El PSOE presenta un presupuesto alternativo con 8.000 millones más de gasto

Pedro Sanchez asegura que con sus cuentas las pensiones subirían con el IPC

Las becas llegarían a 300.000 estudiantes y se crearían 106.000 plazas para niños de cero a tres años

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Ocho días después de que el Gobierno desgranara en el Congreso las grandes cifras de su proyecto de ley de presupuestos para este año, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, presentó este miércoles en Ferraz su propuesta alternativa. El secretario general de los socialistas explicó que con la aplicación de sus cuentas, España conseguiría un crecimiento económico más productivo, mayor justicia social y mayor sostenibilidad y equilibrio medioambiental.

Los socialistas han identificado una serie de necesidades urgentes que consideran que deberían ser cubiertas y que han cifrado en unos 10.500 millones de euros. Pero como están de acuerdo en que han de respetarse los objetivos de déficit, deuda y regla de gasto pactados con Bruselas, han buscado el mecanismo para que el aumento del gasto necesario sea neutro a efectos de déficit. De esos 10.500 millones, unos 2.500 procederán de ahorros obtenidos gracias a una política de gasto mucho más eficiente basada, por ejemplo, en la implantación de centrales de compras.

De los 8.000 millones que resultan de restar a los 10.500 los 2.500 de esa mayor eficiencia, el PSOE calcula que es posible ingresar otros 1.500 millones procedentes de la lucha contra el fraude fiscal. Los 6.500 millones que quedan podrán gastarse porque será en esa cuantía en lo que habrá aumentado la recaudación tributaria.

¿Cómo prevé obtener esos recursos adicionales? Los socialistas han diseñado el embrión de lo que podría ser a corto y medio plazo una reforma mucho más profunda del sistema tributario español. Solo con los cambios previstos en el IRPF, esperan ingresar 1.900 millones más al año. El PSOE quiere aplicar un nuevo tipo del 52% a las rentas de más de 150.000 euros anuales, medida que aportará unos 400 millones a las arcas de Hacienda.

Además, con la progresiva equiparación de la tributación de las rentas del trabajo con la de las rentas del capital ingresarían otros 1.500 millones anuales. El secretario de Política Económica y Empleo, Manuel Escudero, explicó que el nuevo tipo impositivo se situará en torno al 30% en un proceso que se realizará de manera progresiva y siempre que se cumplan determinados requisitos.

Por otro lado, las reformas previstas en el otro gran impuesto directo, el de Sociedades, aportaría otros 4.000 millones extras cada ejercicio. El equipo económico del PSOE criticó que la estructura actual de este impuesto permita que, aun existiendo un tipo nominal del 25%, los grandes grupos empresariales puedan acabar tributando por tipos efectivos inferiores a los que se aplican a las rentas del trabajo de asalariados y autónomos.

Equiparar gasolina y gasóleo

En tercer lugar, los socialistas contemplan avanzar también en la denominada fiscalidad verde, de forma que, tal y como viene demandando la Unión Europea se equiparen los impuestos que paga un litro de gaséoleo, actualmente establecidos en 37 céntimos, con los que se abonan si se reposta gasolina, que son 41. El PSOE prevé llevar a cabo esta modificación en tres años de forma escalonada y sin que afecte al sector del transporte profesional o a la actividad agraria. Solo en el primer año podría reportar unos 600 millones adicionales.

¿En qué gastaría un Gobierno socialista todos estos recursos adicionales? Pedro Sánchez avanzó que en sus presupuestos las dos políticas estrella serían la educación y la inversión en I+D+i. En materia de formación, el PSOE pretende incrementar los presupuestos de Educación un 35% para dotar mejor las partidas para becas. De esta forma, podría llegar a unos 300.000 estudiantes. Asimismo, se compromete a crear 106.000 nuevas plazas para niños de cero a tres años. En inversión, los socialistas apuestan por el gasto en I+D+i, uno de los grandes damnificados de los recortes, hasta equipararlo con el nivel de los grandes países europeos, de al menos el 2,5% del PIB frente al 1,1% actual.

Otras actuaciones son un plan de choque contra la pobreza, la recuperación de las ayudas a parados mayores de 52 años, la puesta en el mercado de 52.000 casas en alquiler para jóvenes y un ambicioso plan industrial que promueva la transición ecológica de la economía.

La situación de las cuentas de la Seguridad Social también merece mención aparte en el documento y el PSOE estima que el déficit promedio de más de 15.000 millones que ha arrojado en los últimos años tiene solución a través de varias vías.

De un lado, el PSOE calcula que con la derogación de la reforma laboral y la creación de empleo con mayores salarios que los actuales se podría conseguir un notable aumento de la recaudación por cotizaciones sociales (unos 4.650 millones), hasta el punto de que esa cifra supondría poner solución a un 30% de ese déficit promedio de 15.500 millones.

En paralelo, los socialistas esperan que se mantenga el actual ritmo de creación de puestos de trabajo, unos 500.000 anuales, que con los sueldos que se pagan en la actualidad aportarían a las arcas de la Seguridad Social unos 3.500 millones anuales.

En tercer lugar, el PSOE apuesta por llevar a cabo un severo plan de racionalización de todos los gastos relacionados con el funcionamiento y la gestión que realiza la Tesorería de la Seguridad Social, de forma que se libraría al sistema de otros 4.300 millones de euros aproximadamente.

Y, por último, actuando sobre los ingresos de la Seguridad Social, el PSOE calcula obtener otros 3.145 millones adicionales procedentes, sobre todo, del impuesto extraordinario que aplicará a la banca y el impuesto sobre las transacciones financieras. La suma de esas cuatro cantidades da como resultado los mencionados 15.500 millones de déficit promedio estructural del sistema que quedaría resuelto.

No obstante, desde el equipo económico del PSOE, capitaneado por el secretario de Política Económica y Empleo, Manuel Escudero, el hecho de resolver el problema del déficit estructural de la Seguridad Social no significa que no sea extremadamente urgente llegar a un consenso en el marco del Pacto de Toledo para emprender una reforma que garantice la sostenibilidad futura de las pensiones.

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