Europa debe completar un largo camino si quiere aspirar a un eurobono

Las limitaciones del bono 'light' supranacional que propone Bruselas son importantes

Europa seguirá de momento sin romper el férreo tabú que rodea la creación de los eurobonos, bloqueados por una Angela Merkel que ya aseguró en 2012 que no verían la luz mientras ella estuviese con vida. Como la salud de la canciller alemana parece sólida, los eurobonos seguirán siendo casi una utopía y Europa propondrá este jueves en Bruselas otra solución: crear una suerte de bonos light, denominados SBBS (Sovereign Bond-Backed Securities), que permitirán la fusión parcial de los bonos nacionales y su colocación conjunta en el mercado. La iniciativa de la Comisión Europea podría llegar a movilizar hasta 1,5 billones de euros al año y permitiría a la zona euro contar con un nuevo activo libre de riesgo, pero cada país seguiría asumiendo la responsabilidad del pago de su parte. Entre las ventajas que tendría para el sector financiero destaca la posibilidad de reducir su cartera de bonos nacionales y el hecho de que estos títulos serán computados como riesgo cero a efectos de las normas europeas sobre capital, es decir, no necesitarán ser provisionados. Para los países con baja calificación crediticia la buena noticia es evidente, ya que dispondrían de otra vía de financiación.

Pero las limitaciones de este título supranacional son importantes, como también su falta de ambición respecto a la creación de un eurobono. El SBBS estará compuesto por la suma de los bonos nacionales, cada uno con su perfil de riesgo y con una cuota fijada en función de la participación de cada país en el capital del BCE, lo que hará que los países más solventes se hagan con la mayor parte del bono para generar confianza y atraer a los inversores. Los países con peor calificación crediticia temen, con razón, que el nuevo título relegue a un segundo plano la deuda nacional, especialmente la de mayor riesgo.

Alemania tiene sus razones para oponerse a una mutualización de la deuda europea, de ahí su rechazo al eurobono. La principal ventaja de esta solución es que reduciría considerablemente los costes de financiación de los países que generan menos confianza y protegería a Europa del riesgo de una nueva crisis de deuda soberana, pero como ha señalado a este periódico Klaus Regling, director del MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), ese objetivo requiere un trabajo previo de saneamiento y confianza mutua que Europa aún no ha acometido. Para soñar con la creación de un eurobono hay que comenzar por reducir la deuda pública de los países de la zona euro a un umbral sostenible, completar la consolidación fiscal y acometer las reformas pendientes. Mientras esa hoja de ruta no se complete, Europa puede aspirar a un bono europeo light, pero no debería contentarse con ello.

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