May ofrece un ‘brexit’ muy suave a cambio de un estatus especial para la City

Londres no se conforma con los acuerdos que la UE quiere firmar con centros financieros de países terceros

Reino Unido desea mantener un derecho de consulta sobre la normativa del sector

Brexit
El presidente de EE.UU., Donald J. Trump (d), on la primera ministra británica, Theresa May, durante la cumbre de la OTAN en Bruselas. EFE/CHRISTIAN BRUNA

El Gobierno de Theresa May ha publicado este jueves su propuesta sobre la futura relación del Reino Unido con la Unión Europea una vez que se consume el brexit. Londres se rebaja a pedir un Acuerdo de Asociación, un estatuto que impone enormes restricciones al país firmante y le sujeta en gran parte a la normativa comunitaria.

A cambio de este brexit muy suave, May reclama un trato privilegiado para la City londinense, que sería reconocida como un centro financiero imprescindible para la Unión Europea y a la que se consultaría antes de adoptar las normas sobre el sector financiero.

El documento británico, un Libro Blanco de 98 páginas, es fruto del tenso debate del Gobierno de May de la semana pasada, que acabó con la dimisión del ministro de Exteriores, Boris Johnson, y del negociador jefe del brexit, David Davis. Ambos han acusado a la primera ministra de apartarse del mandato del referéndum de 2016, que se decantó a favor de salir de la UE con un 51,9% de los votos.

Incluso el presidente de EE UU, Donald Trump, que este jueves llega a Londres tras su tumultuoso paso por la cumbre de la OTAN en Bruselas, se ha permitido expresar sus dudas sobre la estrategia negociadora de May. "Brexit significa brexit y la gente votó por romper con la UE", ha señalado Trump en rueda de prensa en la capital europea. "Quizá están tomando otra ruta un poco diferente", ha señalado.

La propuesta de May apunta, en efecto, a una relación tan estrecha con la UE que para algunos ciudadanos británicos podría resultar difícil apreciar la diferencia con la situación actual. "Nuestra propuesta garantizará que salimos de la Unión Europea sin salir de Europa", resume May en la presentación del Libro.

Londres se muestra dispuesto a mantener normas comunes con Europa (common rulebook, en la expresión del Libro Blanco) en áreas tan diversas como todos los bienes manufacturados, incluida toda la producción automovilística; en el control sobre ayudas de Estado; o en el sector eléctrico. La relación también seguiría casi intacta en materia de cooperación policial y judicial y el gobierno de May expresa su intención de mantenerse en ciertas Agencias europeas.

El Libro solo se torna reivindicativo en el capítulo financiero, donde reclama un estatuto superior al que la Unión Europea ofrece a otros países terceros como EE UU o Japón.  "Esos regímenes no son suficientes para un país tercero como Reino Unido, cuyos mercados financieros están tan profundamente interconectados con los de la UE", advierte el documento británico. 

Londres reclama un "nuevo marco económico y regulatorio" en servicios financieros por el que Bruselas se comprometería a mantener la convergencia regulatoria con Londres y a no modificar drásticamente las normas sin previso aviso y consulta mediante. Bruselas, según la propuesta de May, incluso tendría que aceptar un mecanismo de mediación en caso de discrepancias entre los reguladores de la City londinense y los proyectos legislativos de la UE.

El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, ha dispensado de momento una prudente acogida a la propuesta de May. "Analizaremos el Libro Blanco a la luz de nuestras directrices", ha tuiteado Barnier, que se reserva su posición hasta la ronda negociadora de la semana que viene.

Los responsables del brexit en el Parlamento Europeo han celebrado, por su parte, que Reino Unido acepte negociar un Acuerdo de Asociación. Ese tipo de acuerdos incluye compromisos no solo económicos sino también políticos, sociales y de seguridad. Uno de los más recientes, el de Ucrania, cubre más de 2.100 páginas, 46 anexos y 3 protocolos. El doble que un acuerdo libre comercio al uso como el de Canadá al que aspiraban los partidarios de un brexit drástico.

La City todavía quiere más

La City de Londres no se muestra satisfecha con el estatuto especial que el gobierno de Theresa May propone a Bruselas. "El Libro Blanco sobre el brexit publicado hoy [jueves] es un golpe al sector financiero del Reino Unido y a los servicios vinculados con él", ha dicho Catherine McGuinness, líder político de la City londinense. La industria financiera británica reclamaba un reconocimiento equivalente al actual, lo que hubiera permitido seguir ofreciendo los servicios financieros en toda la UE como si lo hicieran desde un Estado miembro.

El Libro Blanco del Gobierno británico sobre el post-brexit reconoce que no se podrá obtener ese "pasaporte" europeo para la industria. Pero el documento intenta dejar claro a Bruselas que no puede tratar a la City londinense como un centro financiero de cualquier otro país. "Los mercados financieros del Reino Unido y de la UE están altamente interconectados", advierte el documento. Y ofrece una avalancha de cifras para demostrar la importancia que la milla londinense tiene para el continente.

"En el Reino Unido se gestiona, en nombre de clientes europeos, activos por valor de 1,4 billones de libras esterlinas", precisa el Libro Blanco. Y añade que la mitad de la deuda y títulos que emiten las empresas europeas pasa por los bancos domiciliados en suelo británico; en Londres operan las 20 mayores aseguradoras y reaseguradoras del mundo; el 50% de los derivados que negocian empresas y bancos europeos tienen como contraparte a un banco británico.

Por todo ello, el gobierno de May cree que Bruselas y Londres deben colaborar en preservar una plaza financiera tan crucial como la City. Y recuerda que hasta el FMI ha calificado la estabilidad financiera del Reino Unido como "un bien público mundial".

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