Paco Arango: “Paul Newman debería haber sido Premio Nobel”

La institución que creó ayuda a los niños en su batalla contra el cáncer

Defiende que el arte es una forma de concienciar y de alegrar

aladina

Todo comenzó cuando en 2001 empezó como voluntario en el Hospital Niño Jesús, donde pasaba horas con niños enfermos de cáncer. Ahí empezó Paco Arango (Ciudad de México, 1967) a entablar amistad con familias y niños enfermos, muchos de ellos adolescentes. Fue la raíz del nacimiento en 2006 de la Fundación Aladina, institución que persigue que la estancia de los niños que libran la dura batalla de cáncer sea lo más dulce posible. Todos los esfuerzos son pocos para recaudar dinero o colaborar como voluntario en la causa. De esta manera han realizado mejoras hospitalarias destacadas, como la reforma de la UCI infantil del Hospital Niño Jesús o el centro de trasplantes de médula Maktub. Ahora, acaban de sumarse al proyecto de la exposición urbana Meninas Madrid Gallery, con una pieza de las ocho que patrocina El Corte Inglés, y que puede verse hasta el 20 de julio frente al centro de Serrano, 52. Posteriormente, se subastarán en un evento público y los fondos se destinarán a varias fundaciones, entre ellas Aladina.

¿A través del arte se puede llegar a concienciar a la gente en la necesidad de ayudar?

Es una forma de concienciar y de alegrar. La gente huye de ayudar porque huye del dolor. Las Meninas es una iniciativa diferente, porque es algo alegre, es una gran idea, es algo bonito, una gran revolución que no deja indiferente a la gente que pasea por la calle. La nuestra está decorada con dibujos que niños sanos mandan a niños enfermos. Son gestos muy bellos, y luego tenemos la foto con la cara de muchos niños. Es un grito, el amor de unos niños hacia otros.

Cuando decidió montar la fundación, ¿qué perseguía?

Ayudar a mitigar el dolor de unos niños y de sus familias. Ahora ya es uno de los grandes enemigos de esta enfermedad. Atendemos a 2.500 niños a pie de cama, ofrecemos ayuda psicológica, campamentos de una semana por todo el mundo... Estamos en todas las facetas que deja el lastre del cáncer. El 80% tiene curación, pero hay que seguir luchando.

Usted pertenece a una familia de empresarios, propietarios de Grupo Vips, ¿dejó de lado esa faceta para dirigir la fundación?

Faceta empresarial no tuve, yo fui cantante, hice dos series de televisión, hice cine. Formo parte del grupo familiar, del consejo de administración, pero no es lo mismo, yo tengo otros derroteros, aunque el mismo espíritu familiar porque lo que hago lo hago con ímpetu y esfuerzo. La fundación la dirijo como si fuera un negocio, está auditada por Deloitte, es transparente, y si no se lleva de esta manera no puedes tener éxito. La gente tiene que saber en qué inviertes todos los recursos. Contamos con 58 voluntarios, 21 empleados, de los cuales 8 son personal hospitalario, sobre todo del equipo de paliativos. También, gracias a las películas de cine, la última de ellas fue Lo que de verdad importa, mil niños han ido en cinco años a los campamentos de Paul Newman, cuya estancia cuesta 5.000 euros una semana. Para los niños esta experiencia supone un antes y un después.

¿Con qué presupuesto cuentan?

Con dos millones de euros, contamos con 7.000 socios y la curva es ascendente en los dos últimos años, porque la gente se da cuenta que hacemos las cosas bien. También recibimos donaciones de empresas, hacemos un esfuerzo en comunicación. Por ejemplo, la unidad del Niño Jesús costó 300.000 euros y la mitad procedía de donaciones. Ahora vamos a Vall d’Hebron, a Sevilla, Granada y Oviedo.

¿Qué significa hacer las cosas bien?

Nos ocupamos de niños, se trata de saber quiénes son, con nombres y apellidos. Formamos parte de sus vidas, estamos metidos en la cocina de esta enfermedad y se trata de paliar. Tenemos a mucha gente implicada, hay muchas empresas que nos ayudan. Es importante también tener una cara visible y es verdad que las películas que hemos hecho ayudan. Fue el caso de Paul Newman, que creó una línea de alimentación para fines benéficos que recauda 550 millones de euros. Paul Newman es un claro Premio Nobel de la Paz, debería haberlo recibido. Me gustaría que la medicina del cáncer infantil fuera menos invasiva, y seguir dando a conocer la fundación. Por ejemplo, Lo que de verdad importa reunió a más de tres millones de espectadores y recaudó más de tres millones de euros, y todavía nos quedan países como Portugal o Brasil. Es una gran lección de felicidad.

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