Turismo: cuatro décadas en cuatro claves

La actividad turística se adapta a un viajero más global, conectado y exigente

Turismo
Lago Peyto (Canadá).

Se consideraba un lujo y ahora es la cosa más normal del mundo. En los últimos cuarenta años, el turismo ha cambiado tanto como la sociedad. El sector ha pasado de generar 84.000 millones de euros a casi un billón en la actualidad, según la Organización Mundial del Turismo. De la agencia de viajes convencional hemos pasado a reservar con un clic y de ser un lujo al mundo low cost.

El mercado turístico se ha adaptado como ningún otro a las demandas de un mundo cada vez más global, conectado y exigente. Repasamos en cuatro claves las últimas cuatro décadas del sector.
Un mundo global. La caída del Muro de Berlín (1989), el Acuerdo de Schengen (1995) o la Directiva Bolkestein (2006) ayudaron a romper fronteras y a trasladar la globalización al turismo.

Desde entonces, los viajes internacionales y la aparición de nuevos destinos se ha multiplicado. En 1980 viajaron 278 millones de personas, 674 millones en 2000 y 1.322 millones en 2017, según datos de la OMT.

La irrupción de internet. Su llegada en los noventa revolucionaría para siempre la manera de entender el turismo. Las agencias de viajes tuvieron que adaptarse a las nuevas exigencias de la web y el consumidor si querían competir con portales online, como Nautalia o Logitravel.

A su vez, las redes sociales y los smartphones han creado, en esta última década, un turista "inteligente" y exigente, que compra a través del móvil y decide el destino en función de Instagram. Las reservas de vuelo y hotel a través de móvil representan ya un 28% del total, según Lastminute.com.

¿Puede morir de éxito?

El turismo está en apogeo. En 2017, el número de viajeros creció un 7% respecto a 2016, España batió récord con 82 millones de visitantes y, además, los informes de la OMT han previsto que para 2030 haya 1.800 millones de turistas en el mundo.

Pero ¿qué clase de turismo se espera? El papel de las agencias físicas será importante, según César Gutiérrez, presidente de la patronal Fetave. "Deberán especializarse cada vez más y combinar lo online con lo presencial para satisfacer a un cliente experto y conectado", sostiene.

La innovación tecnológica, la seguridad y la creciente implantación de la robótica también darán que hablar. Con la masificación ha surgido la turismofobia, que hace plantearse si el éxito puede llegar a ser una condena. Juan Luis Nicolau, catedrático de Virginia Tech University (EE UU), cree que es necesario un modelo sostenible, que incluya a los residentes, a los turistas y a las organizaciones.

Democratización del trans­porte. Hasta finales de los noventa, volar era cosa de ricos. La liberalización del sector aéreo y los acuerdos de cielos abiertos en Europa se tradujeron en un aumento de la competencia, de las rutas y la aparición de aerolíneas baratas. En esos años, en España, el AVE empezó a conectar ciudades en un instante, potenciando el turismo interior, además del de sol y playa.

Destinos sostenibles

En 1995 se empezó a hablar de turismo sostenible. Desde entonces se han impulsado políticas y proyectos destinados a desarrollar una actividad en armonía con el medio ambiente y la sociedad. Ecoturismo, destinos verdes, turismo responsable...fueron términos que empezaron a acuñarse en este ámbito.

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