Ana Botín pide que no se meta a España e Italia en el mismo saco

La presidenta del Santander reclama a Bruselas una profunda reforma de la zona euro

La ejecutiva secunda la idea de Macron de que los países más europeístas avancen en solitario

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (ArchivoEFE)
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (Archivo/EFE)

Bruselas calienta motores para la decisiva cumbre europea de finales de mes, en la que se debe pactar la reforma de la zona euro, con un Foro anual que este año permite a la élite política y empresarial del continente pronunciarse a favor o en contra del impulso lanzado por el presidente francés, Emmanuel Macron.

La presidenta del banco Santander, Ana Patricia Botín, ha aprovechado su intervención en este Foro económico de Bruselas para marcar las diferencias entre los avatares políticos de las últimas semanas en España e Italia, que han llevado al poder, respectivamente al Gobierno socialista de Pedro Sánchez y a una coalición de extrema izquierda (5 Estellas) y derecha (Liga) liderada por Giuseppe Conte.

La ejecutiva tenía previsto abordar el futuro de Europa pero ha considerado inevitable referirse en primer lugar a las sacudidas gubernamentales en Madrid y Roma, dos relevos que han generado cierta inquietud en los mercados y que han revivido el fantasma de la crisis del euro.

Botín ha alertado contra la tentación "simplista" de colocar a los dos países en el mismo saco. Y ha recordado que durante los últimos seis años los dos países han seguido una senda muy diferente "con opciones diversas".

La historia reciente corrobora la interpretación de la primera ejecutiva del Santander. España acometió la reestructuración del sector bancario y ha contado con un Gobierno estable que ha dejado paso a otro en el marco de un procedimiento previsto por la Constitución.

Italia suma desde 2011 cinco primeros ministros, ninguno de ellos salido directamente de las elecciones y el temor al lastre de morosidad de su sector bancario es una de las razones esgrimidas por algunos países de la zona euro para no completar la unión bancaria.

Botín ha subrayado que la diferente trayectoria de España e Italia muestra que, incluso dentro de la moneda única, cada país puede elegir sus opciones políticas. Y pide a los inversores que juzguen en función de esas alternativas y no por una mera división "norte-sur".

Respaldo a Macron

La división norte-sur, sin embargo, parece inevitable mientras que la unión siga compartimentada por unas barreras en las que los socios, en términos financieros, comparten la moneda y poco más. Botín no oculta su insatisfacción con la situación actual y se alinea claramente con las tesis de Macron, partidario de completar la Unión Monetaria y la Unión Bancaria para acabar con la fragmentación actual. "Hay que demostrar que el euro es la solución y no una camisa de fuerza"

"Si por las condiciones particulares de algunos países no lo podemos hacer todos juntos, entonces tenemos que contemplar la opción de una zona euro a varias velocidades", ha recomendado este mismo martes Botín en un post en una red social, una propuesta que coincide con la expresada por Macron. "Podemos negociar el ritmo, pero no el destino final", subraya la ejecutiva.

"Hay que demostrar que el euro es la solución y no una camisa de fuerza"

 

Botín lamenta la complacencia que se ha apoderado en parte de la zona euro tras la remisión de las fuertes turbulencias de 2012, cuando el euro parecía al borde de la ruptura. Pero advierte que "la próxima crisis siempre está más cerca de lo que pensamos".

La llegada de un gobierno euroescéptico a Italia, tercera economía de la zona euro y país fundador de la UE, muestra que la opinión pública puede volverse rápidamente contra Bruselas. "Hay que demostrar que el euro es la solución y no una camisa de fuerza", ha aconsejado Botín a un Foro económico inaugurado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y con presencia de numerosos eurócratas. Botín pide reformas que demuestren a la ciudadanía que "Europa es un proyecto democrático y no algo impuesto desde París, Berlín y Bruselas". Revelador orden, por cierto.

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