La fusión total Renault-Nissan es compleja pero compensa

Ghosn tiene motivos para intentarlo, aunque es difícil que Francia y Japón den el plácet

Carlos Ghosn, presidente y CEO de Renault-Nissan, en el Salón del Motor de Ginebra (Suiza), el año pasado.
Carlos Ghosn, presidente y CEO de Renault-Nissan, en el Salón del Motor de Ginebra (Suiza), el año pasado.

Carlos Ghosn, jefe de Renault y presidente de Nissan, está presionando para que se produzca una fusión total. Francia podría utilizar su participación del 15% en Renault para bloquear las carreteras, pero Ghosn tiene muchas razones para seguir intentándolo.

La última idea de la saga es que ambos grupos de inversores reciban acciones de una nueva empresa que podría tener su sede central en Países Bajos o Londres y dos sedes en Francia y Japón, según Bloomberg. Y según Reuters, Nissan, que posee el 15% de Renault, compraría la participación de Francia, de tamaño similar, y crearía una fundación holandesa para gestionar las operaciones combinadas como preludio a la plena integración. Un funcionario del Ministerio de Economía francés descartó la fundación holandesa. Las empresas calificaron ambas noticias de “especulación”. Sin embargo, Renault subió un 5% en Bolsa el jueves, hasta su nivel más alto en una década.

Pese el optimismo de los inversores, existen obstáculos potenciales para crear una entidad con una única acción. Cotizar en Países Bajos o Reino Unido podría acabar dando al grupo fusionado acceso a mayores reservas de capital. Pero los accionistas franceses o japoneses con mandatos para invertir en empresas que cotizan en Bolsas locales podrían tener que vender. Y es poco probable que prometer mantener sedes en ambos países convenza a ninguno de los dos Gobiernos. Francia probablemente insistiría en aferrarse al know-how de los vehículos eléctricos y exigiría garantías para los puestos de trabajo. Japón no estará de acuerdo con una integración más estrecha mientras Francia sea accionista, según Ghosn, y hay pocos indicios de que eso cambie pronto.

Pero Ghosn tiene razón en seguir intentándolo. Tras casi dos décadas de cooperación, los márgenes operativos de los dos grupos siguen siendo sustancialmente inferiores a los de competidores como Daimler y BMW. La alianza apunta a 10.000 millones anuales de sinergias para 2022. Pero es comprensible que los inversores den menos crédito al grupo, dada la dificultad de determinar el valor exacto de los costes evitados. Ghosn podría obtener ahorros más concretos si no tuviera que complacer a dos grupos de accionistas. Esto hace que una fusión Renault-Nissan sea compleja pero compense.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

Normas