El acuerdo comercial entre China y EE UU se tambalea

Mientras Trump se centra en reducir el déficit comercial, Xi Jinping quiere proteger su industria

Varios miembros del Gobierno estadounidense han intentado frenar políticas como “Made in China 2025”

El presidente chino, Xi Jinping, conversa con su homónimo estadounidense Donald Trump en una cena de gala en noviembre de 2017.
El presidente chino, Xi Jinping, conversa con su homónimo estadounidense Donald Trump en una cena de gala en noviembre de 2017. EFE

Las diferencias comerciales entre EE UU y China están a punto de echarlo todo a perder. Pekín ha accedido vagamente a un puñado de cosas que ya había aceptado. La petición de Donald Trump para que China reduzca su superávit en 200.000 millones de dólares parece haberse esfumado. Es posible que falten detalles por aclarar, pero la política industrial del presidente Xi Jinping parece estar más asegurada en medio de las negociaciones.

La declaración conjunta emitida el pasado sábado es importante por lo que no dice. Carece de un objetivo concreto para reducir el déficit, lo que supone apartarse de las demandas iniciales de EE UU, y en su lugar promete políticas para “reducir sustancialmente” el desequilibrio comercial de los bienes. También es ambigua sobre las nuevas medidas chinas para proteger los derechos de propiedad intelectual de EE UU, que es la causa inmediata del enfrentamiento.

Habrá que esperar para resolver la letra pequeña. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo que la administración tiene en mente objetivos para reducir el déficit comercial. Lo más significativo, sin embargo, es lo poco que han dicho ambas partes sobre los esfuerzos de China para defender las industrias locales. Varios funcionarios de la administración, especialmente el representante comercial estadounidense Robert Lighthizer, han intentado frenar políticas como Made in China 2025, que apunta a mejorar el país en las manufacturas y en áreas como nuevas tecnologías y productos farmacéuticos.

EE UU parece enfocarse ahora en el déficit. Hacerlo en las políticas industriales sería más difícil, ya que suponen una gran parte del sistema económico de China. Cualquier acuerdo final para, por ejemplo, reducir el apoyo de Pekín a las empresas estatales sería una exigencia de una magnitud difícil de alcanzar.

Sin embargo, también sería un error ignorar estos problemas por completo, ya que están muy relacionados con otros asuntos comerciales, como el exceso de capacidad, que puede llevar a que los mercados extranjeros se inunden de productos chinos.

Los esfuerzos de Pekín por expandirse en áreas tecnológicas también han aumentado las preocupaciones sobre la seguridad en países desarrollados. Hacer preguntas sobre estos temas puede ser políticamente conveniente, pero solo da a Pekín más tiempo para sus políticas menos favorables al mercado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Daniel Domínguez, es responsabilidad de CincoDías.

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