A los empresarios no les gustan los Presupuestos y no se los creen

Consideran que el Gobierno "ha sobrestimado los ingresos" que califican de "poco realistas"

Reprochan al Ejecutivo que no acometa un recorte de gasto fijo del sector público

Mariano Rajoy
El presidente de CEOE, Juan Rosell, junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez.

Los empresarios de la gran patronal CEOE suelen tomarse un tiempo para analizar con profundidad los Presupuestos generales del Estado antes de dar su valoración. Esta se ha producido hoy y el resumen de dicha evaluación es que los representantes empresariales no se creen el diseño de las cuentas públicas que ha elaborado el Gobierno por "la sobrestimación de los ingresos". Además, recelan de su contenido porque priman el gasto social "en detrimento de mayores partidas de inversiones productivas y políticas generadoras de actividad".

Esto, lleva a los responsables patronales a asegurar el momento político ha pesado más en la elaboración de las cuentas públicas que la necesidad de anclar la recuperación.

Así, desde CEOE consideran que la consecución del objetivo de déficit del 2,2% del PIB para este año, "se basa en un equilibrio poco realista", debido al aumento del gasto y a una estimación demasiado optimista de los ingresos. Los empresarios consideran que la previsión de crecimiento del 6% de la recaudación de impuestos hasta los 201.000 millones de euros "parece excesiva, ya que es muy superior al incremento estimado del PIB nominal".

Ante esto llaman la atención sobre el hecho de que si se cumplieran estas previsiones de ingresos, el nivel recaudatorio superaría por primera vez el obtenido en 2007, año que marcó máximos históricos. Por ello, consideran que esta mejora de la recaudación "debería ser aprovechada, junto con la rebaja anunciada del IRPF, para acometer también otras bajadas de impuestas que afecten fundamentalmente al sector empresarial y favorezcan la inversión y creación de empleo".

Además del "notorio incumplimiento" de las previsiones de ingresos llevadas a cabo en años anteriores", el problema de ofrecer cifras de recaudación tan elevadas al elaborar los presupuestos es que, al no cumplirse la previsión de ingresos se acude a la adopción de medidas fiscales de urgencia y modificaciones normativas, incluso con carácter retroactivo, cuya mayoría afecta a la Ley del impuesto de sociedades" que pagan las empresas, según se queja la patronal.

Las críticas empresariales a estos Presupuestos continúan con sus recelos hacia una política de gastos "claramente expansiva en la vertiente social que ya acumula seis años de crecimiento" en perjuicio de políticas de inversión. Citan el aumento de las transferencias a las comunidades autónomas; el incremento de las pensiones más bajas y el incremento salarial para los empleados públicos como una clara muestra del avance de este tipo de gasto.

Aunque acto seguido, en CEOE reconocen y valoran un cambio de tendencia en las políticas generadoras de inversión (infraestructuras, I+D+i, vivienda, turismo, subvenciones al transporte o energía), con un aumento de las dotaciones para actividades económicas de un 7,2%. "Si bien todavía está lejos de los niveles previos a la crisis, algo que no sucede con el resto de políticas".

Otro de los reproches empresariales al Ejecutivo es que no haya aprovechado la mejora del ciclo económico y la reducción del desequilibrio fiscal para tomar medidas estructurales de recortes del gasto fijo del sector público, para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. Esto incrementa, además, la inseguridad jurídica, según los empresarios.

Las empresas no se olvidan tampoco de la que es ya una de sus quejas o reivindicaciones históricas: el, a su juicio, elevado peso de las cotizaciones a la Seguridad Social y su demanda de rebaja de estas cuotas. Sobre todo, recuerdan que "pese al compromiso del Gobierno de rebajar las cotizaciones, desde 2011, la base máxima de cotización ha subido un 18%.

En cuanto al diseño del presupuesto de la Seguridad Social, los empresarios no ven con buenos ojos el que a pesar de las mejoras de ingresos por cotizaciones, el aumento adicional del gasto en pensiones por la decisión del Gobierno de subir más las pensiones más bajas, no permite una reducción del déficit del sistema de pensiones.

En este escenario, los representantes empresariales creen que "se debe actuar con carácter inmediato" para reformar el sistema de pensiones. Y su apuesta es por cambios que vayan en el mismo sentido de contención del gasto de la reforma de 2011, cuando se amplió la edad de jubilación, y se modificó la fórmula de cálculo de las prestaciones haciendo que a los trabajadores les cueste más conseguir el 100% de su pensión.

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