Cómo afectan las decisiones del BCE al euro, Bolsa y deuda

Los expertos aplauden la capacidad del BCE de contentar a las voces más discrepantes con su política monetaria

La banca seguirá teniendo problemas para elevar los márgenes en un entorno de tipos cero

El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi AFP

Mario Draghi logró el jueves realizar un juego de malabares con el que tratar de contentar a todos en un momento en el que la incertidumbre política ha vuelto a primera línea –Italia a la cabeza– a la vez que cobran fuerza las voces que piden el final de los estímulos monetarios en la eurozona. Para deleitar a todos, el responsable de la política monetaria decidió reducir el importe de compra de bonos a partir de septiembre a 15.000 millones al mes. A cambio de este gesto, el banquero italiano anunció que seguiría comprando activos hasta final de año. Los tipos, no obstante, continuarán en mínimos históricos hasta verano. Ahora es el turno de que los inversores evalúen las decisiones.

El euro fue en un principio el activo que más movimiento experimentó. El jueves la divisa cedió un 1,8%, descenso que le llevó a perforar los 1,16 dólares. Pero el viernes tras avanzar un 0,3%, reconquistó esta cota. “Aunque se pone fecha al fin del programa de compras, el sesgo más conciliador de lo esperado ha supuesto una importante corrección en el tipo de cambio del euro frente al dólar”, señalan los analistas de Banco Sabadell.

Desde Macro Yield defienden que el mensaje del BCE sumado a las decisiones adoptadas por la Reserva Federal esta misma semana elevan los diferenciales de rentabilidad entre EE UU y la zona euro. Esto se traduce en un movimiento de apreciación del dólar que llevaría a la moneda europea a moverse en la horquilla de 1,1-1,15 billetes verdes. La tendencia solo podría romperse si “el crecimiento económico europeo y las reformas institucionales del continente avanzan a un ritmo razonable”, aclaran.

La depreciación del euro tiene su reflejo directo en las Bolsas, especialmente aquellas con un marcado perfil exportador como el Dax alemán. Las cotizadas que integran los selectivos ven cómo las barreras derivadas del tipo de cambio disminuyen y encuentran más facilidades para la venta de sus productos fuera de la eurozona. Además, la cuenta de resultados, especialmente en el apartado de ingresos, debería no verse perjudicada por el efecto del tipo de cambio. Eso sí, esto solo funciona si exportan los productos a EE UU. El problema es que la cesta de divisas con las que trabajan las empresas es muy amplia.

El Ibex, no obstante, se ha visto rezagado de las subidas europeas, especialmente las que tuvieron lugar el jueves (subió un 0,6% frente al 1,68% de la Bolsa alemana). La razón hay que buscarla en el comportamiento del sector bancario, que en Europa cede un 2,1% en dos sesiones. La decisión de empezar a subir tipos a partir del verano no está gustando al sector. Las entidades ven cómo sus ingresos continuarán presionados por los bajos precios del dinero más tiempo del deseado.
Días antes los rumores que recorrían el mercado apuntaban al primer semestre del año como el momento elegido para mover ficha. “La decisión de no tocar tipos hasta verano es un periodo algo más largo del que se estaba contemplando. El hecho de que el BCE esté consiguiendo hacer estos anuncios sin que se genere volatilidad es un éxito de la comunicación y la estrategia”, afirma Jorge Sicilia, economista jefe de BBVA Research.

La cara opuesta a la banca la representa el sector de las utilities, que suman un 2,3% en dos jornadas. La rentabilidad por dividendo de estas firmas continúa muy por encima de las rentabilidades de la deuda. Es decir, no pierden atractivo, especialmente entre los inversores más conservadores. Con los tipos de interés en zona de mínimos, estas empresas caracterizadas por sus elevadas necesidades de capital y fuertemente endeudadas podrán seguir gozando de unos costes de financiación reducidos.

La retirada progresiva de las ayudas no pasa factura a las rentabilidades de la deuda que en las últimas dos sesiones ha prolongado la tendencia bajista. Al cierre del viernes, el bono español a diez años se situó en el 1,3% y el alemán, en el 0,4%. “La tentación es revisar a la baja las expectativas para la curva de tipos, pero mientras en la zona euro la subida de tipos se retrasa unos meses, el mercado de EE UU seguirá al alza”, advierten desde Macro Yield.

“Mario Draghi se hizo eco de un comentario hecho por Vítor Constâncio en el discurso que pronunció al abandonar el consejo: el Quantitative Easing es una parte estructural de la caja de herramientas del BCE. Lo que significa que para el próximo ciclo, suponiendo que el banco central tenga tiempo suficiente para reducir su balance antes de que la economía empeore, el instrumento estará listo para ser usado nuevamente”, subrayan desde Bank of America Merrill Lynch.

El impacto en las hipotecas

Apuesta por el tipo fijo. Los tipos oficiales de interés todavía tardarán en subir y, en un contexto de euríbor en mínimos, la banca seguirá reforzando su apuesta por las hipotecas fijas, con las que se garantiza un margen estable y continuo. El euríbor a doce meses, indicador de referencia para el cálculo de las cuotas hipotecarias variables, se mantiene en niveles negativos, aunque ha repuntado ligeramente desde abril, al pasar de una media mensual del -0,191% a una tasa provisional del -0,181% en junio. Antonio Sales, analista de XTB, sostiene que “hasta que no se materialice el alza de tipos, el euríbor se va a mantener estable y también el precio de las hipotecas”. A su juicio, las entidades financieras continuarán ofreciendo atractivos tipos fijos, en torno al 3%-4%, y los consumidores seguirán interesándose por estos intereses. “Dos de cada tres hipotecas firmadas se harán a tipo fijo”, vaticina.

Diferenciales estables. Los expertos consideran que los diferenciales añadidos al euríbor en las hipotecas a tipo variable seguirán rondando el 1% actual. “Quizás de aquí al año que viene, y conforme se vaya acercando la expectativa de subida de tipos, se produzcan ligeros incrementos, pero serán puntuales”, asegura Sales. De momento, el euríbor ha permanecido impasible a las palabras de Mario Draghi. En lo que va de mes de junio, el euríbor ha oscilado entre el 0,184% y el 0,181%.

Crecimiento. Al contrario de lo que sucedió en EE UU el miércoles, donde la Reserva Federal revisó al alza las previsiones de crecimiento, en la zona euro está ocurriendo justo lo opuesto. Al recorte de las previsiones efectuado el jueves por el BCE para la zona euro (rebajó en tres décimas las estimaciones de PIB para 2018 que pasan del 2,4% al 2,1%), se sumaron el viernes Alemania (lo recorta del 2,5% al 2% para este año) y Francia (pasa del 2% al 1,8%). Estos menores crecimientos esperados explican la cautela mostrada por Mario Draghi en la retirada de las ayudas a la economía.

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