta en el autoconsumo y la generación de proximidad 100% verde (de paneles solares y de la planta de tratamiento de residuos del Besòs, que gestiona Tersa), según la web del consistorio que dirige Ada Colau. El ahorro en la factura se calcula en cerca de 710.000 euros anuales.

El Ayuntamiento de Barcelona ha creado su propia  comercializadora de energía para abastecer también en breve a las familias 

“BE ha empezado a suministrar progresivamente electricidad a edificios del Ayuntamiento de Barcelona. Dará servicio a 3.908 puntos y 19 organismos y entidades del grupo de empresas municipales”, señalan. Y no se queda ahí. La idea es que este servicio llegue a la ciudadanía en 2019, a 20.000 viviendas.

En la Fundación Renovables, que ha asesorado a Madrid y a Barcelona en esta materia, opinan que las ciudades son el motor de la transición energética: “Los ayuntamientos están asumiendo un papel en el cambio de modelo energético que los Gobiernos, hasta ahora, no han querido asumir”, dijo Sergio de Otto, vicepresidente de la entidad, en la presentación de la hoja de ruta madrileña.

Contra el cambio climático

Y parece que la política de abandono de combustibles fósiles en las metrópolis comienza a contagiar a la Administración central, a juzgar por las medidas anunciadas por el nuevo Ejecutivo socialista, más sensible a estos temas, perciben en el sector.

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha reiterado en entrevistas y comparecencias públicas su intención de remitir al Congreso antes de que acabe el año un borrador del proyecto de ley de cambio climático, que obligará a las empresas cotizadas a informar de sus emisiones de carbono anuales.

La tendencia verde es global y, antes que las españolas, destacan metrópolis de EE UU, Europa y hasta chinas

Y es partidaria del cierre de las centrales de carbón, de las nucleares, a medida que cumplan sus 40 años de vida útil, y del diésel, “que tiene los días contados”, por su impacto en la calidad del aire.

La tendencia es global, incluso en países tan contaminantes como China, donde 11 urbes se han propuesto frenar el dióxido de carbono a 2030. Otras, como Reikiavik, Burlington, Seattle u Oslo, ya lo han conseguido.

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