La deuda de la plataforma alternativa de BME prepara una avalancha de canjes

Las empresas de la plataforma logran así refinanciarse de forma sencilla

Están limitadas por los importes de sus líneas de crédito

MARF pulsa en la foto

El pacto para rescatar –o financiar en condiciones excepcionales, de acuerdo a la terminología del Gobierno– el sistema financiero español firmado en julio de 2012 incluyó como condición “fomentar la intermediación financiera no bancaria”.

Bolsas y Mercados Españoles (BME) fue el creador a finales de 2013 del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), con el estreno de la constructora Copasa en diciembre de ese año con 50 millones. El saldo vivo de las emisiones roza los 1.300 millones (véase gráfico).

El número de compañías que han utilizado la plataforma para financiarse al margen de los bancos es de 23. Algunas de las emisiones están, eso sí, dirigidas en parte a financiar proyectos concretos y hay otras tres de bonos de titulización.

A punto de cumplir un lustro de vida, el mercado comienza a toparse con los primeros vencimientos. Y los expertos coinciden en que las empresas ni emitirán deuda nueva para amortizar la anterior ni la eliminarán sin más. Utilizarán una tercera vía que consiste en realizar canjes de bonos para retener a los inversores que quieran continuar. Así no tendrán que lidiar con problemas técnicos que pueden tener difícil arreglo para empresas de tamaño medio.

Desde que se estrenó el MARF a finales de 2013 han debutado en la plataforma más de 30 compañías

“Es probable que se produzcan canjes en la deuda emitida en el MARF. Los grandes emisores no tienen problema de saturación de líneas y manejan grandes masas de deuda que no requieren, al refinanciarse, hacer coincidir los vencimientos de los bonos con la fecha de las nuevas emisiones. Pero las compañías del MARF no cuentan con tanto margen y deberán hacer coincidir dichas fechas o plantear canjes anticipándose al vencimiento, para, de esta manera, aprovechar las líneas de los inversores“, señala Federico Silva, socio y director de renta fija de Beka Finance, sociedad que tiene una cuota de mercado en el MARF cuanto a colocación del 70% sin contar pagarés.

Así, una empresa con una línea de crédito máxima de 300 millones y un vencimiento de deuda de 250 millones, por ejemplo, no puede emitir anticipadamente esos 250 millones para cancelar la emisión. Aunque fuera por un breve periodo de tiempo, tendría 500 millones de euros en créditos, lo que superaría en un 67% el importe máximo de su pasivo.

También podría hacer coincidir la fecha de amortización con la de emisión. Así no quebrantaría el compromiso de la línea de financiación. Pero ya está encima del tapete el primer ejemplo de que la tendencia que se impondrá serán los canjes.

Cadena Mar, del grupo turístico español Batle, un grupo turístico español con presencia en España y en el Caribe a través de 12 establecimientos –ocho en Mallorca, uno en Menorca y tres en República Dominica– más una agencia de viajes, ha ejecutado una oferta de canje de los 30 millones de euros en bonos que colocó el pasado septiembre con un cupón del 4%. El vencimiento estaba programado para septiembre de 2024.

Pero la empresa ha decidido realizar un canje anticipado por toda la emisión. El emisor del bono ya no será Cadena Mar, sino la sociedad holandesa Tyche Gestión. Vencerán antes que los colocados previamente, en mayo de 2024, y pagarán un poco más: un 4,25% anual.

Llegarán más canjes en el futuro inmediato. Las empresas no esperarán a la crítica hora para poner orden en sus balances.

“Resulta del todo lógico ver canjes para refinanciar las emisiones. Además de los problemas técnicos de duplicar las líneas de crédito de inversores, tampoco tiene sentido esperar a la fecha de vencimiento. Un repunte de la volatilidad en vísperas de la fecha de vencimiento, puede dejar a las compañías a los pies de los caballos. A través de un canje, las empresas pueden mitigar el riesgo de ejecución eligiendo un contexto favorable de mercado”, explica Fernando Delgado, director de originación de renta fija de Beka Finance.

La primera emisión de Copasa expira el próximo 19 de diciembre y paga un 7,5%. La solución preferible será el canje. Si no logra que todos los inversores repitan, con las nuevas condiciones de tipos de interés y plazo, que pueden cambiar, siempre podrá amortizar el resto de la emisión o recurrir al mercado con una colocación de menor tamaño, agregan fuentes del sector.

Ya para el próximo año están previstos los vencimientos de la constructora Ortiz (50 millones de euros), de la empresa de comercialización de energía Audax (21 millones) y del grupo portugués de alimentación Sugal (23).

La evolución del MARF ha sido positiva a tenor de los datos. En 2013, salió una empresa, Copasa, con 50 millones de euros; en 2014, seis; en 2015, siete; en 2016, nueve; y el año pasado ocho.

La buena noticia es que en el año en curso se han emitido ya más de 100 millones de euros y comienzan a llegar inversores extranjeros. Hasta el momento, los compradores de la deuda del MARF, que ofrece rendimientos hasta del 8% como la aseguradora Caser, habían sido family offices y clientes de banca privada. La misión es internacionalizar el producto y ofrecer deuda no solo sénior sino respaldada por otros activos, por ejemplo inmobiliarios, a imagen y semejanza del blindaje de las cédulas hipotecarias.

La agencia de rating española Axesor ha demostrado su buen hacer con un dominio absoluto del mercado, pero los expertos señalan que también es bueno que otras de mayor tamaño como S&P y DBRS, ya presentes, participen más en la plataforma. 

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